lunes, agosto 30, 2010

"Niño"







Te has ido
y una luna sucia flota sobre el agua.
Te has ido
y ya no me queda nada por hacer;
solamente meterme al lago,
coger con cuidado a la luna sucia
y limpiarla con mi manga.


Jairo Anibal Niño.







Con sólo abrir esta ventana ya se me aguó el ojo una vez más.
...Recordé los post donde lo cité (1 y 2). Siempre estuvo conmigo.

Este día comenzó de súbito. Abrí los ojos. A los pocos segundos sonó el despertador. Prendí el tv, noticiero de primera hora. Malas noticias. Horrores, uno tras otro. De pronto la peor de todas: murió Jairo Anibal Niño.

Me senté de golpe sujetándome la cabeza y repitiendo no es cierto, sin embargo la noticia continuo con una serie de detalles que no escuché. Clavé mi cabeza en las cobijas revueltas y seguía negandolo. No. No. No. Ya sin voz, y sin vos.
Olvidé el ritmo del día. Olvidé la clase. Olvidé lo demás. Sólo ese vacío en el pecho. 

Sólo con mis letras escribí una breve nota de despedida. Tuve miedo. Se siente feo cuando este mundo pierde a uno de sus grandes soñadores.
Me quedé ahí. En mi cueva de cobijas como cuando era niño, recordando...

...La tarde previa a la nochebuena. Estaba en el pueblo de mi hermano el pelirrojo. En la puerta de su casa su papá me llamó y me presentó su mano. Se la estreché y sentí que me entregaba algo. Al soltarlo vi que eran varios billetes de gran valor. Le pregunté qué era eso y me deseó una feliz navidad. 
Cuando regresé a cali, un domingo, dejé las maletas en casa, me bañé y salí a un centro comercial del sur. Con el dinero me compré la boleta para un concierto de rock y TODOS los libros de Jairo Anibal Niño. Camino a casa los fui leyendo. Asistí al concierto. Volví y seguí leyendo.

No podía estar muerto ¡Él es Jairo Anibal Niño y no puede morir! Se mueren los cantantes. Se murió mi Celia, Mercedes, Michael, mis conejas, se murió Mónica, los amigos de mis padres, algún familiar lejano. En mi familia las personas cercanas no mueren, mis amigos tampoco, corro con suerte ¡Jairo Anibal No!
Las noticias continuaban en el fondo y yo, debajo de las cobijas... 


...Cuando supe que iría a la universidad empaqué mi libro favorito. Afortunadamente me enteré en la mañana del mismo día. Sin almorzar me fui a la universidad y al llegar corrí hasta el auditorio donde se iba a presentar. El trayecto fue largo. Al doblar en la última esquina me encontré con el último corredor y al fondo, la puerta del auditorio. Corrí con más ganas y faltando pocos metros para llegar una señora cierra la puerta no sin antes hacerme un gesto con el que me indicó el lugar está lleno.

Me pegué a la ventanita de la puerta como Garfield de parabrisas. En efecto, el auditorio y sus corredores estaban a reventar. Al frente el hombre de cabecita blanca y cara de Cloud Keeper. Siempre se me pareció a él, pero con gafas. Hablaba al público que ni pestañeaba. Desde afuera no escuché nada, pero estuve ahí toda la charla. Nadie salió, nadie entró. Imposible colarme. Estuve ahí y reí cuando todos reían, sin saber por qué. No reí como idiota, sino como el niño que se queda afuera de la fiesta y se asoma a través de la ventana y se goza la fiesta como cualquiera de los invitados.

Seguí junto a la ventanita hasta que la charla se acabó y la puerta fue abierta. Tomé mi libro y me abrí paso entre la multitud hasta llegar a la mesa donde apoyé mi libro con fuerza. Él me miró, luego el libro y me lo quitó de las manos.
-Es mi favorito ¿también te gusta?-
Asentí con timidez, como cuando era niño. El escritor sonrió, tomó su pluma, una verde y me preguntó mi nombre.

La dedicatoria fue hermosa y el mejor de los motores para estar donde estoy. Aquí está la foto. 
Salí feliz de ese auditorio pese a que no estuve en la charla. Al final no me importó. Me fui con un libro con la dedicatoria de mi escritor de niño, una sonrisa en la cara y otra en el corazón. 


