jueves, agosto 26, 2010

"El Ausente Sr. Chicué"

Los domingos por la tarde escucho un tren. Se trata de una máquina grande, un silbato, chu-chu... como lo recrean los niños. Pasa cerca de la Bat-tower. Me asomo a la ventana. Sigo el humo que se alza entre los edificios. 

Solía soñar con trenes. Luego entendí que significaban. Sin embargo hubo en mi historia un tren primigenio a todos, un tren que papá reparó. El Señor Chicué, un hombre pequeño en estatura reparaba trenes. Manos grandes. Piel gruesa. Los dedos  más poderosos que he conocido en mi vida. El señor milagro poseedor de un increíble don: la transformación de objetos. Herencia bendita. 
Fue el primero en salvarme del horror en la sangre. De su mano conocí a Batman y me encontré. Me salvé. Sobrevivo y soy feliz. 

Ayer me enfrenté a un artefacto. Para proteger la identidad del implicado lo llamaré "escritorio". Lo hice solo. Y aunque me costó vencerlo, lo conseguí. Entre tornillos, herramientas, tablas e instrucciones me desplomé sobre mis rodillas. Entendí que crecer es asumir que mi papá no estaba aquí conmigo para armarme un escritorio.

Fue en algo sencillo donde me encontré de cara con una gran ausencia. Frío. El único que me detiene con fuerza y me hace pensar. Me detiene con amor. Temo a esas introspecciones. Me hace preguntar-me por los orígenes de las cosas y obliga a cambiar de dirección. 
El único que en el fondo no me teme. Jamás me abandonó. Incluso aquella tarde cuando me encontré solo, cara a cara con el escritorio. 

Al terminar mi reto lo comprendí. Enfrentarme a ese armazón y salir victorioso me convirtió un poco es ese gran e incomprendido hombre al que llamo papá.




-Post dedicado a papá-

1 comentario:

Javier D dijo...

Es hora de crecer, de creceeer!..jaja...eso le pasa por ser tan dependiente del papá :)