lunes, agosto 30, 2010

"Hermana Sangre"


Buscando grupos en facebook sobre Hemofilia me detuve al caer en cuenta de algo MUY curioso. Muchos de los nombres comenzaban con un Liga, Asociación, Sociedad, Hermandad. Por un breve instante me sentí en la búsqueda de algún grupo de mis súper héroes... entonces hallé la relación. 

Liga de la Justicia...
Liga de la Injusticia...
Sociedad Secreta (de los villanos de la liga)...

Sociedad de Justicia de América (Una liga paralela a la oficial)...
Hermandad del Mal (de los villanos de los jóvenes titanes)...
Hermano Sangre (Villano de los jóvenes titanes)...

Liga de Hemofilia...
Sociedad de Hemofilia...
Hermandad de...

Supongo que la respuesta a estas relaciones es algo que va más allá de una simple coincidencia por los nombres. O más allá de mi fascinación por el libro que sigo en este momento y me tiene cabezón: "Matando Monstruos: por qué los niños necesitan fantasía, super héroes y violencia imaginaria". El que se sienta aludido que diga "Soy El Batichico".

De sangre y super héroes. Cuando la Hemofilia apareció en la escena de mi vida yo caí. Se alzaron los super héroes frente a mis ojos y desde entonces no los he soltado. De sus hombros me apoyé. El mío es el que se hizo héroe cuando asumió su dolor, cuando sus padres murieron, el señor y la señora Wayne. Es el único de la lista sin poderes. Se hizo un lugar junto a diosas, extraterrestres, reyes, científicos de genes alterados, cyborgs, demonios, seres de otras dimensiones y demás cuando se hizo dueño de sí. Sólo un hombre. 

Aun recuerdo cuando, en una mañana de aquellos días difíciles me encontré tirado en el paradero del bus del colegio un muñeco de Batman. Apareció en mi camino, en mi vida como una Batiseñal. Al fin y al cabo es el héroe de la señales, no fue la excepción conmigo. Es verdad eso que dicen los mayores: la sangre llama y en mi caso, como en los comics los héroes llegan cuando alguien está en apuros.  

En cuanto a villanos y sangre... no tardé en fijarme en dos enemigos emblemáticos de los Jóvenes Titánes:  Hermano Sangre y La Hermandad del Mal. Sobre ellos, dos cosas: primera, su relación con la sangre. Entre Hemofílicos nos consideramos parte de una Hermandad. Nos llamamos Hermanos a secas o Hermanos de Sangre. Para mí ha sido significativo hablar con alguien que está al otro lado del mundo y ha vivido experiencias similares a las mías. Miro a mi lado, veo a un amigo o un familiar y lo siento ajeno. Jamás lo ha sentido como un hermano o como yo. Cercano el que al otro lado del océano me ha descrito síntomas y sensaciones similares a las que he sentido. 
Segunda, como mis héroes, en la intimidad de mi universo combato estas hermandades. 

Continuando con los villanos y mi eterna fascinación de su lucha con los héroes, en los últimos meses descubrí otro personaje -relacionado con la sangre- bastante significativo. Mi querido ex-némesis (el mamífero palmípedo) se asume como un vampiro. El vampiro se relaciona con la sangre y mi querido también es el resultado de un desorden genético (no jodo, es cierto). Es  palmípedo por algo en su genética. Los mayores siguen teniendo la razón. No es un secreto que mi tensión con este ser trasciende al mencionado universo simbólico donde algo me refleja. 

Continuando con la lógica difusa, a este sanguínea lista de curiosidades sumo a Buffy la Cazavampiros. La hermana de Buffy es una llave que abre portales interdimensionales y cuyo poder está en su sangre. Sangre que busca una diosa villana (mi favorita, que casualidad). Buffy caza vampiros. Los vampiros chupan sangre. Buffy me simpatiza demasiado. Buffy ¿es la heroína que me defiende de la sangre?... por ahí va la cosa. 

Bueno, para los minuciosos y psicoanalistas una perla: a mamá le dicen Buffy la Cazavampiros, o la Cazadora. 

Punto crucial. Ingresó a la discusión un personaje infaltable: la mujer. Ahora lo que veo como el origen de mi preocupación (y motor para escribir este post): El martes tengo mi primera cita con mi nueva hematóloga. No suena nada particular, a pesar de que lo es. Desde que me diagnosticaron fui visto por varios médicos internistas y hematólogos. Hombres todos, mayores, con gran experiencia, conocedores, de hecho, el último no necesitaba verme para medicarme. Bastaba una llamada para ponerme al día con el factor. 

Curioso. Mientras pensaba esto al cepillarme los dientes (mi momento del día donde recibo mayor iluminación divina) se me vino a la cabeza una idea: Ella es la sangre. La famosa Ella, la esquiva, cambiante, la multiforme. Ahora Ella se vería enfrentada con una igual... como para alquilar balcón.
No sé si lo que siento es miedo, recelo, desconfianza, una suma de todos u otro sentimiento. Lo que sí puedo decir es que mi expectativa es grande, tanto así que olvidé que la cita es mañana. 
Incluso, cuando me asignaron la cita, pensé en pedirle cambio de especialista al asesor. No me vi yendo con una hematólogA. Aclaro, no quiero sonar como un cerdo misógino, esta discusión va mas allá de los conceptos y trasciende a mi universo simbólico... 
Tardé en reconocer que la mujer me dañó y aunque muchas me han curado por diferentes lados, ninguna había saltado a ese lugar, a la fuente primigenia de mi escencia: la sangre.
Anochecerá y veremos. 
Sangraré y les contaré. 

Sospecho que mi enfrentamiento con mi enemigo de temporada, El Sr. Frío se verá opacado por unos pocos días por la aventura que me ofrece este dilema. Volveré al origen de la mano de una aliada inesperada. 
Por lo pronto, la dejaré entrar a mis venas. 
El Batichico. 


-Mi luna por estos días está roja-



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