No sé cuanto tiempo pasé debajo de las cobijas. Recibí una llamada de un ser querido que me anunciaba la noticia y que atendí con ligereza. Luego de colgar seguí en mi refugio. Me asomé con timidez y con los ojos encharcados vi la pantalla. Una reina de belleza presentadora de la sección de farándula daba la noticia en el otro canal. Esta vez la escuché con atención. El noticiero terminó pronto y yo regresé a mi refugio regresivo

...Antes de mudarme a la capital empaqué lo que me iba a traer. Hice otro montón con las cosas que iba a dejar a cargo, entre ellas un libro. Tomá, te dejo este... me lo cuidas... dije pasándole "La Alegría de Querer" a La Naranja. Es un tesoro y quiero que esté con vos. Algún día lo leeremos juntos.
Porque cuando leí el libro por primera vez se me hizo un sueño en algún lugar, como una nube de un buen aguacero. Me propuse encontrar a alguien con quien compartir esos textos y dí con esa persona. La magia cuida a quienes creen en ella.

Me hizo calor. Poco probable en esta ciudad que me diera calor como el que sentí. Sin duda es él. No querría que me quedara aquí encerrado berreando como un ternero. Dejé las cobijas a un lado y me preparé para ir a clase, ya tarde.

En el camino me encontré con Renata, mi diva brasilera de la alegría y en pocos segundos ya nos estábamos carcajeando. Me sujetó de gancho y con esa sabiduría infantil me hizo chistes que sin saberlo, necesitaba. Me dejé llevar. Caminamos con pasos coordinados como esposos acercándose al altar hasta llegar al salón. Estando ahí miré a Renata, sonreí con picardía y abrí la puerta...

Sigo jugando. Amo eso de mi vida. Que mejor forma de recordar a mi escritor favorito que viviendo con esa magia que dejó. Sigo jugando y soy feliz. Lo mejor de esto es que no lo hago solo, he aprendido a reconocer y a tener cerca a personas con esa vocación en común.  

Jairo no se fue. Se transformó y me quedé con una partecita de él. También Renata la tiene aunque no sepa quién fue Jairo. La tiene la Naranja, Sebastián, Lala, Luís, Martha, Juanito, Lady Metal, Jair, Silvia, Julián, Jessica, Karen, Adriana, Angélica, Mafe, Inés, Yenny, Nacho, La Crispeta, Mauro, Claudia, Mareña, Milena, Héctor, Steven, Alejo, Carito, Isa, Diana, Gabriela, Samuel, Harvey, Lina, Sophie, Josselin, Mimi, Nico, Alejandro, Diego, Luz, Jose, David, Andrés, Jenny, Paola, Carmen, Ana, Carlos, Cata, Silvana, la tienen mis tías, mis primos, mi abuela, mis hermanos, mis padres, y toda persona que aun se permita tener cinco años. La tenemos y la vivimos. Lo mejor es que terminamos buscándonos para compartirla. 



Mi tristeza hoy es muy grande pero sé que pasará y sólo buenos recuerdos quedarán conmigo. Sólo espero que donde quiera que esté le lleve una bandada de chupaflores, barquitos de papel, ovejas, gotas de tigre y esas letras a los que ya no están aquí. 

Al Maestro, mil gracias por esas palabras que alumbraron tantos corazones. Por vos me quedó el deseo de algún día cabalgar en un caballito de mar, de buscar la magia que se oculta en las cosas sencillas y de escribir. El amor es eterno.



...Yo de niño adivine como quién quiero ser...




-Post Dedicadísimo al que nos compartió sus sueños y las ganas de hacerlos realidad-
-Al que nos dejó un Preguntario por completar-
-Y nos inspiró con su Alegría de Querer-
-A los niños y niñas que mencioné, a los que suspiramos con sus letras y a l@s que no mencioné-





La foto la tomé de la red

"Hermana Sangre"


Buscando grupos en facebook sobre Hemofilia me detuve al caer en cuenta de algo MUY curioso. Muchos de los nombres comenzaban con un Liga, Asociación, Sociedad, Hermandad. Por un breve instante me sentí en la búsqueda de algún grupo de mis súper héroes... entonces hallé la relación. 

Liga de la Justicia...
Liga de la Injusticia...
Sociedad Secreta (de los villanos de la liga)...

Sociedad de Justicia de América (Una liga paralela a la oficial)...
Hermandad del Mal (de los villanos de los jóvenes titanes)...
Hermano Sangre (Villano de los jóvenes titanes)...

Liga de Hemofilia...
Sociedad de Hemofilia...
Hermandad de...

