martes, marzo 23, 2010

"Its a Kind of Magic"


Escrito el Lunes 22 de Marzo.

Venía de un fin de semana lleno de altibajos. Escuché cantar a una sirena y caí encantado. Cuando reaccioné, vi que me estaba arrastrando a lo profundo de un abismo submarino. No sé como escapé, pero lo hice. Aturdido, herido, débil y confundido. Pero lo hice.

La sirena no estuvo hoy, y teníamos planes. Deseaba ver "Alicia en el País de las Maravillas", pero dada la crisis submarina me vi en la necesidad de recurrir a un plan B.
Aun hechizado, tomé la programación del festival de teatro y elegí una actividad acorde a mi deseo. Elegí una donde dos famosos de la farándula leerían cuentos y fui a ella. ¡A mi alma le urgía escuchar un cuento!, un cuento diferente al canto de una sirena.

En la tarde, después de salir de clase fui a Ciudad Teatro. Escuché los cuentos y me dirigí a un "Mercado Persa" donde esperaba comprar unos cuantos recuerdos para llevar a mi familia.

"Make Em Laugh"
Me encontré de frente con un lugar de La Doctora Clown. De inmediato recordé un viejo proyecto que había dejado en el tintero: ser un Clown. Creo que ahora es el momento. Creo que por eso lo encontré en mi camino. (cada día compruebo más que las mejores cosas de mi vida las encuentro cuando ando perdido). Hablé con la encargada (ver la foto) y me explicó algo sobre la vinculación al proyecto. Me enamoré.
En este momento estoy dispuesto a compartir TODO lo que soy y lo que estoy viviendo con alguien que lo necesita. Recordé ahí que mi corazón de niño no miente y lo dejo hacer siempre lo que siente. Que estoy Siendo feliz, estoy siendo mejor y descubriendo cual es mi canción. Estoy inventando, soñando, bailando y creciendo... ¿por qué no compartir esto con los demás?... "En este momento hay un niño en un hospital esperando por un clown", leí en un cartel del fondo.

Me tomé esta foto, con la asesoría de dos pequeñas niñas muy despiertas que estaban por ahí. Eran algo así como pequeños duendes llenos de sabiduría infantil que me asesoraron en el "cómo parecer más feliz en la foto" y en como agarrar a la "payasita" "si usted la agarra así en una foto nunca la va a dejar porque así van a quedar para siempre"(fueron sus palabras). Ellas me acomodaron la nariz y me sugirieron la pose. No pasaban de los cinco años de edad.


"La Loba"
"Hay una vieja que vive en un escondrijo del alma que todos conocemos pero muy pocos han visto. La vieja espera que los que se han extraviado, los caminantes y los buscadores acudan a verla ... Se la conoce con distintos nombres: La Huesera, La Trapera y La Loba.
La única tarea consiste en recoger huesos. Su cueva está llena de huesos de todas las criaturas del desierto ... Su especialidad son los lobos. Se arrastra, trepa y recorre espacios en busca de huesos de lobo y, cuando ha juntado un esqueleto entero, se sienta junto al fuego y se pone a cantar.
Entonces los huesos de las costillas y de las patas del lobo se cubren de carne y a la criatura le crece el pelo."1

Continué mi recorrido. Pasé junto a una carpa que en un principio, encontré repleta de texturas vegetales que sobresalían entre trozos de telas de colores y lana. Seguí de largo, cuando escuché la voz de una mujer susurrándome unas palabras al oído. Me detuve y escuché. Era un cuento. Era la historia de un niño que tenía nueve años aunque hubiese nacido hace tan sólo uno.
Volteé hacia ella y vi su cara entre los muñecos de hoja de palma vestidos con telas de colores y lana.

Era una mujer mayor, de mirada dulce, sonrisa amable y palabras rápidas. Se presentó de inmediato. Su nombre es Irene y de inmediato la definí como una "Ecóloga del Alma". Las niñas que me habían ayudado en la carpa de la Doctora Clown entraron a esta. Eran hijas de Irene.

De pronto la mujer me enseñó una gallina y me relató su historia. Tenía un papel de color rosa enrollado y atado a su cuello. Señalándolo me indicó que ahí tenía un cuento para una madre cuyo hijo había partido del nido (¿notan alguna similitud con mi situación actual?) y que esa gallina representaba esa relación.
Eché un vistazo al interior de la carpa y la encontré algo más que muñecos...

