domingo, abril 17, 2016

Miedo

No debo temer.
El miedo es el asesino de la mente.
El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total.
Me enfrentaré a mi miedo.
Voy a permitir que pase sobre mí y a través de mí.
Y cuando haya pasado, voy a mirar en mi interior para examinar su camino.
Allí por donde mi miedo haya pasado ya no quedará nada, 
sólo estaré yo.
-Frank Herbert

martes, enero 12, 2016

"Bowie"

Un día de extinción, como el de hoy, apenas existe para recordarme que, como en la canción "cuando el mundo tire para abajo, es mejor no estar atado a nada", que todo en cuando conozco, e incluso me compaña como banda sonora, puede desaparecer... como los dinosaurios. 
Sabiendo que muchos se extinguieron ya, y me sigo quedando solo, todavía no me acostumbro a decir adiós. Los genios no deben morir, decía Mecano a Salvador Dalí. Hoy lo replico para Bowie. 
Hace poco hablaba con mamá sobre esto. En los últimos dos meses del 2015 ella perdió a tres de sus buenas amigas. Decía que era algo de los ciclos de la vida, que primero uno acompaña a los amigos en los cumpleaños, las primeras comuniones, los bailes de quince años, la universidad, matrimonios, hijos, separaciones, y luego en la muerte. Su ciclo ya la puso en ese lugar, a acompañar a sus familias adoptadas al entierro de sus amigas queridas. 
Yo me veo entre los matrimonios y nacimientos de mis amigos, en los grados de sus maestrías y a veces, por los lados, despidiendo a buenos amigos y a mis artistas favoritos.  
Hoy fue un día de esos. También abrí la ventana aquella, donde mi amigo ya no responde y le quise escribir. Le quise hablar de como me sentía, de lo extraño que es esto de no tener un interlocutor para estos asuntos y de lo complicado que era escuchar esas viejas canciones con un sentido nuevo, con un sentido que nació de una partida. 

Un día de extinción también aparece para decirme que el día es hoy, no mañana ni ayer, que todo lo que existe es lo que puedo reconocer aquí y ahora nada más. 
Mañana veré a mamá y le daré un abrazo. Necesito de su fuerza para aceptar que puedo seguir aún cuando los que amo y admiro no lo logren. Necesito de su valor para saber cómo continuar, aún cuando tengo tanto miedo de hacerlo.  

Hasta siempre, Starman, Jareth Rey de los Gnomos, Pequeña Maravilla.




David Bowie - Thursday's Child - (VH1 Storytellers) FULL







Que día tan triste... ni sé como empezó. Lo busqué en instagram y encontré la noticia. 

Tal vez tuve otro sueño musicalizado por él y dirigido por Sigismondi, el caso es que lo busqué y me encontré con lo que jamás esperé encontrar. 

Día de Mierda, ya lo dijo Mecano: los genios no deben morir. 




domingo, noviembre 22, 2015

Ideas para un domingo suicida #1

Hoy he querido matarme, pero como en Cali no hay mar para lanzarme, decidí aplazar mi muerte y regresar al gimnasio.
Mi nueva idea consiste en hacer mi propio mar de sudor hasta conseguir la suficiente profundidad para saltar, o en su defecto, esperar a que algo interesante me suceda y me haga cambiar de idea.

domingo, septiembre 27, 2015

"Luna Roja"

Hay amores que persisten como los eclipses y sus efectos, como los soñadores que nos volcamos sobre el cielo y guardamos la esperanza de ver un poco de esa luna que esta noche se vistió de rojo y se cubrió de nubes.
Hay amores que se van, regresan, se ausentan, se asoman, se anuncian, duelen y sangran, como la herida en la encía de un hemofílico que se niega a cerrar.


miércoles, julio 22, 2015

Of Monsters And Men - Crystals Subtitulada

Los Dinosaurios, todos los buenos Dinosaurios, siempre traen las mejores melodías.





martes, julio 21, 2015

"La vida de los otros"

Vengo escuchándolos hablar. Me recomiendan que salga, que viaje, que conozca, que viva, que deje, que empaque, que desempaque, que salga, que salga, que salga.
Que si me voy a ahogar, que sea afuera y no aquí adentro.
Que me vaya a vivir, que conozca, que me enamore y desenamore.