Supongo que la respuesta a estas relaciones es algo que va más allá de una simple coincidencia por los nombres. O más allá de mi fascinación por el libro que sigo en este momento y me tiene cabezón: "Matando Monstruos: por qué los niños necesitan fantasía, super héroes y violencia imaginaria". El que se sienta aludido que diga "Soy El Batichico".

De sangre y super héroes. Cuando la Hemofilia apareció en la escena de mi vida yo caí. Se alzaron los super héroes frente a mis ojos y desde entonces no los he soltado. De sus hombros me apoyé. El mío es el que se hizo héroe cuando asumió su dolor, cuando sus padres murieron, el señor y la señora Wayne. Es el único de la lista sin poderes. Se hizo un lugar junto a diosas, extraterrestres, reyes, científicos de genes alterados, cyborgs, demonios, seres de otras dimensiones y demás cuando se hizo dueño de sí. Sólo un hombre. 

Aun recuerdo cuando, en una mañana de aquellos días difíciles me encontré tirado en el paradero del bus del colegio un muñeco de Batman. Apareció en mi camino, en mi vida como una Batiseñal. Al fin y al cabo es el héroe de la señales, no fue la excepción conmigo. Es verdad eso que dicen los mayores: la sangre llama y en mi caso, como en los comics los héroes llegan cuando alguien está en apuros.  

En cuanto a villanos y sangre... no tardé en fijarme en dos enemigos emblemáticos de los Jóvenes Titánes:  Hermano Sangre y La Hermandad del Mal. Sobre ellos, dos cosas: primera, su relación con la sangre. Entre Hemofílicos nos consideramos parte de una Hermandad. Nos llamamos Hermanos a secas o Hermanos de Sangre. Para mí ha sido significativo hablar con alguien que está al otro lado del mundo y ha vivido experiencias similares a las mías. Miro a mi lado, veo a un amigo o un familiar y lo siento ajeno. Jamás lo ha sentido como un hermano o como yo. Cercano el que al otro lado del océano me ha descrito síntomas y sensaciones similares a las que he sentido. 
Segunda, como mis héroes, en la intimidad de mi universo combato estas hermandades. 

Continuando con los villanos y mi eterna fascinación de su lucha con los héroes, en los últimos meses descubrí otro personaje -relacionado con la sangre- bastante significativo. Mi querido ex-némesis (el mamífero palmípedo) se asume como un vampiro. El vampiro se relaciona con la sangre y mi querido también es el resultado de un desorden genético (no jodo, es cierto). Es  palmípedo por algo en su genética. Los mayores siguen teniendo la razón. No es un secreto que mi tensión con este ser trasciende al mencionado universo simbólico donde algo me refleja. 

Continuando con la lógica difusa, a este sanguínea lista de curiosidades sumo a Buffy la Cazavampiros. La hermana de Buffy es una llave que abre portales interdimensionales y cuyo poder está en su sangre. Sangre que busca una diosa villana (mi favorita, que casualidad). Buffy caza vampiros. Los vampiros chupan sangre. Buffy me simpatiza demasiado. Buffy ¿es la heroína que me defiende de la sangre?... por ahí va la cosa. 

Bueno, para los minuciosos y psicoanalistas una perla: a mamá le dicen Buffy la Cazavampiros, o la Cazadora. 

Punto crucial. Ingresó a la discusión un personaje infaltable: la mujer. Ahora lo que veo como el origen de mi preocupación (y motor para escribir este post): El martes tengo mi primera cita con mi nueva hematóloga. No suena nada particular, a pesar de que lo es. Desde que me diagnosticaron fui visto por varios médicos internistas y hematólogos. Hombres todos, mayores, con gran experiencia, conocedores, de hecho, el último no necesitaba verme para medicarme. Bastaba una llamada para ponerme al día con el factor. 

Curioso. Mientras pensaba esto al cepillarme los dientes (mi momento del día donde recibo mayor iluminación divina) se me vino a la cabeza una idea: Ella es la sangre. La famosa Ella, la esquiva, cambiante, la multiforme. Ahora Ella se vería enfrentada con una igual... como para alquilar balcón.
No sé si lo que siento es miedo, recelo, desconfianza, una suma de todos u otro sentimiento. Lo que sí puedo decir es que mi expectativa es grande, tanto así que olvidé que la cita es mañana. 
Incluso, cuando me asignaron la cita, pensé en pedirle cambio de especialista al asesor. No me vi yendo con una hematólogA. Aclaro, no quiero sonar como un cerdo misógino, esta discusión va mas allá de los conceptos y trasciende a mi universo simbólico... 
Tardé en reconocer que la mujer me dañó y aunque muchas me han curado por diferentes lados, ninguna había saltado a ese lugar, a la fuente primigenia de mi escencia: la sangre.
Anochecerá y veremos. 
Sangraré y les contaré. 

