domingo, septiembre 28, 2008

"Cesar, Julián, Karen, Victoria, Isabel, Camilo, Alexander, Paola y los demás... "

Le atribuyo esta sensación al momento por el que estoy pasando. Estoy arreglando, curando, delegando, reparando y demás acciones que implican un merecido -y justo- cierre.

Le doy crédito también a algunas conversaciones y encuentros con viejos conocidos que he tenido en los últimos días. Encuentros maravillosos con personajes con los que alguna vez compartí un salón de clases, algunos años de mi infancia y fueron parte de mi historia, como yo lo soy en la de ellos.

La semana pasada tuve un encuentro que me sacudió el suelo. Se trataba de Julián, reconocido por nosotros como "El inventor" del grupo. Me vio, me siguió y sorprendió. En realidad no esperaba encontrármelo en ese centro comercial.
Intercambiamos unas cuantas palabras y en menos de 15 minutos resumimos lo que había sido de nuestras vidas después de... tantos años.

El caso es que en medio de esa charla, con gran alegría le dije: -Recuerdo que todo el tiempo estabas desbaratando cosas y creando otras nuevas... tenías tu pupitre lleno de tus objetos.... -
y de pronto el tono me cambió al decir: -...también recuerdo que la profesora traía una caja y te vaciaba todo.-


Me dolió esa última frase y más aun la respuesta que me dio mi amigo: -Si... todos recuerdan eso.-

Maldita bruja. Julio Cortázar, el maestro tenía razón al decir: "Es verdad que si a los niños los dejas solos con sus juegos, sin forzarlos, harían maravillas. Usted vio cómo empiezan a dibujar y a pintar; después los obligan a dibujar la manzana y el ranchito con el árbol y se acabó el pibe."

En el caso de Julián la... (profesora)... esta le botaba sus cosas mientras refunfuñaba frases que tenían el calificativo de "cachivaches" en sus creaciones.
Para quienes quedan con la duda les informo que esta historia tuvo su final feliz: el "pibe", Julián no se acabó. En este encuentro me dijo que ya era todo un ingeniero de sistemas y sonreí aliviado al pensar -"Cuantos computadores podrá desarmar y ha desarmado para crear cosas nuevas. Ahora tiene toda la libertad y hasta le pagan por hacerlo".-

Julián fue resiliente y me imagino que los demás también lo fuimos gracias a esta postulante a madrastra de la Cenicienta. Nos hizo fuertes, nos dio valor para ser quiénes somos y nos obligó a crecer y volvernos muy grandes... Ella nos empujó hasta ese límite donde se hace necesario buscar, encontrar y creer en esa magia interna. Magia que hace de los niños valientes adultos.
También, me atrevo a aclarar, esta molestia tiene que ver conmigo. En la situación de Julián veo elementos mios reflejados... veo a la misma mujer vaciando en una caja cosas muy mías, y a mis amigos...


Julián estudió conmigo hasta quinto de primaria, con el fin del reinado de esta... (Cuento hasta 10 pausadamente)... profesora. Y al igual que mi amigo inventor, muchos otros salieron:

Otro de mi mejores amigos de infancia, Cesar; mis niñas favoritas en los años donde los niños odiamos a las niñas, Karen y Jessica; la pelirroja de nariz respingada, dulce voz y demás atributos... la que me gustaba en silencio y me confundía entre el límite del amor y el odio infantil, Paola; el niño que parecía de catálogo de Johnson y más pedante del salón, Camilo; la flaquita medio loca, Victoria; el gordito del grupo, Alexander; la que desde nena perfilaba para ser una mujer con todas las letras, Isabel; los traviesos e insoportables David y Juan Jacobo; la niña que nunca quise, la fastidiosita clasista del salón; ¡y otros tantos que se me escapan! salieron con Julián.


En la mayoría de las hipótesis que manejaron algunos padres de familia y profesores había un nombre en común: el de esa profesora. Padres y profesores aseguraban que había sido por ella que much@s de mis amig@s habían salido. Ignoro si esto es verdad o sólo fueron rumores.

El caso es que en estos últimos días, después de mi encuentro con Julián he soñado un par de veces con aquel día cuando regresé al colegio y los busqué sin obtener respuesta por ningún lado. No había pista de ellos, sólo rumores y una posible culpable que fue señalada por mis amiguitos como la bruja causante de tal exilio. Exilio. Tema que ahora estoy abordando en mi tercer libro de forma t-e-r-a-p-e-u-t-i-c-a, así que cuando lo lean, pueden regresar a este post y encontrar varias similitudes con la historia que ahí presento.

Hoy hablé con mi mejor amiga. Le dije que no me sentía bien, tenía una extraña ansiedad entre mi pecho y el ombligo, como si una corriente se moviera de un lado a otro, como una sensación de estar cayendo, de vacío. Le hablé de esto y traduje esta sensación como "la misma que sentí cuando entré al salón aquella vez y lo vi reducido a la mitad. Cuando vi que Julián, Cesar, Karen, Alexander y los demás, incluidos el pedante, la odiosa y los demás ya no estaban y nadie sabía de ellos."

Fueron mis "desaparecidos" por una suerte de "gobierno" que no entendí en aquel momento. Como sea. La gran conclusión a la que llegué después de hablar esta tarde con mi amiga es que me asustan los lugares vacíos. Qué digo me asustan... me ATERRAN.

Este Post es para ell@s, para ustedes y todos los que hemos sentido ese angustiante vacío.

El Batichico.

sábado, septiembre 13, 2008

"Espacios Vacíos"

Hace algún tiempo realizaba un ritual todas las noches antes de irme a la cama.
Bajaba al patio de mi casa, abría la reja de madera que separaba el patio del resto de la casa y llamaba a mi coneja Tambora, quien solía estar por fuera de la casa hasta tarde.
Guardaba el traste de su comida y agua en un corredor contiguo al patio y después la invitaba a entrar.

Una vez entraba, me sentaba a su lado y ella saltaba a mi regazo... y eso batsaba para conectarme con mi Yo más interior...
No sé muy bien cuál era la conexión, el caso es que mientras acariciaba mi coneja llegaba a reflexiones y lugares del día a los que no llegaba de ninguna otra manera. Era la ruta, el conejo que seguía cada noche para llegar hasta esos espacios que entre las líneas de mis días. Era mi comunión con la y mi Naturaleza, con alguna idea de espiritualidad, quizás algún dios o cualquier otra clase de concepto. Era mi espacio y tiempo sagrado.

Fue en ese lugar donde descubrí la principal razón de mi presente, el sentido que el dolor tiene para mi y quien estaba detrás de todo... mientras pasaba mi mano por el suave pelaje de Tambora recordé que cuando era niño una persona muy significativa de mi vida había muerto para darme vida, y un sentido. Había olvidado este episodio por puro dolor. Lo había olvidado por pena y con mis más grandes deseos de asegurar que había muerto para siempre y esto me dejaría de doler algún día.

Esa noche dejé a mi coneja y caminé con mis ojos cargados de lágrimas hasta mi cama donde lloré como cuando era niño... lloré sin entender como cuando era niño... lloré como un niño.
Días después llevé esta experiencia al Mándala, otro de mis espacios donde era yo más que nadie, atendía, curaba mis heridas, remendaba lo que podía remendarse y aceptaba lo que estaba roto y no podía remediarse.


"Separarse de la especie
por algo superior
no es soberbia es AMOR.

Poder decir adiós
es crecer."
Cerati

Con el cambio de casa tuve que dejar a mi coneja en casa de mi abuela, dejando además ese espacio íntimo de reflexión, comunión e intercambio con mis universos internos. En esa misma casa dejé mis juguetes... y quienes me conocen saben del número de juguetes que hablo... ¡¡¡una cifra realmente incontable!!! (Con el cambio de casa tuve que dejar esos símbolos físicos de elementos muy míos. Dejé las vasijas de plástico que YO mismo cargué de simbolismos y representaciones.)
Con el cambio de ciudad tuve que dejar el Mándala en Cali, dejando además ese espacio de atención, reparación y reconstrucción de mis universos convergentes.

Supongo que con estas despedidas he crecido un poco más. Y con estos dos espacios-rituales he dejado otras cosas de niño que me hacían ser débil, pequeño, inmaduro y dependiente.
Con estas separaciones he dicho adiós con mucho amor. He aceptado que no todo dura para siempre y por lo tanto, me permito crecer.

Ahora la tarea es otra. Considero que debo comenzar a crear mis espacios-rituales más acorde con mi edad y momento de vida actual. NO HABLO DE UN CRECIMIENTO ACORDE A LOS LÍMITES IMPUESTOS POR LAS INSTITUCIONES HUMANAS. ¡No!, hablo de un crecimiento personal y acorde a mis valores y aprendizajes. Hablo de ser un hombre alto de 25 años de edad, profesional, tonto, narcisista, extrañamente tímido, amante, irreversible, un adulto joven con rasgos limítrofes, un niño con la energía del justo y orden creador, guerrero en camino hacia su propia autodisciplina y acción, un duende que lee la magia de la vida, un mago transformador con tantas cosas aprendidas (y tantas que faltan) que aun ve caricaturas, compra comics, juguetes, recoge y cura animalitos de la calle y sigue siendo un hombre a pesar del machismo y sus instituciones.

