miércoles, enero 30, 2008

BaTiChIcO´s StReEt

...De vuelta al lugar donde la vida comenzó...

Me vi en la necesidad de pedir vacaciones en el trabajo. Me sentía agotado y durante una semana descancé...
Durante esta semana reflexioné sobre mi labor en el trabajo, y me encontré con dolorsas realidades; estaba "cumpliendo" con dos tristes "tareas específicas", al fin y al cabo "para eso trabajo en una institución".
...¿Qué?... ¿Perdón?... ¿Dónde quedó ese deseo de trascender? ¿Andar inventando? ¿¿¿De crear??? ¿Dónde quedó El Batichico y su creatividad Biónica*? ¿Se murió?... ¿¿¿Quién la mató???
...Y con estas preguntas que surgieron con el darme cuenta, El Bati-Rebeldómetro puntuó 15 grados en mi escala de Mal-estar interior.

Regresé al trabajo después de mi semana de descanso, sólo para encontrarme con otra nefasta noticia: un memo por mi ropa... Mi último resto de libertad, el último lugar donde podía elegir (al menos con qué vestirme) había sido mutilado.
Muy claramente leí el párrafo donde estaban las frases: "Prohibido" y "pantalones con la bota deshilachada" (Cabe aclarar para quienes no me conocen de forma personal que, "pantalones con la bota deshilachada" es sinónimo de Batichico, ver detalles en la foto...). Esto me punzó la punta del hígado, el cual "casualmente" tengo inflamado en este momento.

...Y con este acontecimiento, El Bati-Rebeldómetro puntuó 45 grados en mi escala de Mal-estar interior, para un total de 60 grados (más de la mitad... ya me preocupa). Estoy a punto de explotar.

De pronto me vi consumido por un mal-estar que ya me estaba imposibilitando SER. Sí, hablo de SER, el mismo que Soy, el que prefiere vestirse con libertad y no como le diga un memo firmado por la tataranieta de Cassandra Trelawney... hablo de mi propio SER, el que tuvo problemas durante toda la secundaria por "no llevar bien" el uniforme; el que aborrece los uniformes y la formalidad en la vestimenta.
...De pronto me vi en la misma situación del colegio, donde un títere de la autoridad me hacía firmar (cada año) la misma matricula condicional por el mismo motivo: "no me ajusto a la norma", ni al maldito uniforme...

Y a punto de explotar, caí dormido en la noche de un martes...

Soñé que estaba de nuevo en aquella calle, la segunda calle donde viví.
Lo vi todo, tal y como lo recuerdo. Y lo hice con ansiedad, pues quería ver al menos una vez más tan particular calle, donde todo, donde mi vida comenzó...


Ví la casa de la esquina donde además funcionaba un taller de cerámicas, donde vivía David, quizás el mayor de todos. Vi esa casa tal y como era, justo antes de convertirse en el edificio donde después (¿casualmente?) viviría aquella primera vez... ;)

También vi las casas que estaban frente a la mía: la casa de Víctor, el niño que se parecía a mí; el jardín infantil que estaba en el garaje de la casa de Julio; la casa junto al colegio donde vivía un niño al que nunca le conocí el nombre, vi pocas veces y lo llamaba "goofy"; la casa de Emma (ahora modelo) donde funcionaba la tienda y hay un árbol donde crecen florecitas color violeta; la serviteca que atravezaba la cuadra y por donde atajabamos cuando jugabamos escondite; la casa en la esquina donde vivía una niña rubia, la niña más bonita de la calle (cuyo nombre no recuerdo), a cuya primera comunión fui, y luego me enteré de la manera más inocente que la mamá era una hermosa trabajadora nocturna;)

Vi también las casas de los niños que vivían en mi misma acera; la de Danilo, un niño tonto que vivía a dos casas de la mía junto a su padre y un dinosaurio de cartón, en una casa verde y muy pequeña; la de Diana, otra niña muy bonita que vivía en la heladería de Doña Lisa, donde además había una perrita coker que en ocasiones era ofrecida a mi perro toby (de la misma raza); la casa de David que era tan grande como la mía, estaba en la esquina de la derecha, y donde había un criadero de pollos; y la de Andrea, la versión femenina de Toby (el de la pequeña Lulú), una niña gordita que vivía en la esquina de la izquierda de mi casa. Andrea era una niña disparatada, sonámbula y espontánea que constantemente era mi mejor cómplice, junto a Danilo (quién decía estar enamorado de ella).

