martes, julio 04, 2006

"Los relatos de Lovecraft, las novelas de Julio Jimenez y los cuentos de mi familia"


Un poco de terror cotidiano para mi Blog...

¿Y se supone que por el hecho de No haberla escogido, me la tengo que aguantar por el resto de mi vida?... si me deshice de la hemofilia, (...).

Cientos de personas reconocen que "lo único que uno tiene en esta vida es la familia". Siendo así, ¿Qué hay con lo que uno consigue a lo largo de la vida -léase experiencia personal y aprendizajes-?. No. Para quien dice esto supongo que cree que "la familia lo es todo", es algo así como ese dios perseguidor que a tanta gente tiene paranoica porque todo lo Ve y todo lo sabe...
Es algo así como el Gran hermano. No hablo sólo del dios hebreo, hablo de la familia "Gran Hermano", o sea la que todo lo ve, de todo se entera, en todas partes está e invierte en mi locura.
Para exponer un ejemplo próximo traigo un suceso reciente. Hace una semanas compré un complemento nutricional, hoy, la doctora (mujer) ya me estaba jalando las orejas por haber comprado dicho articulo sin haberlo consultado. La pregunta es; ¿Cómo se entera siempre de lo que compro, lo que como, que sitios visito en vacaciones, si me pongo un piercing o no?... la respuesta es apenas una; alguna de las omnipresentes le avisó. Esto es así para casi todo.

Ahora reconozco por qué me asusta tanto la idea de un dios omnipresente. Ya tengo suficiente con el terror que me produce la curiosidad de mi familia. (Hey, aclaro: cuando en este artículo hablo de mi familia me refiero a ese 80% constituido por las amazonas antropófagas con las que suelo co-existir ocasionalmente.)
Me asusta. En este momento me siento como si estuviese en la mitad de un cuento de Lovecraft (mi autor de terror favorito), en el punto en que el horror de la realidad supera el posible daño de un ser fantástico. Me asusta encontrarme (o perderme) donde me encuentro, me aterra saber que han hecho con todos los hombres de esta familia... me horroriza aun más haberme encontrado con los restos de Ellos en los lugares más convencionales de mi gran casa.

Aquellos que dicen que lo único que uno tiene en esta vida es la familia, no pensaron ni en los huérfanos ni en quienes tenemos familias mefistofélicas. Dándole una razón imaginaria a esta frase, ¿qué sucede entonces con los Hewwit (familia loca de masacre en Texas), o con el niño que nace en medio de una tribu de guerreras amazonas que la tienen en contra de los hombres y todos los domingos van a la iglesia cristiana, sonríen al prójimo mientras que en casa cercenan?...
Ahhh... lamento la "desaparición" de mi hermano y mi padre, mi abuelo, mis primos y la partida de los otros dos que andan lejos... Supongo que esto me hace ser (una vez más...) un sobreviviente al horror de la castración. Pero, ¿acaso en las pelis y cuentos de terror quien más probabilidades de sobrevivir no es una mujer?, ¿Qué me ha permitido seguir con mi pene en su sitio?... Confieso que estas dos preguntas han sido temas fundamentales en mis casi 6 años de terapia psicológica.

Una vez soñé con una casa grande llena de puertas que permanecían cerradas. En esa casa habitaban dos señoras que eran como las patronas. Una muy seria, de luto, estirada y por qué no; arribista, mientras que la otra era festiva, infantilezca, vestida de colores y flores; algo excéntrica en su vestimenta. Y dos hombres. Uno era viejo, era algo así como el empleado de la casa, quien velaba por la seguridad y el otro era joven, delgado, paliducho y sin lengua. Este se encargaba de los mandados de las Madames. Y por último, estaba la mamá de las dos primeras. Sobre esta señora apenas supe hasta el final del sueño... y para mi horror...

"En el sueño yo era la prometida de un hijo de alguna de ellas que ya no vivía en esa casa. Si, era una muchacha delgada, no muy alta... y rubia (100 a mi inconsciente por haberse anotado mi fetiche). Llegaba a dicho lugar para conocer a la familia materna del muchacho éste que luego -y por razones ajenas a mi conciencia- desapareció inexplicablemente.
Luego de conocer a las dos primeras mujeres, el hombre viejo me condujo al final del corredor, donde se hallaba mi cuarto. En el camino pude ver las diferentes puertas cerradas y aseguradas con varias chapas, y una ventana grande a través de la cual pude ver al jardín donde el muchacho paliducho cavaba una zanja.
Pero hubo dos puertas en especial que atrajeron mi curiosidad. Una era de madera tallada, muy bonita, mientras que la otra era de acero y muy asegurada, como la puerta de una caja fuerte.
Intenté varas veces abrirlas, pero siempre alguna de las dos mujeres me descubría y evitaba mi cometido. Era como si permanecieran atentas a mí, o a las puertas. Una vez salieron de la casa y entonces aproveché para acercarme a la puerta de hierro.
Esta vez me detuvo una huesuda mano que alguien puso en mi hombro. Era el muchacho que había visto cavando una zanja. Le pregunté sobre lo que se guardaba con tanta seguridad al otro lado de la puerta y no me respondió. Tan sólo me observó con su pupila dilatada y me hizo señas con su mano. Con las señas me insistió en que me fuera de la casa.