Sospecho que mi enfrentamiento con mi enemigo de temporada, El Sr. Frío se verá opacado por unos pocos días por la aventura que me ofrece este dilema. Volveré al origen de la mano de una aliada inesperada. 
Por lo pronto, la dejaré entrar a mis venas. 
El Batichico. 


-Mi luna por estos días está roja-



jueves, agosto 26, 2010

"El Ausente Sr. Chicué"

Los domingos por la tarde escucho un tren. Se trata de una máquina grande, un silbato, chu-chu... como lo recrean los niños. Pasa cerca de la Bat-tower. Me asomo a la ventana. Sigo el humo que se alza entre los edificios. 

Solía soñar con trenes. Luego entendí que significaban. Sin embargo hubo en mi historia un tren primigenio a todos, un tren que papá reparó. El Señor Chicué, un hombre pequeño en estatura reparaba trenes. Manos grandes. Piel gruesa. Los dedos  más poderosos que he conocido en mi vida. El señor milagro poseedor de un increíble don: la transformación de objetos. Herencia bendita. 
Fue el primero en salvarme del horror en la sangre. De su mano conocí a Batman y me encontré. Me salvé. Sobrevivo y soy feliz. 

Ayer me enfrenté a un artefacto. Para proteger la identidad del implicado lo llamaré "escritorio". Lo hice solo. Y aunque me costó vencerlo, lo conseguí. Entre tornillos, herramientas, tablas e instrucciones me desplomé sobre mis rodillas. Entendí que crecer es asumir que mi papá no estaba aquí conmigo para armarme un escritorio.

Fue en algo sencillo donde me encontré de cara con una gran ausencia. Frío. El único que me detiene con fuerza y me hace pensar. Me detiene con amor. Temo a esas introspecciones. Me hace preguntar-me por los orígenes de las cosas y obliga a cambiar de dirección. 
El único que en el fondo no me teme. Jamás me abandonó. Incluso aquella tarde cuando me encontré solo, cara a cara con el escritorio. 

Al terminar mi reto lo comprendí. Enfrentarme a ese armazón y salir victorioso me convirtió un poco es ese gran e incomprendido hombre al que llamo papá.




-Post dedicado a papá-

"Luis"

Como Batichico me he topado con varias clases de gatos. Tres antagónicos: Una Gatúbela, un Gatú-bello narcisista de mierda y un gato falso. Y un aliado, un amigo de los mejores. 
Hace varios meses que lo dejé de ver. El Chico-Gato, el amigo desapareció detrás de los brazos de una morena entre apresuradas despedidas. 
El caos de los días y de una vida rutinaria se encargó del resto de la distancia. Se trazó no una brecha, sino un abismo que después recibió un inquietante caudal de silencio. Eso borró las huellas del camino, por si alguno de los dos quería regresar.

Tal vez sigue como guardián activo, tal vez no. A veces aun sueño con él. Entre visitas nocturnas, en un lenguaje incomprensible me mira y le habla. Nunca recuerdo qué me dice, sólo me queda la sensación que me asegura en los huesos que mi amigo está solo.  

A los dos nos gusta el arte. El Gato disfraza sus demonios de música, los viste como actores y los presenta en el escenario. Libera otros cientos en sus espectadores. Yo prefiero las letras, por eso visto mis demonios con palabras y los subo a un blog donde sé, algún día mi amigo los encontrará. Y con este ritual compartido, los dos sabemos que el uno sigue pensando en el otro. Que aun nos recordamos, que nos leemos, escuchamos, queremos y extrañamos. 

Hace un par de semanas, en un sueño, apareció para dejarme inquieto. En esa imagen señaló sus hombros y un tobillo. Hizo un gesto de dolor y desapareció. A la mañana siguiente, y tras averiguaciones comprobé que mi amigo estaba lastimado. El Gato estaba herido. Un accidente lo obligó a hacer un alto en su camino y reflexionar. El camino estaba lleno de piedras, quizás no era la ruta por la que debía transitar. Tuvo que detenerse a pensar antes de continuar. 

