martes, julio 27, 2010

Day 26 — Tu semana en gran detalle


Sábado 24 de Julio
Lo comencé en un apartamento justo detrás del CC Holguines, al sur de la cuidad. 
Todo fue muy rápido. Me desperté, vestí y reuní con los demás, quienes ya se habían bañado y me esperaban para desayunar. Unos amigos estaban de visita en la ciudad y en la noche anterior nos habíamos reunido para tomar cerveza y conversar. 
Después del desayuno salimos a Unicentro, un CC al frente de Holguines. Ahí nos separamos. Acompañé a un amigo a hacer una consignación en el banco, después recorrimos varios almacenes buscando unos encargos que él tenía. Nos reunimos con los demás un par de horas después, y salimos a casa de un amigo donde dejamos algunas cosas. Continuamos nuestro recorrido por la ciudad. Recogimos otro amigo en el carro y de ahí fuimos al norte, donde los visitantes harían algunas compras.
Después de almuerzo fui a casa. Tiburón. Me bañé (sí, como a las 3pm), vestí y salí al parque del perro donde tenía una cita con un viejo amigo. 

Juntos nos fuimos a la estación del sur. Él iba a un CC cercano y yo a una pizzería donde celebraríamos el cumpleaños de un buen amigo. 
En el lugar se celebraba una fiesta española o algo así. Los invitados nos reunimos con prontitud. Hicimos nuestro pedido. Casi 20 minutos después llegaron todos los pedidos menos uno... el mío. Ardió Troya.

Cuando llamé al mesero y le reclamé, éste me respondió entre disculpas que justo MI pedido se había quedado por fuera del horno... sí, como no,... y que por lo tanto YA lo iban a meter. Obvio, no me quedé callado. Dos minutos después, para compensarme (o más bien, para callarme) me mandó unos panes que no quiero recordar. Pese a este incidente, conservé la buena cara por la celebración de mi amigo.
Fue una noche llena de excentricidades. Me chocaron un par de cosas... entre ellas, una bailarina de flamenco que hizo una presentación. Guacala. Tenía la misma gracia de un rinoceronte estreñido. Un Gepeto declamador, y el descuido del mesero. Una cosa es que se metan conmigo, otra muy diferente es que lo hagan con mi comida. Este tipo de provocaciones me vuelan el bloque completo, me evocan mi pasado velociraptor.

Domingo 25 
Comencé con mis deberes cenicientosos. Arreglo de ropa. Aseo de corredor. Después escribí, luego dormí. En la noche cociné y después seguí durmiendo...

Lunes 26
Mi día comenzó a las 9Am con una cita odontológica. ¡Mierda!
No hubo mucha acción. No lancé patadas, no aruñé la silla, no tiré al suelo los aparatos de un manotazo, no hubo regaño ni disculpas. El resto de día lo dediqué a la escritura. 

Martes 27
Llevaba 5 minutos chillando cuando consiguió despertarme. Dejé el despertador a un lado  y me preparé para un nuevo round con mi odontóloga...
Al regresar de la cita, con mi mamá limpiamos la palomera. 
Después de las 6pm fui a cine. El Aprendiz de Brujo. Una historia llena de códigos secretos y guiños a el universo de Magic y Fantasía.
Al salir llamé a uno de mis mejores amigos que estaba de Cumple, Jair. 
En casa, en medio de la noche retomé el Animarium...

Miercoles 28
Comencé mi día donde terminé el anterior, en el Animarium.
Al caer la tarde trabajé en los juegos hasta la noche. 

Jueves 29
En la mañana hablé con un querido amigo que vive lejos y con el cual no hablaba hacer rato... Juan fer. Me gustó saber de él y en qué iba su vida. un saludo a Juantito. 
En la tarde me dediqué a revisar el Animarium y después fui con mamá al centro a buscar algunas cosas que necesitaba. Terminé comprando un libro, Matando Monstruos de Gerard Jones. De regreso a casa con Javier (a quién encontré en el camino) pasamos por la tienda y compramos mecato. Nos vimos Nanny Mcphee y el Big Bang. Una peli que habiamos descargado y teníamos pendiente por ver. 





Después de que Javier se fue, continué escribiendo.

Viernes 30
A las 7am tuve mi última y esperada cita de odontología. Verán, como algunos/as de ustedes lo saben, vivo y estudio en Bogotá. Por ende, debo aprovechar mi estadía de vacaciones en cali para visitar mi médica de cabecera y mi odontóloga. Tratamientos de control intensivos que llaman. Al salir fui a un centro comercial cercano al consultorio, Chipichape. Ahí desayuné y leí el libro que compré el jueves. Fui al banco y para el medio día ya estaba en casa. 
En la tarde escribí y en la noche fui a casa de un amigo vecino, Mauricio. Ahí nos tomamos un vinito y filosofamos sobre cosas varias.

Sábado 31
En la mañana fui al supermercado con mamá. En la tarde dormí y en la noche fui a una reunión en casa de un amigo como agente encubierto, tuve una misión de reconocimiento y escaneo a un persona en particular. 

Y así fue mi penúltima semana de vacaciones en Cali...
El Batichico. 

1 comentario:

Javier D dijo...

faltó (Risas)...jajajaja...deberías usarlo todo el tiempo :)