Y también encontré las casas de otros personajes imposible de olvidar, como "los indios Ecuatorianos" que vivían tapados en plata, conducían camionetas y tenían dos perros enormes que nos hacían correr cada vez que los veíamos en la calle; el par de señoras ancianas y solteras que recogían y criaban perros y gatos callejeros; Don Adrián, un tierno anciano que vivía solo en una mefistofélica casa aun más vieja que él, lejos de sus hijos y que refunfuñaba todo el día...

Esta era mi calle. La vi tal y como la recuerdo.

En mi sueño jugaba una vez más con mis amigos: jugamos tin-tin corre-corre en la casa del señor Adrían y corrimos (simulando el efecto en cámara lenta) cuando él abrió la puerta después de un rato y nos persiguió a su velocidad de anciano. Después de esto caminé junto a ellos y ellas mientras escuchaba como cortina la canción que aun me recuerda esos días...


Al día siguiente me desperté renovado... respirando un aire de poder... un O2 cargado de rebeldía.
El sentido de este sueño, para mi vida actual, no tardó en aparecer: éste sueño me hizo recordar el lugar donde decidí rebelarme, dejar el miedo y de creer lo que creía sobre mí, el lugar donde decidí como construirme a pesar de... (mi familia, el colegio, la iglesia y las demás instituciones que me podrían cercenar)
Fue en esa calle donde tuve que reinventarme, crear nuevos juegos, hacer nuev@s amig@s y comenzar a vivir más como yo quería hacerlo.


¿Cómo llegué a esa Calle?
En medio del Caos.
Cuando mi casa materna fue demolida para darle paso a la construcción de la nueva super casa, mi familia y yo nos vimos en la necesidad de mudarnos al menos por un año mientras se construía nuestro nuevo cubil. Además, días previos a la mudanza una plaga de orugas invadió la casa... Ver mi vieja casa materna infestada de orugas fue el primer recuerdo traumático con dicho animal.

Esta nueva casa era al menos dos veces más pequeña que la anterior, por lo tanto muchas de nuestras cosas tuvieron que ser enviadas a casas de familiares. Entre esas cosas estaban mis conejas, mis juguetes y algunos muebles de mi cuarto; Tuve que dividirme.

Llegué con mi maleta vacía, quizás eso fue lo que facilitó las cosas.
Llegué sólo con pocas cosas, quizás lo necesario para hacer nuevos amigos con lo que era y no con lo que tenía. Llegué a crear mundos en los closets, entre las toallas, a inventar pistas de carreras en las escaleras de la casa, a descubrir túneles en las habitaciones y a dejar salir mis miedos.

Llegué además a una calle donde encontré niños y niñas contemporáneos a mi. Hago esta distinción porque en mi calle original el único niño era yo. Era una calle geriátrica.
Llegué a una calle donde los niños corrían libres, jugaban hasta tarde, peleaban, se reconciliaban, se enamoraban y desencantaban, donde podían ser niños y gozársela a pleno... llegué a un sitio donde me vi en la necesidad de dejar de temer y me dejé contagiar por ese espíritu que tanta falta me hacía y ahora me devuelve el aire en este encierro, en esta rutina.

Reía y lloraba por cosas que no entendía. Me sentaba en el suelo, me llevaba una mano a la frente y me preguntaba ¿Qué me pasa?. No entendía y me lo gozaba. Sabía que estaba cambiando y me gustaba. Sentí, gané, perdí, descubrí, olvidé. Aprendí que era buscar y me quedé ahí; buscando sin detenerme.

Determiné además que el "buscar" se convertiría en el motor de mi vida, de mi Cacería de Reliquias.

Comencé a curar viejas heridas, no me tomé tan enserio las nuevas. Me dí permiso de decirle "hijueputa" -y su propia cara- a mi profe de quinto de primaria sin remordimiento alguno, y jugué Tin-Tin Corre-Corre en la casa de un anciano que vivía solo y cuando huíamos, lo hacíamos en cámara lenta, a la misma velocidad de su lenta persecución.