Entre oscuridad. A ninguno de los dos nos daba miedo. Ella es amiga. En ella nos encontramos. Hombro con hombro, luchando por nuestras causas. Misteriosos, como un gato, como un murciélago, los dos revoloteamos por cielos, tejados y callejones oscuros habitados por criaturas de la noche. Fuimos héroes, escribimos historias, forjamos leyendas urbanas.
Uno juega al ninja mientras que el otro hace de súper héroe. Ambos sin poderes. Sólo  humanos, adultos jóvenes que buscamos ser dueños de nosotros mismos, vivimos realidades agobiantes y deseamos esculpir la vida con la misma materia que compone nuestros sueños. 

Nos reconocemos en nuestras cicatrices. Los dos hacemos parte del selecto clan de las cicatrices. Ninguno de los dos podemos volar. No somos ingenuos. Sólo buscamos la mejor parte de los dos. Juntos o en caminos separados, sé que él aun lo hace. Doy fe de que lo hago desde aquí. 
Aun lo pienso y me pregunto por sus travesías. Es mucho más que un peleador, que un joven profesional en su identidad secreta, que un tipo de mi edad con el que comparto la pasión por la oscuridad. Un chico silencioso. Más que una cara bonita que sabe patear.  No es fácil ser como él. Los dos lo sabemos y por eso caminamos juntos por algún tiempo. 

Puede sonar absurdo, más no es falso. Me enseñó que los héroes podemos (y tenemos derecho) a sangrar. Me enseñó que los héroes podemos (y tenemos derecho) a soñar. Pocos saben como es ser el chico incomprendido. El chico bueno y malo, el héroe que combate sus propios villanos, el chico triste detrás de unos ojos claros. Puedo leerlo.

En apariencia pequeño, menudo y tímido. Reservado. Serio, misterioso. Es bastante más maduro que los demás. De pocas palabras, sólo las sílabas necesarias. Sonrisas. Tal vez una empatía involuntaria. A través de símbolos nos seguimos acercando y seguimos buscando. Aunque no lo encuentre a menudo en mi vida, no me importa. Porque sé que me lee y eso me hace sentir-lo aquí.

Las conversaciones nocturnas ahora son monólogos para el Sr. Frío. Extraño los maullidos. Suelo sentirme solo. Su falta me hace vacío en el eco de las alturas. Miro estas azoteas y reconozco que no conocen sus pisadas. Están vacías, sin rincones oscuros que llenar con nuestros murmullos.

El tic tac del gran reloj llega sin novedad. Ningún gato lo interrumpe. En la oscuridad me pregunto dónde estará. Me trajo la noche incluso cuando había dejado de creer en ella. Al partir, mi ciudad quedó en sus manos. En sus garras. Al amigo que extraño un agradecimiento eterno. 

Sobre sus conjeturas, los tejados no son los mismos sin él. Estoy con frío. Feliz o triste no lo podría responder. En esta ciudad me adapto y me cuesta. Para ser sincero, me siento chocado, existencialmente confrontado. Quizás para eso sirve la Metrópolis. Sin embargo, y para ser justo, lo llevo conmigo. Con o sin la máscara, como Luis, sabe que las relaciones se distancian, que a pesar de esto los vínculos no se rompen. Sabe que a pesar de que los súper héroes trazan sus propias aventuras solos o en equipo, 
tiene un amigo en mí.




-Post dedicado a mi amigo Luis-


viernes, agosto 20, 2010

Foto 5. Una foto tuya

Tomada el lunes pasado (fue festivo) en el pabellón infantil de la feria del libro. No tengo mucho que decir sobre esta foto, salvo que apenas comenzaba mi recorrido y veía una función de títeres. 



Foto 4. Una foto de donde fuiste en vacaciones

Que cruel. Revisando mi historial de foto-recuerdos de vacaciones me he dado cuenta de algo particular. Desde el 2005 no viajo de vacaciones. Técnicamente hablando. Soy más casero que un espanto.
En los cinco años restantes sí he salido a otras partes, pero han sido viajes de trabajo, por congresos o estudio, no vacaciones. 
Entre los años de bachillerato y primeros semestres de universidad viajaba al menos una vez al año a la isla de San Andrés.  En el 2005 fui con mi familia a Boyacá y recorrimos varios lugares hermosísimos como el pantano de Vargas, Paipa y mi favorito, Villa de Leyva.
En cinco años mi vida dio muchas vueltas. Hoy en día, mis vacaciones las paso en mi Cali natal.
La foto que elegí fue tomada en uno de esos viajes a la sucursal del cielo...

En ella mis amigos y yo (el de los converse)












jueves, agosto 19, 2010

"Frío intenso"

De que pesa, pesa.
De que duele, duele.
Desde lo alto de la torre miro la ciudad. Fría, gris, formal, no cordial. Desconocida. Ajena. Extraña. 

Mi capa ya está adaptada al frío, mi traje también. Los guantes que ahora cubren mis manos son más gruesos y las botas nuevas me protegen mejor que las de antes. Todo parece marchar bien, aun así, el frío se filtra hasta mis huesos. Tiemblo. Congela hasta doler.

Extraño los días en los que combatía al Sr. Frío y regresaba a casa, me daba un baño con agua caliente, me cubría con varias frazadas. Era suficiente. El dolor pasaba. Aquí no pasa. El viento choca con mi cuerpo, trata de tumbarme. Me resisto. Si llegué hasta aquí no será para ser derribado por un viento. Afirmo mis pies al borde de la cornisa.

A estos villanos no los conozco. No hay gatas sensuales, payasos burlones, acertijos que me exijan, caras de poker, ni ornitorrincos que fastidiar. Sólo cuerpos pequeños con máscaras frías y bien decoradas, hombres lagarto y mujeres de Chesire. No me molesto en enfrentarlos, sólo evito. Son tan ajenos para mí, como lo soy para ellos.

Con la mirada en un punto oscuro del callejón me pierdo en mis pensamientos. En algún lugar un avión se partió en tres al tocar la pista de aterrizaje. Podría caer desde aquí y partirme en tres o más partes. Me da igual, mi alma ya está partida en varios pedazos. Uno de ellos esta noche ríe. Otro está con vos. De los otros no sé mucho. Los que me importan están encerrados en algún asilo para dementes bajo la identidad de algún villano o por ahí, en algún lugar de la noche planeando su siguiente golpe a cualquier orden establecido. La buena noticia es que ninguno de ellos es suicida. En lo alto de esta torre estoy seguro. Si doy un paso no será para caer, será para acercarme a vos.

La noche es silenciosa. Es de noche cuando pasan las peores cosas. Afino mis sentidos. Procuro ignorar tus imágenes en mi mente. Es en momentos como este cuando los demonios asaltan y las dudas derriban. Me consuelo pensando que muy pronto te estaré soñando. En noches como esta sólo me cabe la certeza de ser dueño de mis propios pasos, y la seguridad que me da ver tu rostro cuando cierro los ojos. Aprendí a llorar con los ojos cerrados. 

Desde niño me acostumbre a ser fuerte. Patético. También soy débil. La oscuridad lo sabe, permanezco oculto en ella. Es la madre incondicional que me acoje cada noche, me amamanta, me permite ser, me contiene. Soy fuerte porque lo elijo, porque lo elegí. Si lloro, no es por debilidad, es porque lo necesito. Que el viento se lleve mis lágrimas. Sé que te las hará llegar con la brisa de la tarde.

Esta ciudad no tiene estrellas. Me es imposible reconocerte esta noche. Opto por concentrarme en lo que sucede abajo, donde sé, no te encontraré. Eso me devuelve un poco la tranquilidad. Hoy más que nunca siento el peso de mi decisión. Como un Quijote ensillé mi rocinante y me di a mi propia aventura. No me arrepiento. Me pesa. 


Algo sucede en la otra acera, veo movimiento. Soy yo. Trato de engañarme para no pensar-te más. Quizás por eso prefiero las alturas, las sombras, donde sólo estoy para hacerme compañía. Bueno, también he conocido otros tipos y tipas raras como yo. Con trajes, escudos, insignias, villanos, artefactos e historias. No es lo mismo, tampoco he conseguido adaptarme a ellos. Aun me cuesta asumir este asunto de la metrópolis. 


A veces desearía estar abajo, caminar por esos callejones. Tomar un taxi, quizás un bus. Toparme con caras frías y distantes. Máscaras resquebrajadas. Gatos de Chesire. Perderme en esta fiesta de disfraces. Miento. Odio este lugar y esta gente. Odio las máscaras, aunque use una. A veces desearía encontrar alguna princesa y susurrarle que tenga paciencia, que todo sucede de manera misteriosa, explicar alguna realidad y mientras  lo entiende, decirle que tenga paciencia. Miento. No desearía estar abajo con los demás. Siempre estoy lo necesario, luego me regreso. Mi heroína lo dijo, "lo más difícil de este mundo es estar en él".

Vos me hacés la estadía en el mundo más llevadera. En esta noche el frío es intenso. Mi amor por vos inmenso.

