lunes, diciembre 12, 2005

"Crimen y castigo"

“Pueden robarte el corazón
cagarte a tiros en moron
pueden lavarte la cabeza por nada
la escuela nunca me enseño
que al mundo lo han partido en dos
mientras los sueños se desgarran por nada
…Pero el amor es mas fuerte” Ulises B.

Puedes castigarme por lo sucedido. Siempre fue mi maldita culpa ser una bestia para los números, dejar todo para última hora, tenerle miedo al amor, parecer desinteresado para los compromisos y odiar la religión… tuve en mi educación los mejores modelos para esto, ¿Cómo iba a defraudarlos?

Puedes reprocharme tu propia torpeza e incapacidad para leerme, para sentirme y reconocerme como quien en realidad soy. Puedes reprochare también tus intentos fallidos por controlarme… verás, tuve una madre rebelde. Odio las reglas; odio en especial tus reglas.

Tu idea retorcida de justicia me está jodiendo desde que nos conocimos detrás de la máscara. Tu sangre sólo me ha traído problemas y desventajas que constantemente me han obligado a reinventarme; haciéndome cada vez más fuerte. El problema lo pusiste tú; las soluciones siempre han sido mías.
Ya vez, para ser un súper hombre basta tan sólo con acabar con esa figura omnipresente y perseguidora que casualmente resultó ser tan parecida a ti. Conmigo tienes tus días contados.


No te reprocho quien eres. Reprocho lo que haces conmigo. Cualquier otra persona que hubiese sido criada por serpientes habría hecho lo mismo que tú. La sangre fría de estos reptiles no llega con fluidez al cerebro, y mucho menos al corazón.

Puedes culparme también por ser torpe. Admito que lo soy. No estoy acostumbrado a esquivar las puñaladas de personas como tú, mucho menos a recibirlas. Cúlpame por no haber entendido tu juego desde un principio.
El haber vivido tanto tiempo en tu propia negación sólo me trajo confusiones. Apenas podía ver lo bueno en ti… ahora esta negación me agotó de ira.

Con tus asfixiantes acercamientos sólo consigues alejare más de tu lado. Las anacondas son buenas abrasadoras, el único problema es que matan cada vez que lo hacen.
Ahora sólo me queda declararte que puedes cercenarme como un niño lo hace con un insecto, o como una madre lo hace con su hijo; puedes prohibirme ser. Pero en mi blog y mi propia vida soy yo. Soy el Batichico.
Y contra esto no puedes hacer nada.


No hay comentarios.: