viernes, marzo 20, 2009

¿cómo usar el baño de casa en japón?

Una interesante propuesta para los niños...
lo malo es que primero debemos enseñarle a comprender el japonés...


...que video más raro...jejejejejejeje

viernes, marzo 13, 2009

"Michelle, Ma Belle"

"And, in the end, the love you take/ Is equal to the love you make."
The Beatles.



*La Pausa.
De pronto tuve que pausar el mp3 y escuchar con atención las cuatro palabras que acababan de pasar por mi cabeza: "mi coneja se murió".

Sigo pensando que todo obedece a un mal sueño. Que pronto abriré los ojos, despertaré y la escucharé raspando algún lugar del suelo de la casa. Mañana la veré en su sitio, junto a la puerta esperando a que le dé su salida al patio, al aire libre donde comparte los días con las torcazas, la lora y las plantas de mi abuela.

Pienso que será como cada vez: Entraré al patio, me detendré en un punto fijo y ella aparecerá entre la vegetación y comenzará a correr a mí alrededor, dando esos saltitos que eventualmente suele dar. Me agacharé e intentaré atraparla con movimientos torpes y lentos, dándole a entender que la persigo y que ella es más veloz que mi humana motricidad.
La atajaré de sorpresa exponiendo mi mano en su circular recorrido. La sujetaré y pondré sobre mi regazo mientras la acaricio y le cuento mis cosas... con y sin palabras. Ella siempre me entiende y me escucha con atención, sabe que lo hago con todo mi amor...y quizás un poco más.

Ella lamerá mis dedos y mi piel. Aunque en casa todos opinen que eso no es real, que ella a todos ha mordido, que se cree perro. Quizás tengan razón, conmigo se porta como un perro pero no como los que muerde, sino como los que hacen esa envidiable compañía que ningún humano ha igualado jamás.
La contemplaré de nuevo. Escarbaré en su pelaje buscando uno de esos bichitos que nunca le he encontrado. Le revisaré las paticas delanteras y diré: "¿Cuál de estas dos me regalas?... tal vez mañana necesite un poco de tu buena suerte". Después la dejaré a un lado y regresaré a mis actividades diarias... esas que requieren de un tiempo que podría estar empleando en ser más feliz, o más humano.


En la noche cumpliré con el mismo ritual, sólo que esta vez terminará cuando la entre a la casa, organice sus cosas, cierre la puerta y ajuste unos lugares irregulares en la oxidada lámina por donde podría entrar el sereno...
Esa noche quizás sueñe con ella hasta que el ruido de sus garritas raspando algún lugar del suelo me despierte y me haga sonreír. Daré la media vuelta y seguiré durmiendo.


Sigo pensando que todo obedece a un mal sueño. Desde mi negación así lo quiero vivir al menos hasta que se me agote el miedo y decida echar un vistazo a esa bolsa donde ahora descansa su cuerpo, el que solía perseguir, el símbolo de mis carreras diarias a mi país de las maravillas.


*Ella como símbolo... lo que pocas personas han entendido.
Cada cual inventa sus símbolos para las cosas que cree importantes. Ella era más que un símbolo, un espacio. Una comunión conmigo mismo. Contemplar su pelaje me transportaba a una dimensión muy íntima ubicada millones de capas de células debajo de mí mismo.

Ahí reinaba un silencio envolvente y un poco de esa densa oscuridad que tanto me encanta. Sólo escuchaba mi voz en su forma más pura; sin convencionalismos, formalismos, sin ideales, sin encantos ni artilugios, sin decencias, tecnicismos ni cinismo... era puramente espiritual, un cordón umbilical con la gran Madre Tierra.

Las palabras que salían de esos encuentros quedan sólo para mí y mi terapeuta, a la que alguna vez le mencioné algo. Las lecciones las llevo conmigo, como estandarte y soporte.

Varias veces quise que me lastimara, que dejara una cicatriz en mi piel por eso que dice Coni Luer de "hiéreme para no olvidar". En cambio solo recibí lametazos con su lenguita seca y esponjosa, como una gomita de dulce. Entonces pensaba que por dentro estaba hecha de dulces y dejaba volar mi imaginación por un largo rato hasta que en algún planeta distante tropezaba con un asteroide y caía de regreso al patio de mi casa.

Mi nena dio para varios sueños cargados de símbolos y varios escritos de igual naturaleza.


*De Vuelta a la Tierra...
Cuando era niño, mamá me solía leer una biblia con muchos dibujos. Entre todos, me inquietaba uno en especial que representaba el paraíso. Lo veía lleno de animales y todos parecían muy contentos y amables: veía leones jugando con corderos, tigres junto a vacas y humanos entre ellos.
Ante esta imagen preguntaba a mi mamá toda clase de cosas... recuerdo que algunas veces contestaba que en ese sitio los animales no se comían entre ellos y que tampoco se hacían daño con los humanos. Luego me pregunté de dónde salían esos animales y no tardé en contestarme que esos animales eran los que alguna vez habían vivido en la tierra y por diversas razones habían muerto, que eran de esos seres que pasaban a ser inmortales en otro lugar lejos de aquí, junto a todos nuestros seres queridos.

Ahora que recuerdo este pensamiento de mi infancia sonrío al saber que cuando muera tendré una hermosa compañía: mis dos conejas, una paloma, un pollo, Ella, otros humanos y quien sabe quién más que se adelante en mi camino.

Sonrío un poco mientras que por otro lado vivo esta situación como la despedida de una parte grande de mi infancia. No es mi deseo sepultarla por completo, pero sí lo es dejar un poco de espacio libre para lo que comienzo a ganar como adulto.


Esta tarde, cerca del medio día recibí la noticia: mi nena ahora me esperaba en otra parte muy lejos de la clínica donde la dejé.
El veterinario tratante, mi familia, amig@s y compañer@s de trabajo lo han lamentado. Yo lo siento.

Esta tarde, después del medio día comencé a verme en la tarea de pensar qué iba a hacer con el cuerpo. Ella ya no estaba ahí, ni aquí conmigo. Esta tarde me vi en la necesidad de planear una despedida acorde con nuestra historia: cargada de símbolos.

Ella nunca fue mía. Ningún animal lo ha sido ni lo será nunca. Ella y yo simple y planetariamente fuimos compañeros: nos encontramos, nos hicimos compañía, nos quisimos, extrañamos y compartimos un instante... un diminuto momento de vida, el suficiente para no olvidar jamás. "Llegó el momento de devolverla a la tierra", pensé esta tarde, cerca de las 4 de la tarde cuando el calor de la ciudad comenzaba a descender en medidas proporcionales a la presión en mi cabeza.

"...busco lugar para devolver mi coneja a la tierra...." Escribí en el mensaje de mi msn y vari@s amigos se unieron a mí sentir con toda clase de propuestas. Les agradezco infinidades. Pienso enterrarla, sembrar un árbol en su sitio y en su nombre y visitarla eventualmente porque ella no ha muerto, nadie lo hace, sólo se transformó como la energía... ahora será un árbol, frutas, hojas y flores.

*Algo curioso, para comenzar...
Después de recibir la noticia, llegué al trabajo y en el primer caso que atendí, un niño pedía ayuda para hacer una tarea... necesitaba recortar la imagen de su animal favorito.
Cuando le pregunté por la identidad de este animal él respondió: mi animal favorito es el conejo, ¿me ayudas a buscar una lámina?
...Y de pronto todo pareció comenzar de nuevo...





“Algunas personas nacen para sentarse al borde del río,
algunos para ser alcanzados por un rayo,
algunos tienen oído para la música,
algunos son artistas,
algunos nadan,
algunos saben de botones,
algunos aman a Shakespeare,
algunas son madres
y algunas personas bailan”
The Curious Case of Benjamin Button


... Yo nací, entre otras cosas, para amar...
Independiente de la especie.



"I KNOW THAT YOULL UNDERSTAND
MY MICHELLE "
The Beatles