El Batichico






lunes, agosto 16, 2010

Foto 3. Una foto que te hace feliz


En los años en que los niños preferían a los niños como amigos y las niñas a las niñas, mi grupo de amigos y yo ya adorábamos a estas nenas. Eran tres: la castaña, la pelinegra y la pelirroja. Mis ángeles de "Chicué", mis musas primigenias, mis amigas de siempre. 

Nuestro camino comenzó cuando teníamos cinco años de edad. Juntos, como "invitadas especiales" en nuestras aventuras diarias compartimos grandes momentos, algunos cumpleaños y otros hechos que nos marcaron. Dos de ellas se separaron  de nosotros post la hecatombe desatada por la bruja de turno, nuestra profesora de cuarto y quinto. La otra nos acompañó dos años más y luego otros dos desde otro salón. De ninguna me despedí. Primero porque nunca supe (en su momento) que nos separaríamos y segundo porque estaba ocupado atendiendo mis propias reparaciones. 

Pasaron muchos años de un pronunciado silencio. Luego, y gracias al Facebook, una a una las fui encontrando. No importó que nuestros caminos tomaran rumbos diferentes. Desde Cali, otro colegio, otras universidades, otro país, otro continente, nuestros lazos bastaron para unirnos otra vez y darnos ese abrazo que quedó pendiente. 
Con sólo dos de ellas nos encontramos de nuevo para celebrar nuestro re-encuentro, a celebrar por la vida, por rebelarnos a ese camino que un día nos separó, por nosotros. 

El cariño no fue el mismo de siempre. Fue mayor. 
Con gracia recordamos aquellos años en los que los niños andábamos con los niños y las niñas con las niñas, cuando mi clan de amigos y ellas no teníamos problema alguno en encajar. No eramos diferentes, no eramos iguales, eramos amigos. Benditos amigos. 

Fue emocionante verlas de nuevo y recordar entre risas y nostalgia todo lo que nos sucedió. Por nuestra mesa de encuentro pasaron los momentos de nuestra infancia, nuestra feliz infancia, y también los de nuestra separación. Me costó reconocer que el momento en que ellas se separaron fue doloroso. Si algún poder me ha dejado la resiliencia es precisamente el de asumir que lo pasado pasó y que lo importante es el aquí, el ahora y el "de ahora en adelante". 

Me encantó verlas y llevarlas a un poco de lo que es mi mundo hoy en día. Me encantó presentarlas como "mis amigas de siempre" y ver como encajaban con las personas que hacen parte de mi presente. En medio de la reunión me aparté varias veces en silencio y me hice a un lado desde donde las observaba con detenimiento, en mi mundo, siendo ellas, siempre ellas. 

Lo fascinante no fue verlas más grandes. Fue encontrarlas con gran sabiduría. Niñas grandes, llenas de valores, historias, aprendizajes, poderosas. Sonreí al reconocerlas así, al escucharlas hablar como mujeres que corren con lobos. No brujas, ni sirenas, ni divas, ni amazonas ni mujeres que disfrazo con metáforas. Mujeres como las que me gusta tener a mi lado. Ya veo dónde comenzó esta alta exigencia que le hago al género femenino. 



Entendí que siempre me unió a ellas ese espíritu rebelde. esas ganas de vivir y gozar la vida a pesar de lo que fuera, de la bruja de turno, de los sistemas. Que siempre, lo que importa es lo que se lleva por dentro y se estremece con las tripas, al fin y al cabo esas sensaciones estarán con cada quien hasta su último suspiro.  

De este encuentro me llevo un par de nuevas canciones para recordarlas, bonitas imágenes en mi memoria, la plenitud que me da la sensación de recordar que tengo amigas desde siempre.
Y entre tanto recordar se tocó un tema muy especial ¡Mi origen!
Como espejos del alma, estas dos mujeres permitieron que me reencontrara con mi reflejo, que resultó ser casi igual al que dejaron de ver hace tantos años. En esencia sigo siendo intacto, es lo importante. Lo curioso es que ellas me reconocieron mucho antes de que yo lo hiciera. Son mis heroínas. Nunca vieron sangre en mis venas, vieron magia que con el tiempo me costó reconocer. Esta historia no sería la misma sin ellas. 
Reencontrarme con mi origen a través de estas dos mujeres me aclaró el panorama, me permitió reconocer quién soy, de donde vengo y ver para donde voy. Para qué y con qué estoy hecho.

Así que, para allá voy... gracias a estos dos encantos que amo con todo. 


El Diamante en bruto.