Las mujeres llegaron y me sorprendieron en el corredor con el muchacho. Y rápidamente les dije que había escuchado ruidos detrás de la puerta y que por eso estaba ahí. Una de ellas, la más seria me miró con sospecha y dijo que le iba a preguntar a su mamá si se encontraba bien, y se fue con su hermana hasta la puerta de madera e ingresaron a ese cuarto.
Las seguí y escuché cómo hablaban con alguien más cuya voz no alcanzaba a escuchar. El muchacho me encontró de nuevo espiando en la puerta y le advertí que no me fuera a delatar. Y con un gesto me indicó que me tranquilizara y luego sacó la lengua, o bueno, el moñón negro que tenía en su boca y con sus manos me hizo la simulación de algo que cortaba su lengua.
Y luego de preguntarle concluí que le habían cortado la lengua por haber hablado de más... y no sólo a él, sino que a otros les habían sacado los ojos, cortado las manos, orejas y pies por haber visto o escuchado de más, y por haber intentado escapar. Ellos, todos hombres. Estaban encerrados en los cuartos del sótano.

Corrí a encerrarme en el cuarto y luego vi que el agua se había apoderado de los cuartos traseros del corredor. El hombre viejo tuvo entonces que abrir la pesada puerta de hierro y entrar a salvaguardar lo que ahí se encontraba...
Corrí esta vez, rápidamente hacia dicho cuarto, pero antes me detuve, frente a la puerta de madera que se hallaba abierta... dentro estaba la mujer vestida con colores fuertes. Estaba sentada en el borde de una cama, tratando de tranquilizar a ¿su mamá? Con total horror comprobé que era una calavera quien yacía acostada en la cama.
La otra hermana había corrido no se a qué sitio por algo.

Al llegar al cuarto con la puerta de hierro, comprobé que de ahí salía la inundación. Dentro había una cama tendida y junto a ella, en el suelo, en medio de una gran fosa de barro el cuerpo sin vida de un pie grande/ Yeti."
Wow sueño, digno argumento para una novela de misterio del maestro Julio Jimenez.

He sobrevivido porque en ocasiones he sido una de ellas o bueno, he cumplido sus funciones como una de ella; he castrado, dividido, menospreciado, desconfiado, mentido y alabado. Considero que eso ha sido lo que me ha salvado de su legado. Sin embargo en el sueño encontré la fuente de su poder - Masculino, el que aplican a su favor (y en pro de la extinción de los representantes del falo). Encontré el cuarto que está en mi casa y que contiene todo mi poder y el de los míos. Encontré eso que algunos de los lectores ya habrán deducido en este artículo...

¿Qué he hecho con mi hallazgo?, aun poco. A pesar de poseerlo todavía no se usarlo bien. Estoy en proceso de aprender a usarlo para luego compartirlo con los que están próximos a llegar a este mefistofélico matriarcado. Aun hay una esperanza para mi pene (hablando en términos Freudianos). Mientras tanto sigo viviendo este lado B de mi vida, y sigo buscando soluciones para estar bien a pesar de Ellas (...Y no me refiero a su muerte o a la extrilpación de sus ojos... eso lo harían ellas), mientras que por el lado A sigo viviendo este lado de mi vida, el que ya conocen y que comienza de las puertas de mi casa para afuera, donde he encontrado a la familia que he escogido y con quienes sí deseo pasar el resto de mi vida.

Presentando -algo espasmado- this side of my life, El Batichico.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola chicué! me han encantado todos tus últimos escritos.
te invito a que veas mi blog en msn.
ana mercedes, de liderazgo.

Suave murmullo dijo...

Cuándo actualizas? Me gustría leer mas de ti y de tus historias. Un abrazo.

batichico dijo...

Hola sueve murmullo... te cuento que no habia vuelto a publicar porqu andaba un poco enfermo pero ya me repuse y regresé con muchas ganas de escribir!!!