miércoles, junio 07, 2006

"Un adios Naranja en una noche gris"

"Tan lento violento es el principio del final
Lo siento y entiendo es el momento
De decir adiós, adiós te vas me voy
Sabiendo lo que soy sonríe para mí
Mientras me ves partir." Kabah.

Que adiós mas extraño…
Fue rápido e indoloro. Todo fue muy rápido… el bus que me lleva de tu casa a la mía llegó tan pronto nos bajamos del otro en tu calle y ambos corrimos a nuestro siguiente destino, sin echar un vistazo a quien dejábamos atrás, en su propia carrera.

Tu preocupación en el Mc Donalds era verdadera… yo estaba más extraño que antes, que nunca. Cuando me encontraste con la mirada esquiva, corto de palabras y algo distante me estaba muriendo. Reconozco que en efecto, estaba raro, más extraño que antes, que nunca. En ese momento tenía el corazón chiquito, algo arrugado… estaba triste y arrinconado en una esquina de mi pecho llorando por tu partida; tenía los pulmones contraídos, pues ahogaban un llanto que reprimí para no mojar las papitas que me estaba comiendo; tenía la sangre detenida, todo mi torrente sanguíneo había entrado en paro institucional cuando mi corazón se desencajó de su lugar para correr a esconderse donde nadie lo viera (para llorar como un niño); tenía los labios agrietados y con serios indicios de deshidratación… ya comenzaban a extrañarte.

Fue rápido e indoloro. Te pensé todo el camino a la medida en que transitaba por esa ruta que estaba tomando; la misma que tantas veces tomaste para llegar hasta mi casa. Admito que me sentí un poco como vos, quizás eso me ayudó a ampliar ese… ese… ese vacío que comencé a sentir a medida en que me iba perdiendo en tus zapatos y en la idea de ver tu imagen, ahí sentada en el asiento de ese bus…

¿Fue rápido e indoloro?… la pena estaba esperándome en casa. Me recibió con sus brazos abiertos tan pronto me vio llegar solo.

Fue rápido e indoloro, como la llegada de este día gris y frío. Hasta hoy tuvo efecto el analgésico “Prefiero estar ocupado para no pensar en ello®”… quizás por eso, y después de tu partida todo comenzó a ser lento… lentísimo y doloroso… desgarradorsísimo. En este punto no hay preocupación por trabajo final, telenovela chistosa de las 10 de la noche, canción de Elvis Presley, flores amarillas ni converse en mis pies que valgan para hacerme sentir mejor. Si el dolor llegó hasta mi con sus hermanos pena, tristeza, sangrado y soledad mas vale que prepare varias arepas con queso y café para atender su visita y me siente un rato a charlar con ellos de esas cosas que sólo se conocen-aprenden cuando se habla con ellos.

...Espero no sonar proyectivo, pero en este momento me consuela pesar que el vaso que reclamaste en Mc Donalds ahora te estará esperando en mi casa, como mis labios...
Aun así, este fue un adiós bastante extraño; tan rápido e indoloro como lento y agónico. Admito que lo que verdaderamente me dolió fue todo aquello que no alcancé a decirte. Tal vez por eso me animé a escribirte estas palabras…

"Recuerda que cuidaré tu morsa, tu obsesiva ardilla, tu oso perezoso, tu superman, a Kenny y ese murciélago albino que tanto te gusta y que pones a cuidar mis sueños cada noche. Los juguetes de mi mundo ya se hicieron amigos de los tuyos. Esta mañana incluso los escuché programando una visita a la caja de los dinosaurios porque uno de los míos recomendó que el velociraptor cuenta buenos chistes.
Recuerda también el pacto de las brújulas. Cada vez que quiera decirte algo la miraré, me ubicaré y me dirigiré al sur oriente, a donde estás vos y le pediré al viento que haga llegar mis palabras a tu corazón y mis besos al correo de tus sueños.

Ahora quedas en mí como la fuerza que necesito para seguir luchando ahora que estoy solo y tengo que encontrarme de nuevo con mis viejos demonios. Ahora quedas en mi como tu energía; como el olor de tu loción en mi nariz; como el daño que hiciste en mi computador; como esos momentos que vivimos; en la sencillez de una buena historia que conozca, en cada flor amarilla, en cada cosa naranja; en mis garritas de Stitch; como esa magia que aun me rodea, protege y pregunta por vos cada vez que nos encontramos en cada cosa sencilla de la vida (donde suele esconderse)".

Lo que sucedió esta noche
No fue rápido ni tampoco indoloro.
Fue lento y crónico,
Lluvioso y agudo,
Mc fluricientoso y Oreoso,
Irónico y gracioso...
Ya vez, así son las cosas mágicas
involucran un poco de esto y otro tanto de aquello.
Esta vez nos tocó la distancia y la pena,
en otra ocasión será un abrazo y la dicha.

Al llegar a casa encontré que se me habian mojado los converse y el alma. Los primeros con la lluvia y lo segundo con mis lágrimas. Pero no creas que fueron de tristeza, por el contrario, tan sólo tú sabes cuanto me alegra saber que estás allá, con ese par de bellezas que tanto te aman.

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