Comencé la secundaria, encontré una figura que me ayudó en mi resiliencia; la profe Xenia.
Reuní mis fuerzas y gané nuevas mientras vivía y respiraba. Construí puentes, hice amigos. Escapé por la cornisa y encontré mil salidas. Me descubrí burletero y reí hasta vomitar. Me reconocí llorón y lloré hasta quedarme dormido.
Por mi propia cuenta dejé de sentirme encerrado y ya no me aguantaba más mentiras.

Refutaba. Cuestionaba. Si veía cebolla en mi ensalada ya no preguntaba ¿qué hago con ella?, y simplemente la arrojaba a la basura. Canté abrazado a mis amigos y en la mitad de la calle.

Dejé de ser el "aplicadito" a la norma, el dócil borreguito que no preguntaba y pasé a ser un chico de risa estruendosa, de temperamento difícil e irritable, aunque me doliera al principio.
Comencé a probar y me tuve que equivocar a mi manera y a la de otros, comencé a crecer por mi cuenta; me di cuenta que estaba solo y no me pesó. Sonreí. Fue mi oportunidad para armarme con mis propias piezas, sin las de mi familia, sin las de una religión, el colegio y sin las del temor.

Fue la mejor hora, el mejor momento, la mejor calle; el mejor lugar para comenzar a SER yo mismo. Fueron los mejores amigos; los mejores maestros con los que comencé a descubrir que era eso de SER ...
Ahora todo tenía mil colores para mí. Ya las cosas no pesaban tanto y me decía menos "NO" a mí mismo. Dejé de pedir tanto permiso, dejé de escuchar a la institución cuando me decía que "tenía que hacer y qué no"... me sentía grande y pequeño a la vez según mi conveniencia, ansioso por una pista para despegar y cada vez que me daba la gana, me cumplía el deseo de correr como un loco: libre, nada más.

Era Yo. Eran aquellos días que en el sueño del pasado Lunes revivieron en mí el recuerdo de que alguna vez lo conseguí; me rebelé, fui libre, feliz y elegí cómo vivir mi vida.
Era el recuerdo de lo que necesito en este momento, cuando me veo encerrado en un bonsali que me gusta y sin embargo, no me deja crecer.


Ahora descubro que mi agotamiento en el trabajo no fue por la labor de un mes. Fue por la rutina.
Ahora entiendo que mi mal-estar es un reclamo de mi "Creatividad Biónica*", que me está gritando por un sitio donde crecer, explotar de la mejor manera y hacerme fuerte.

Ahora comprendo que estoy ante una eventual rebelión. Una vez más diré "muchas gracias, pero no", a la norma. Esta vez más diré: No me importa. Prefiero irme tal y como lo hice en esa calle, donde la pasé muy bien. Además, ya conozco el camino.


Conspirando mi segundo grito de independencia, El Batichico.

Esta foto fue tomada por J.C., en el lugar donde sucedieron los hechos aquí mencionados.

*"Creatividad Biónica" del Batichico, concepto introducido por Lina Juanita.

martes, enero 01, 2008

"BaTiChIcO´s WaY"

Hace poco hice la última acción para mi universidad: sustenté la tesis.
Tenía pensado lucir un traje en especial, sin embargo, cuando me estaba vistiendo noté que el pantalón me dejó de quedar... Lo mismo sucedió con la camisa... Tuve que recurrir entonces al plan B.

Supongo que estoy creciendo... mi querido pantalón del 99 y comprado en el almacén "El gran Barón" de Unicentro ya no me sube y la camisa de Piaget ya no me cierra.

He crecido... creo que no alcanzo a dimensionar qué tanto lo he hecho... y confieso que me asusta un poco saber cuanto, con certeza.


Sustenté con otro traje, dando así un merecido final a mi carrera universitaria. Sustenté con un traje a mi medida, quizás un poco más grande y salí con alegría del auditorio donde libré mi último desafío.
Abandoné el auditorio aquella mañana lluviosa y caminé hacia la puerta de salida... y antes de abandonar el edificio me encontré con la persona que simboliza mi proceso durante estos últimos 7 años... los mejores de mi vida.

Me encontré con ella, con la Dama del Oráculo, con la Mujer de la Matriz
( que esta vez no la vi tan alta como la recuerdo... creo que he crecido), a quien escribo estas letras.