Había magia en todas partes. Pueden seguirme con la foto que está a continuación. La de la derecha, de pelo verde es una gnomo. Sobre ella y en el borde del techo muchas cometas de varios tamaños, nubes, lunas y un caballito de mar que se quedó por ahí enredado. El de gorro rojo es un gnomo, el caballero de traje gris es "El Caminante" y la dama de la esquina es una bruja muy feliz.
Cada figura tenía atado, con una cinta, un papelito enrollado con su respectiva leyenda.

Ellos fueron unos amigos que encontré por andar perdido. Cada uno con su historia y su cuento por contar. Fueron Todos hechos a mano y con mucho cariño (incluso hice uno). Ellos han apoyado trabajos terapéuticos con niños que viven con cáncer y vih-sida. En estos trabajos los niños siguen algunas instrucciones de Irene (la gestora del proyecto) para crear su propio personaje y en este proceso involucran TODOS sus dedos, sentidos, brazos y piernas. Es increíble pero cierto, hasta crear uno de estos seres implica de mucha dedicación, atención y magia.

Estuve ahí TODA la tarde. Hice un muñeco bajo su asesoría, escuché la historia de El Caminante, La Bruja, Las Nubes, La Luna, El caballito de mar e incluso hablamos de sirenas...
Defendió las brujas a no más poder, resaltando en cada frase su enorme capacidad creativa, su espíritu rebelde y revolucionario... su fuente de inspiración: La Bruja, de Jules Michelet (otra referencia íntima a un aspecto de mi vida). La bruja como antítesis de la princesa; la desvalida y dependiente, de la sirena; la desalmada enredadora y asesina. La bruja como la que aprendió a sobrevivir con sus pactos y recursos sin necesidad de un otro, la sabia incomprendida y el arquetipo de la mujer poderosa.

Me mandó a deshacerme de todo aquello que me atara a la sirena. Me mandó a sonreír y a ser valiente. Me dio una cometa y me contó su historia. Según el cuento, las cometas son algo así como un "comunicador" entre "los ositos" (niños y niñas que fallecieron a causa del vih-sida y el cáncer) que cuidan de los demás niños y nosotros, los que creemos y nos paramos frente a las cometas para hablar con ellos.

En la foto estoy con Irene y Sito (el
niño que tiene nueve años aunque hubiese nacido hace tan sólo uno
). Ahí me contó como él y los demás personajes nacieron inmediatamente después de la muerte de su padre. Me habló de "muertos que dan vida"... otra hermosa referencia de mi vida.


"Recuerda que, si te adentras en el desierto y está a punto de ponerse el sol y quizá te hayas extraviado un poquito y te sientes cansada, estás de suerte, pues bien pudiera ser que le cayeras en gracia a La Loba y ella te enseñara una cosa ... una cosa del alma".1

"La Lúdica"
Adentrándome en el desierto, a punto de ponerse el sol, extraviado y cansado corrí con la suerte de encontrarme con ella. Me enseñó muchas cosas, cosas del alma.

Y con ella canté la canción, escuché los cuentos. A través de ellos conjuré los restos psíquicos de mi alma salvaje y le devolvimos su forma vital. La fuerza personificada por esta mujer, "La Loba que encierra en sí el pasado personal, y el antiguo, pues ha sobrevivido generación tras generación y es más vieja que el tiempo".
Al final me traje una cometa para hablar con Los Ositos y el muñeco que hice. Ya era de noche cuando abandoné la carpa de Irene y Sito. Caminé hacia el fondo del mercado. Me detuve frente a una carpa donde vendían amuletos y figurillas. Me gustó mucho una, pregunté por ella sin fijarme antes que el local estaba solo. Miré a mi alrededor y en medio de la oscuridad vi surgir algo de humo, seguido por un hombre vestido completamente de negro, con sombrero, cinturón y botas de cuero del mismo color.
El señor se disculpó por la ausencia y por el cigarrillo y con gran amabilidad me respondió
"es un Gnomo que ayuda a los indígenas del pueblo (-) a salir de la selva cuando se pierden". Y luego me preguntó si me sentía perdido en una selva. Quedé frío al reconocer que en efecto me sentía perdido en un selva, de cemento. Compré la figurita por afinidad. Cuando me iba, el señor me llamó y me dio dos regalos: un colmillo de babilla y un antifaz, y me indicó: El colmillo recuerda a los indígenas (del pueblo del Gnomo) que SIEMPRE hay que regresar a la tierra, sobre todo después de estar perdido. Acto seguido, me preguntó: ¿tu tierra te está llamando?. Quedé frío por segunda vez, pues al día siguiente viajaba a Cali, mi tierra.
Cuando me dio el antifaz me dijo: "Este te lo doy porque... algo me dice que llevas un súper héroe dentro y necesitas un antifaz para luchar por lo que crees" y de todos los antifaces que habían en su carpa escogió uno muy especial para mí.
Le agradecí con insistencia, aun sorprendido y antes de marcharme agregó: "No olvide nunca que la lúdica es primero que todo y por encima de los demás"


En la foto, el antifaz. El amuleto es el de madera con cordón negro y sobre la postal está el colmillo de babilla.

Bueno, esa tarde no fui a cine ni me vi Alicia, pero sí estuve en un mundo similar al de esta niña. Seguí al que SIEMPRE debo de seguir y descendí por un agujero lleno de confusión hasta llegar a este mercado donde me encontré con personajes maravillosos y llenos de magia.
Salí FELIZ y así viajé. Renovado de magia para seguir adelante con TODO,
Mejor imposible.

El Batichico
"Aunque no te encuentre mañana en mi vida,
y sólo recuerdos queden ya de ti
siempre habrá rincones, detalles, señales
que me harán sentir que no me perdí,
que no me perdí..."
ErreWay






1.Clarissa Pinkola Estés, "Mujeres que corren con los lobos"

sábado, marzo 13, 2010

"Un pedazo de mi hogar"

Decía en un mensaje a mis amigos que en una noche capitalina me sucedió algo curioso.

Pasaba por un puente peatonal, de pronto me detuve. Miré a mi alrededor y no reconocí a nada ni a nadie... vi caras, caras, caras, luces, calles, carros, vi muchas cosas, ninguna conocida. Los rasgos de esas personas me eran desconocidos, esa ropa, esos modos de caminar...
Sentí algo en el pecho y corrí sin saber a dónde iría a parar. Terminé en un almacén que estaba del otro lado del puente. Al llegar me detuve y miré a mi alrededor. Encontré un lugar donde vendían pandebonos. Compré uno para probar si en efecto eran de verdad y luego de comprobar que sí sabia a pandebono compré otros más.

Fueron los pandebonos más caros de mi vida, pero la distancia y la añoranza me disminuyeron el malestar por el precio que pagué. Y no me arrepiento, se trataba de un pedacito de mi hogar.

Me senté en las escaleras de la entrada del almacén. Me comí un par de pandebonos a palo seco, saboreando cada mordisco como si fuera el último. Cada pedazo que saboreaba en mi boca me supo a GLORIA: a mi casa, a mi ciudad, mi gente, a esa brisa que baja por las tardes, al calor, al sol pegando sobre la calle quinta, a Blanco y Negro, a Pance, a la panadería California, a gente amable y cálida, a vida... a mi vida.

Me olvidé de lo demás. En ese instante sólo me conectaba a un nivel superior de mi existencia a través de lo que masticaba en mi boca, de la masita caliente que sostenía en mis dedos y el olor a quesito que entraba por mi nariz.

Ahí, en medio del nirvana pensé en mis amigos y en mi familia. En cuanto los extraño. Y pensando una vez más en el precio de los pandebonos, y de cada cosa concluí que estoy aquí, lejos, cumpliendo mi proyecto de vida, cosa que no tiene precio.
Guardé los demás pandebonos en la "chuspa", me levanté y me fui tranquilo sintiendo que mis seres queridos y mi ciudad siguen ahí para mi, y yo para ellos.

Gracias por pensar en todos aquellos que estamos lejos,
Gracias por dejarse llevar en el corazón.
El Batichico.

martes, marzo 09, 2010

"Confesiones de un escritor: Las letras asustadas"


Mis letras se asustaron y han estado acomodándose. Algunas se reintegran, mientras que otras han sido dadas por desaparecidas.
Pronto estaré de regreso contándoles qué MaestríaenEscriturasCreativas las asustó. O más bien, las obligó a metamorfosear, como a mí.

Un abrazo a to@s ¡¡¡y muchas gracias por estar pendientes!!!

Muy pronto se vendrá un cambio en este blog... ;)


...Porque todo es Fantástico...