Le hablé de esto a Martha, le dije que mis fantasmas me tienen acosado y que a diario me encuentro con el buzón repleto de publicidad de viajes, que me tienen como al papá de Amelie con el gnomo paseador.
Me recomienda que les haga caso, que ellos están entro y fuera de mi, que por lo tanto han sentido y visto mi necesidad de viajar. Que saben por qué lo dicen...

Yo regreso. Me siento. Tomo nota. Escucho. Leo. Interpreto. Callo. Busco otro poco. Tomo agua para pasar el malestar. Me devora desde adentro. Elijo olvidar. Busco un destino. Descarto el mar: el agua salada llama al agua salda de las lágrimas. Tengo prohibido volver a saltar al mar. Estar encerrado me hace tratar con fantasmas y si puedo verlos, creo que también soy uno de ellos.
Los fantasmas de mi casa me recomendaron salir de viaje para las próximas vacaciones...

martes, julio 14, 2015

"Roja compañía"

La palma de la mano izquierda amaneció negra, con un dolor punzante que me obligó a cerrar el puño con cada palpitación, con cada gota que se abría paso entre los tejidos que fueron hechos para permanecer cerrados y no para contener sangrados. 
Los tejidos fueron hechos también para ser sustituidos. Desde aquí veo pocas caras conocidas y solo algunas fotos me relacionan con las personas que están por fuera. Desde aquí veo, escucho poco, leo mucho, me cuido. Evito la toxicidad en todas sus formas, las inquisiciones, los dramas y todo lo que quema más que el sol. Aquí, todo a mí alrededor son palabras conocidas, esquinas gastadas, secretos que ya son familiares. Lágrimas que empañan las gafas. Sigo sin aprender el arte de llorar sin arruinar la vista.  
El encierro en cierto modo resulta divertido, en cierto modo triste. 
Es bonita la perla azul brillante que queda de última, en el fondo del vaso. Los sueños en los que agonizo son los mejores que he tenido hasta ahora, porque hablan de mi verdadero deseo, de mi amor verdadero. Resulta duro de decir, duro de aceptar, pero es posible: la presencia de la soledad puede llegar a ser una buena compañera de apartamento.  

En días silenciosos y soleados como estos me desangro por la mano y de nuevo se abre mi caja de pandora. La mujer delgada y de sombrero rojo se sienta una vez más en el borde de mi cama, me toma de la mano, acaricia mis venas y sonríe. Me dice que me extrañaba y me pregunta que cuando me decidiré a seguirla. Le digo que ya no. Que si me quiere, que me lleve, que ya no me interesa pedirle que me lleve con ella, como lo hace un niño cuando se aferra a las piernas de su mamá.
Me recuerda que yo no era uno de los niños de mejillas coloradas que se preocupaban por conseguir novias y parecer simpáticos, que siempre le agradé con mi punto de vista. Que le agradé desde el momento en el que le dije que no le tenía miedo. Me felicita a mis treinta y dos, me dice que le gusta que sigo sin estar programado para responder y sentir del modo en que "debería". 
-"Auténtico a ultranza"- repite las palabras de Jerónimo. Sonrío. Luego me da saludos de Andrés, Camilo y de Mónica. Me seduce. Sonrío y lloro. Aprieta mi mano sangrante.  Las punzadas se aceleran al ritmo de mi corazón. 
Hablamos de regalos. Le digo que la próxima vez espero recibir otra cosa diferente a una maldición de la realeza. Ella sonríe con su boca si labios y reconoce que bromeo, que ya entendí la lección, que incluso hasta las maldiciones son regalos. 
Varias veces trata de irse, y cuando noto que reúne fuerzas para levantarse de la cama, aprieto la mano con la que sostengo su delgada mano. Sangro otro poco. Me mira con inquietud y le digo que todavía no. Le pido que tampoco me deje solo esta noche, que no quiero estar solo. Que he aprendido a estar sin personas, pero que a veces me hace falta estar junto a buenas compañías, como la de ella. 
Sonríe. Se cruza de piernas. Me mira y me pregunta que cómo se me ocurre que me va a dejar solo.