jueves, diciembre 21, 2006

"Letras para los que se fueron..."

En esta foto faltan algunos chocolates

Un pequeño homenaje a mis fantasmas... los habitantes de mis lugares más silenciosos y poco visitados de mi ciudad Gótica.
Pequeño homenaje a quienes me conocieron debajo del antifaz que con el tiempo construí...
*Saint
Es una gran persona. Con esa frase quise comenzar mi artículo dedicado a alguien a quien descuidé, primero un poco, y luego saqué de mi vida... y a quien hoy tengo que dejar ir.
Admito que le temí. Me temí además a mí mismo. Eran situaciones que apenas comienzo a entender. Con Saint pagué mis primiparadas, inmadurez... le tocaron mis dias más oscuros, más Góticos.
Aun así le pido disculpas... y perdón. No lo traté a la altura de lo que verdaderamente vale. Es una gran persona.
Hoy, por un afán de a quien comienzo a considerar mi amigo, Destino, me topé con noticias de él.
Aunque lo ví bien, sonriente y con su familia, quizás recuperando el espacio y el tiempo que por un agujero se le perdió, me dolió, me dolió como no pensé que me iba a doler. Haría mal en negarlo. Aun me preocupa su propia oscuridad, y por ahí derecho, la mía también.
Ya ven, casi todo lo que miro es un reflejo de mi ser puesto en el espejo de las demás personas. Saint me refleja mucho. Aun conservo ese reflejo que me duele.
Hoy podría decir por qué se sintió así. Se sentía todos los días así.
Hoy podría decir por qué me sentí así. Me sentía todos los días así.
Y no podía ayudarlo, sólo lo ví cometer los mismos errores una y otra vez.
Y no pude ayudarme, sólo me ví cometiendo los mismos errores una y otra vez.
¿Qué no funcionó, qué salió mal?
Demasiados, demasiados problemas. Estabamos locos, perdidos, heridos, angustiados, tristes.
Ninguno sabía a donde pertenecía. No sabiamos a donde pertenecíamos. Quisimos estar en casa, pero no había nadie en nuestras casas. Es a donde quisimos ir a descansar cuando estabamos rotos por dentro. Es ahí, ese lugar donde quisimos ir a secar nuestros ojos. Pero nuestras madres no estaban. La cazadora siempre ha estado viajando, ya saben como es,... "ella viaja sin parar; el viejo truco de andar por las sombras...", y su mamá nunca la ví por ahí. Quizás también era otra guardiana de sus asuntos.

Hoy abro los ojos y encuentro un por qué. Esta es una buena noticia, al menos en este caso donde el silencio tenía la palabra. Ese por qué me hace pensar que se encuentra bien. Yo lo estoy. ¡Si hoy me lo encontrara, no sabría reconocerme!, estaría irreconocible para sus ojos.
Estaría encantado de encontrarmelo, no sé si sabría reconocerlo. Me gustaría creer que es así.
Pero ya ven, fuimos rechazados un par de importantes veces y ahora no puedo encontrar lo que dejé atrás. Me pregunto cómo se da esto en su lado de la calle...

Pero ya ven, soy más fuerte de lo que pensé. Curé mis heridas un poco más, me integré, comencé a trabjar para publicar mis escritos, ando en lo mío, ando en otro lugar del tiempo y el espacio, "me encendí de amor, amor sagrado" y ahora tan sólo espero por mi oportunidad para potencializar el poder de mi batería; mi propio poder. Y entonces ese día hablaré de él en uno de mis escritos y le contaré al mundo su papel en mi ciudad Gótica, y cómo le abrió la puerta a mis demonios para luego, yo solo, darle cacería, reciclarlos y hacer de ellos "personas de bien".

