jueves, diciembre 15, 2005

"Las lecciones de Minerva Mc Moragall"



“Uy… me ensucié.
No se que estaba pensando,
Estaba muy ocupado
Salvando a la humanidad,
Conociendo a mis amigos…
En este lugar aprendí
que ayudar esta bueno
Perdóname…
No fue muy maduro de mi parte,
Pero te prometo
Que lo voy a volver a hacer.”
De una propaganda de detergente.

(el de la imagen es su Flamingo)



Nunca la entendí. De hecho, ahora creo que no merece mi comprensión, y en cambio sí merece todo mi reconocimiento. Esta es de esas personas que hay que ver con los ojos del corazón…
Ella es como es; fría, seca y en apariencia “odiosa”… algo temida por mis compañeras… y siempre tímida, como ella misma se define. Para mí es mi maestra, alguien que me ha dado más que tres materias; incontables lecciones de vida.
Aquí mencionaré tan sólo unas cuantas…

En la infancia y cierta fundación de niños… la primera vez me enseñó que el dolor humano era algo serio… y que por ende, también podía llegar a sonreír. Me enseñó que la vida puede comenzar tan pronto uno mismo le de la orden, y que muere en realidad quien ha perdido su buen humor.
Me enseñó que las lágrimas guardan magia, y que se amanece más tranquilo luego de haber llorado toda una noche.


La segunda vez me presentó a mis sentimientos una vez más y mi capacidad para amar... y contener. Esta fue la adolescencia, cuando mis amigos creían que yo era alguien medio excéntrico y siempre particular. Incomprendido como un x men, me enseñó a vibrar ante la historia de otra persona… el valor de “Ohana”, y a sentirme bien por ser quien soy; el Batichico, no un tipo diferente, sino “especial”.


Al final me enseñó que uno se vuelve adulto en realidad cuando los padres se han ido... cuando se pasa al lugar que ellos ocupaban en la familia.
Con sus implacables pruebas me enseñó que crecer siempre duele. Y que este dolor tampoco es en vano.
Perdí juguetes y gané amores, perdí música y gané la sinfonía que ahora me enamora y llena de emoción. Esto no lo pude haber visto de no haber sido por ella; la que me enseñó el valor de; “pierdo, luego existo”…

Minerva Mc Moragall, en honor a la maestra de Harry y en honor a mi maestra…, de quien me enorgullece decir que algún día fui –y aún soy- su alumno de la vida.

Ella me enseñó a creer en mí una vez más.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En una botella se encontró: "Busco un amigo por los caminos del mar" spacedos@hotmail.com

batichico dijo...

hmmmm... este tipo de señales atraen mi atención. Suelo perseguir conejos blancos que saltan por los agujeros en los árboles. Me encantan las aventuras que comienzan con pocas pistas y muchas preguntas.

creo que vale la pena seguir el rastro de la botella. Las corrientes nos llevarán hasta el paradero de este amigo.

Un abrazo