Me preguntó como iba mi vida y en pocas palabras intenté responder a su pregunta. Con palabras entrecortadas y con la mirada esquiva me detuve ante el inesperado y maravilloso encuentro con ese pedazo de mi vida donde comencé a recomponerme. Contesté con torpeza... lo asumo y no me culpo ni me lo reclamo. Fui auténtico. Fui yo, quizás el mismo o alguien un poco más grande que ayer.

Sonreí todo el tiempo. Incluso lo hago en este momento, cuando recuerdo el encuentro más valioso del final de mis dias en la universidad.
Asumo que he cambiado... y que las cosas a mi alrededor y un poco más allá también lo han hecho.

No se si la universidad era exactamente como la recuerdo, o si los profes eran tan buenos o tan malos como quedaron en mis recuerdos...

Lo que sí se es que lo más importante que aprendí en aquellos días estuvo por fuera de los contenidos de los cursos: fueron mis aprendizajes en mi experiencia personal.
Son las memorias registradas con el recuerdo de personas, lugares, momentos, sentimientos, silencios, encuentros, despedidas, ganancias y pérdidas, el recuerdo más nítido de entonces... aunque el mejor registro lo tienen las personas a quienes llamé amig@s...
En estas personas están los espejos de mi alma, mis maestr@s, compañer@s de batalla, portador@s de la temible verdad y de la mano tendida.


Me siento diferente. Supongo que este sentir es un efecto secundario del crecimiento.
Ahora tengo más tiempo para mirar atrás y echarle un vistazo a mi vida sin contar con mis verdades, mis mentiras, mi bien, mi mal... sólo mi vida, nada más.

También tengo más tiempo para elegir como avanzar por mi camino, aunque alguna vez eligieron mi forma de andar. Ahora elijo luz, lluvia, Naranja, libros, quizás descansar un poco y mi vida, nada más.

Soy quien soy por lo que he aprendido y vivido junto a ella y a tod@s l@s demás. Sólo desde este momento en adelante puedo decir esto. Ahora hago parte del "Clan de la Cicatriz" y luzco con orgullo -en mi cabeza y brazos- esa parte de mi historia que fue real y de la cual salí con vida y más fuerte que antes.

Ya no culpo más a nadie. Creo que es porque siento que
llego mi tiempo, donde tengo que comenzar a cumplirme con el compromiso que me fijé. Ya no tengo excusas para incumplirme o justificar lo que que siento... y tampoco me las quiero crear.

Quizás le escriba esto a la Dama del Oráculo, a quien no dejo de extrañar y a quien aun siento cuando desciendo por el hueco del árbol hasta llegar a mi mundo y mis contenidos. Siendo así, aprovecho para presentar unas palabras atascadas en mi pecho en los últimos días despúes de la sustentación...

"Comencé mi camino, mi "pelea" (con todo lo que he criticado mi belicosidad). Llegó la hora de probarme y ver cuan lejos llegaré. Voy a patear muchas puertas a reir y llorar. Voy a equivocarme mil veces más, a caer y levantarme una y otra vez.

El desafío es duro, y vale la pena. Llegó la hora de rebelarme contra un destino que no quiero, llegó el momento de romper con las estructuras y tomar otra dirección, la mía.

Es mi turno de reirme de los que se quedan sentados criticando al río que corre y de comenzar a cambiar el mundo. Puedo hacerlo y lo sé. Cantaré, bailaré, soñaré, buscaré, CREARÉ... y seguiré adelante, siempre adelante.

La vida es una sola y la viviré sin olvidarme ni un sólo segundo que soy mi propio futuro, mi propia esperanza y camino. El mundo, mi mundo, el de todos depende del cambio.
Prometo ser Resiliente, usar y seguir usando mi magia. Prometo no dejar de escribir y me he prohibido dejar de hacerlo (otras personas conocerán ese mundo que vive y crece en mi interior).
Prometo no desconectarme y sentirte ahí cuando te necesite. Adentro y fuera de mi.
Espera tener una copia del primer libro que escriba. Será para tí. lo hiciste posible.
Te prometo ser feliz y que haré lo que deseo.
"

Por todo lo vivido y aprendido, me declaro un adicto al cambio... aunque todavía le tenga miedo a las Orugas, los capullos y las Mariposas.


A ella y a ustedes, quienes hicieron parte de estos años: el agradecimiento eterno porque hicieron de aquella época de andar viviendo a pleno el mejor lugar donde comenzar a buscar la vida. Mi propia vida, nada más.

Eternamente agradecido,
El Batichico.