lunes, agosto 27, 2007

"¿Me perdonas si te hago reír?"


hace muchas lunas, en torno a la mesa de una pizzería le hablé a la Naranja sobre un viejo dolor... el mismo del que hablé en el artículo "Basta de llamarme así".

El caso es que, me hizo la pregunta; ¿me perdonas si te hago reír?, y no tuve que perdonarle por lo que hizo... Dibujó una sonrisa en mi rostro.

El caso es que, comprobé una vez más lo sano que es sonreír con el niño que se lleva por dentro... o mejor dicho, reír con con el niño que se es aun, y que se permite ser feliz cueste lo que cueste.

El dolor me pasó varias semanas despúes. Sin embargo, esa noche descubrí que un dolor también se podía sentir rico cuando se compartía con alguien... sólo así las cargas y el dolor entre dos se hacen más llevaderos.

La pizza se acabó y la noche terminó. Aquella vez me fuí a la cama con una lección más aprendida, una sonrisa en los labios, el corazón menos arrugado y con un sentimiento más grande por la Naranja...

1 comentario:

isa dijo...

Tienes razón, es sano compartir el dolor, como también que te dejes acompañar cuando lo sientes.