jueves, diciembre 23, 2010

"Noche de Corazones I"


"Hay corazones plagados de estrellas, enamorando a las noches más bellas, No me imagino escribiendo estas cosas sin ti..." Ana Torroja y Miguel Bosé

Esta noche fue especial. Mi corazón recibió mucha alegría y a través de personajes que, como los de los cuentos me recordó que la magia es real y que está al alcance de un deseo. He dividido este post en dos partes. Esta es la primera.

Son cinco historias breves de hechos que viví esta noche. Cinco fragmentos que tienen en común un elemento, un símbolo: el corazón.
En este primer momento presento dos que corresponden a un igual número de personajes que en realidad EXISTEN pese a que sus historias sean fieles réplicas de cuentos de hadas famosos. Ambos con un corazón, que ya podrán conocer...

Bienvenidos y bienvenidas a un post especial al que he titulado "Noche de Corazones", primera parte.


"Julicienta"
Conocí el cuento de una niña que estudió y trabajó al mismo tiempo. Por esos días en su casa escaseaba el dinero y los alimentos. Madrugaba y sin desayuno se iba a estudiar, almorzaba una papa con agua que tomaba del grifo de un baño, se escapaba de clases para llegar a tiempo a sus trabajos (al medio día y al caer la noche), trabajaba en restaurantes hasta la 1 o 2 de la mañana y regresaba a casa para hacer sus tareas. Corría pendiente del reloj sin temor por una carroza que se pudiera convertir en calabaza.

Cuando la conocí, ella corría de un lugar a otro sin detenerse un solo segundo. Pocas veces compartió con sus demás compañeros y se limitó de muchas experiencias que vivían otras chicas de su edad. 
Por esos días, en una tarde previa a la navidad, paseaba por un centro comercial cuando una voz muy dulce me obligó a asomarme por un corredor hacia una tarima donde se presentaba una cantante. Me acerqué y la vi. Era ella quien, con voz de sirena, encantaba. 
Dejé de verla por varios años, hasta esta tarde...

Fue grato para mi encontrarla como la encontré.  
Creció como sus sueños, con sus sueños, y se convirtió en una mujer muy bonita tanto por dentro, como por fuera. Reconoció que su vida no fue perfecta, y que a pesar de ello sobrevivió y fue feliz. Es feliz de corazón.
La imaginé como un cisne hermoso que daba gracias a Dios por su pasado como patito. La escuché y me sentí tomando un café con la Cenicienta de verdad. Fue un honor para mi, un escritor de cuentos para niños, darme cuenta que entre mi lista de amigos hay una princesa de verdad. 
Entonces recordé las palabras de un  escritor invitado a la maestría quien alguna vez nos dijo que uno escribe sobre aquello de lo que es testigo. Y frente a ella sonreí. 
Me habló de su vida, de lo bien que estaba, del príncipe con el que se casó, de su palacio, de la realidad que construyó al pie de la letra de sus sueños, de su perrita-Cocker-encantada, de un enanito que habita en su morada, de su vida como cisne, de sus días como patito que quedaron atrás. Incluso me trajo a la Batitorre en su carroza conducida por su príncipe.
Ahora es una Cenicienta que no tiene que correr. 




"Doctor Corazón"
Él es un médico de Corazones. Bueno, aunque apenas está en formación, para mi ya es un médico con este título... y de los mejores.
Tan pronto me lo encontré esta noche me narró como había reanimado un corazón en el hospital. No me sorprendió. Ya le llevo en la cuenta muchos corazones reanimados sin que él se de cuenta.
Sé que ha salvado a cuanta persona se le acerque con el corazón agujereado. Incluso, cuando ese corazón pertenece a alguien que lo ha pisoteado y escupido con anterioridad. Su nobleza es infinita. 
Es otro personaje de cuento que desde niño creció escuchando los improperios de una bruja. Admiro su fuerza y su valor. Aun repaso su cuento. Busco revelar su secreto. Quiero saber en qué momento hizo uso de su coraje para proteger su corazón y conservarlo intacto, como el de un niño. Me lo imagino huyendo a un bosque muy dentro de él donde halló una cabaña habitada por siete enanitos trabajadores que lo ayudaron. Me lo imagino azotando la puerta en la nariz de esa bruja cuando esta lo busca para menospreciarlo. Lo veo sonriendo con libertad, riendo, soñando, amando, creyendo (a pesar de que a veces le cuesta aceptarlo) en su propio cuento y en el merecido final feliz que le aguarda. 
Lo veo como se esfuerza por transformar a diario su propio cuento. Lo veo asomándose en las charcas buscando sapos para besar, veo como se busca a sí mismo en medio del laberinto de su bosque, ¡como se asusta cuando escucha un ruido a lo lejos! y como se sorprende al descubrir que eso que pensaba que era un monstruo o un fantasma horroroso resultaba ser en realidad un pequeño ratón que hacía un ruido en un lugar que propagaba el eco.

No le teme a sus lágrimas ni al dolor. Para él la tristeza es un diamante en bruto que tan pronto cae en sus manos, "se da a tallarlo con amor y paciencia, para luego pulir con delicadeza hasta encontrar en ella esa luz oculta, ese valor real que se esconde en su centro".

Es especial porque conoce el poder del "Había una vez...", por eso sigue a cuanto conejo blanco se le atraviesa en su camino, por eso termina en países encantados. Lo de él es abrir baúles de sorpresas con duendes y misterios, pedir deseos en fuentes, hablar con los animales, compartir sus secretos con un murciélago que se encuentra cada noche, cerrar los ojos y creer que todo lo que pide se hará realidad...

Hoy, en ese hospital salvó una vida. No me sorprendió, sólo reafirmé mi admiración por él: a diario salva muchas otras. El primero en ser salvado en su lista fue él mismo, y aun se salva cada vez que puede. ¿Su secreto?, es un secreto. Sin embargo, y por lo que me deja ver a la distancia intuyo que tiene que ver con unos masajes que da con sus dedos, unas palabras mágicas que sólo él conoce, con ese brillo que emana de sus ojos y con ese corazón dorado que usa como llave inglesa para aflojar odios y apretar amores, tal y como lo hace El Reparador de Sueños
Para mi es un honor compartir unas cuantas palabras cada noche con esta personita feliz a la que llamo amigo, y desde hoy, Doctor Corazón.



Continua...






4 comentarios:

Javier D dijo...

Pregunta, pregunta, pregunta!!...Yo sé quien es la Ceniciente. Dame una pista de quién es el doctor Corazón?

Andrés Eduardo Pío Chicué Sónico dijo...

Es Juanin

Anónimo dijo...

Simplemente gracias!! Sabés que es lo más bonito que se puede decir...

Anónimo dijo...

:)