Algo que me encanta de mi vida es que no todo se pierde, sólo se transforma. Como la energía.
Quizás hace rato uno de mis espacios-rituales dejó de ser una coneja café y pasó a ser una Naranja, quizás ese lugar con el que contaba para tratarme y explorarme ahora me mira, conversa, pregunta, ama, contesta y confronta.

Ahora, un poco por fuera de mis espacios-rituales me conforta la idea de saber que puedo regresar a ellos cuando quiera. Ahora sé que puedo escuchar Radio Gaga, regresar a la universidad, al Oráculo, a casa de mi abuela, a mi viejo cuarto de juguetes, al patio donde corretea tambora, al cementerio, a mi viejo trabajo y al Mándala sin temor a quedarme, perderme o extrañar.

Creciendo, El Batichico.



Dedicado a Mándala

martes, septiembre 02, 2008

"Amores que matan"

"Acabo de verte y ya se que naci pa' casarme contigo".1

Anoche tuve un buen sueño. En el, finalmente la encontraba. La encontré en su salón, donde hizo sexto grado o primero de secundaria.

Cuando la encontré todos aplaudieron, luciendo brillantes sonrisas que alimentaron mi emoción. La encontré y celebramos todos. Fue un sueño bonito. El colegio por primera vez para mi fue un lugar lleno de luz, color y amor. Fue hermoso.

-La encontré. Ya no tengo que cantar una vez más la canción "Te Busco" de mi adorada Celia Cruz, ni lloraré escuchando "El Marido de la Peluquera" de Pedro guerra*- me dije embriagado de alegría.

La tomé de la mano e invité a salir de su salón. Ahora que nos habíamos encontrado no deseaba perder más tiempo. No quería soltarla. Sólo quería que la piel de mi mano se fusionara con la de ella y que sus ojos colo miel no dejaran de apuntarme con toda su dulzura.

-Mi hermosa defensora había regresado y estaría conmigo para quedarse.- Pensé una vez más.

No concebí una vida menos feliz que la que tenía en aquel momento. Hasta pensé, previniendo tiempos de separación, quitarme la vida ahora que era tan feliz. Quería romper el dulce cuento con una decisión valiente de mi parte, aunque pareciera desafortunada. Quería morir lleno de alegría.

Ella marcó el molde de mis deseos, determinó la medida de mis fijaciones y la forma de mis fetiches. Fijó el color los ojos en los que prefiero perderme y el aroma de la piel que me hace del respirar, un placer.

Ahora que había encontrado a la protagonista de mis días sólo quería escapar con ella. Correr o volar, gozar de nuestra merecida libertad.

La historia de esa búsqueda tremendamente personal había terminado. Esas fijaciones de niño, los recuerdos de esas experiencias placenteras y las influencias de estas vivencias en toda mi vida habían sido condensadas en un símbolo, un magnífico ser cuya mano ahora estaba sosteniendo la mía.

La tomé de la mano e invitándola a salir de su salón le dije: -Vámonos-

Ella soltó mi mano y me miró con tristeza...

...Entonces desperté.


Entre la rábia, la tristeza, la impotencia, mis ganas ahogadas de llorar y ese vacío en el estómago que aun no se me quita me senté en mi cama a maldecir a Morfeo.

Y en medio de los insultos comprendí algo. Comprendí que hay que vivir lo que se tiene y con quien se vive. Comprendí que no hay que dejar de vivir por si acaso... y que a este planeta vinimos a buscar la felicidad y que muchas veces la encontramos en el camino que creemos, nos conduce hacia ella.

Después del choque quise encontrarla llena de fe y sorprenderla con la noticia que le tengo desde el primer momento que la vi: aun la amo.

Tiempo después, cuando encontré Mi Naranja le sonreí. Ya no necesitaba consolarme con sueños ni anhelar ilusiones. Ahora sé que vivo mi sueño a su lado y lo vivo para disfrutarlo, absorverlo, saborearlo y no dejar de vivirlo, sabiendo que no va a ser para siempre y que quiero vivirlo como si fuese el único.

"...y abrazame fuerte que no pueda respirar
tengo miedo de que un dia ya no quieras
bailar conmigo nunca mas."2


Profunda, entera, preocupada, tierna, salvaje, onírica, intensa, desbordada, enloquecida, agradecida, triste, accidental, temerosa, puntual, maravillosa, Absurda, humilde, honorable, cariñosa, grandiosa, creativa, sincera, mortal y putamente enamorado, El Batichico


*La misma canción del video aqui públicado.

1. Fragmento de la canción "El Marido de la Peluquera" de Pedro guerra.

2.Fragmento del coro de la canción "El Marido de la Peluquera" de Pedro guerra.