Saint es alguien sagrado. Merece un altar y un mausoleo en un lugar santo, lejos de mí. Supongo que ahora tiene much@s amig@s a quienes se merece, de verdad. La última vez que lo ví (esta noche, y en fotos) lo ví bien, sonriendo, tranquilo, sereno, algo más delgado y con el pelo corto.
La última vez que lo escuché estaba muy enojado porque no quise estar más ahí. Lo escuché triste, con miedo, con el miedo que sienten los niños cuando son dejados solos en medio d eun callejón oscuro donde sólo se escuchan las risas de payasos diabólicos, el aleteo de los murcielagos, el chapoteo del lodo y se siente un penetrante olor a lagarto hambriento.
La última vez que me escuchó -lo admito- me escuchó como un Hijuepu*a. Lo asumo, no supe que hacer, me estaba superando. Aun no tenía al Batichico conmigo, me ganó el temor que le sentía. Ya ven, hubo algo que nunca le dije: Siempre me sentí pequeño a su lado.
Supongo que también le reclamé un poco de esa contención que me pedía. Ahora que me veo lo siento. Apenas estoy consiguiendo mis brazos para poder soportar el peso de mi propio mundo.
*Camila
A la niña que le dediqué el temblor de mis piernas, mis miradas más tímidas, mis silencios más íntimos, los collares que le hice y jamás le entregué y el Bob esponja que le compré y no le hice llegar. A quien tal vez nunca le diga cuanto la llegué a amar -en silencio-, a quien temo de otra manera, a quien le sonrío cuando nadie me ve le escribo este apartado.
Entre la negrura de mi ciudad Gótica me escondí cada noche a escribirle cientos de cartas, canciones, cuentos, pensamientos que jamás llegaron a sus manos. Mi Gatichica. La niña que miré a través de mi antifaz de Batichico como mi amor imposible, mi traga maluca... mi amor que era y que no era... la muchachita rebelde a quien nunca le dije que "siempre me sentí pequeño a su lado".
Aun la veo al pasar. La veo en cada esquina, en cada lugar de su vida. La veo a través de mi máscara cuando habla conmigo, me molesta, hace chistes y luego se ríe mientras yo me pregunto por lo que pudo haber sido.
Camila, sin duda alguna la nena más inteligente que jamás halla conocido. Aunque, más que inteligente diría brillante... Camila, sin duda alguna la nena más brillante que jamás halla conocido. Y es que lo es. Es letalmente brillante.
Cada día me sorprende más con ese arsenal de recursos con los que cuenta para hacerle frente a la vida, y a las condiciones humanas.
Habría sido una gran Batichica, pero como son las cosas, en mi historia entró como una Gatichica... con toda su definición como el lado femenino del Batichico, algo así como una nena con grandes habilidades para resolver sus asuntos, brillantez infalible, gran talento CREATIVO (creatividad bionica, que llama la amazonas) y sobre todo, con gran poder sobre sí misma.
Ella jamás supo lo que despertó en mí, y mucho menos lo que apagué con el mismo silencio que lo mantuve en secreto.

*En conclusión...
Se me hace raro hablar de todos estos personajes esta noche, pero ya ven, soy humano y a ratos me pongo sentimental.
A pesar de la melancolía de esta noche soy capaz de detenerme y echar un vistazo a lo que sucedió y pensar, con cabeza fría, verme donde estoy y detallar cada palmo que fue parte de la construcción de mi presente, del que estos seres hicieron parte vital.
Ya me voy por esta noche de catarsis, no sin antes dar dos notas más. La primera tiene que ver con mi nombrada Naranja, a quien espero NUNCA tener que escribirle artículos como este. Nadie sabe lo que este tipo de notas me revuelve por dentro.
Y segundo, los dejo con la letra de una canción que también contribuye a la exploración gótica- interior de mi melancolía.
Escribió caldo melódico melancólico, El Batichico.
"Pase lo que pase, cueste lo que cueste
Hoy que todo cambia y nada será igual
Los buenos momentos, los grandes secretos
Que juntos vivimos no se perderán...
Aunque no te encuentre mañana en mi vida
Y sólo recuerdos queden ya de ti
siempre habran rincones y tambien señales
Que me haran sentir que no me perdi, que no TE perdi...
De frente a caminar rebelde way
Echemos a volar rebelde way
Con todo a contramano con bronca y con llanto
Sin poder sentir mucho volaras,
Si con el cielo cargas es que vivo estás,
Jugáte a tu verdad rebelde way...
Pase lo que pase, Pierda quien pierda
Una sola cosa Jamás cambiará:
Esas ganas locas de vivir la vida, apostando a pleno Sólo por jugar.
Cuando el tiempo astuto nos deje muy solos,
Los buenos recuerdos aparecerán, La melancolía
Y la rebeldía que me harán sentir Que jamás perdí,
Que jamás te perdí..."
Erre Way/ Señales.

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