-Post dedicado a mis musas, mis ángeles, mis adoraciones: 
  mis Chiquititas de siempre-


jueves, agosto 12, 2010

Foto 2. Una foto tuya de hace un año


Esta foto fue tomada en un reencuentro con mis viejos amigos de noches alternas. En los fines de semana de mi carrera solía salir con ellos, lo curioso es que to@s eran de ingeniería (de sistemas y electrónica) excepto una de ella que era de biología y yo de psicología. Íbamos juntos a la misma universidad, y juntos compartimos muchas noches, risas, rumbas mil historias, conciertos y pato-aventuras (sobre todo una relacionado con una fiesta a las afueras de Cali, una chiva y un enano que cayó el cielo). 



Esta foto fue tomada en Galete (recomendado). Es un sitio con buena vista, frente al gato en la orilla del río Cali. Buena brisa, buenos amigos, buenos momentos, buen café. 

Con ellos. 
Punto de encuentro. Pizza aromatizada con hierba en el Gruta. Caminata hacia nuestro destino de la noche. El Desván fue nuestra oficina por muchos años con sucursal en Alterno.  Fabulosos Cadillacs, Bob Marley, Sonido Bestial (sí, era la salsa que irrumpía en medio de la noche...estamos en Cali donde una rumba sin salsa no es rumba), Superlitio, Deep DishDepeche ModeIllia Kuryaki, Bersuit, Orgy, The Chemical Brothers, Fatboy Slim. Deambulábamos con la mirada perdida y un vaso de cerveza en la mano, contoneándonos al ritmo de la música, pogueando, soñando despiertos, haciéndole un quite al peso de la academia. Alguna vez fui dios ante los ojos desorbitados de dos niñas que se habían metido no sé qué cosa. Alguna vez una de mis amigas terminó acostada debajo de un carro por miedo a perder el "área derecha" de su cerebro. En el billar un tipo nos peló. Del cielo un enano cayó. Noches surreales, llenas de un misterioso encanto. Es la Física, no química. En silencio nos preguntábamos por lo que iba a ser de nuestras vidas. Caras familiares cada noche, sudorosas, felices, con algo en la cabeza, otros que como nosotros habían hecho de esos lugares su refugio de fin de semana. Caras familiares que en los últimos días he visto vestidas con saco, corbata, grises y grilletes en las muñecas. 

Un par de noches celebramos el día de la amistad porque no tuvimos un amor  por el cual que celebrar. El amor llegó después, por lo pronto sólo nos importaba seguir festejando por tenernos cada fin de semana en el mismo lugar, bajo la misma noche. Al salir comíamos algo en cualquier sitio encontráramos abierto, un Hipopotamos o el cenadero del frente. Nos distribuíamos en los taxis según quienes fueran para el norte o para el sur. Después de un abrazo nos vemos en la U...

Conforme fuimos terminando la carrera y las obligaciones de la vida adulta nos absorbieron, nos fuimos alejando. Lo grandioso es que cuando nos re-encontramos parece que no hubiese pasado un sólo segundo desde la última vez que nos vimos. Y de pronto todo parece volver a ser como antes.


Un abrazo a Tod@s!!!






-Post dedicado a Nathalie, Ángela, Los Jose Manueles-
-Isabel, Catalina, Carolina, Carmen, Mario, Mónica, Lady MM y a quienes también hicieron parte de las noches Alternas-

domingo, agosto 08, 2010

"Consejos del Tío Batichico"

Carta de respuesta al post "El Coco debe morir"


Querido Pelirojo,
Dadas las circunstancias y la distancia que nos separa, te propongo un ejercicio práctico para que le des de baja al Coco, en mi ausencia. 
Primero, cámbiale el nombre. Hasta donde he escuchado, al susodicho le llaman "El Cuco" en tu contexto. Bien, de ahora en adelante será nombrado como "El Coco", con O.
Ve un día de estos a la playa con mis sobrinas, consiguete un machete muy afilado. Lleva también un par de pitillos y un tarro de leche condensada. Busca un coco y lo presentas delante de las nenas con su nombre real diciendo algo como: este es el "coco".

Una vez lo reconozcan, has lo tuyo con el machete. 
Cuando la capa dura haya cedido al filo y los golpes, y un líquido muy fino se escurra por el agujero, echa en su interior un poco de leche condensada, mete los pitillos y tomate un largo sorbo... ellas verán que disfrutas de esa bebida. 
Después le ofreces a ellas.

Y así, tras un simbólico y dulce acto le darás de baja al Coco. Desde ese momento le podrás recordar a mis sobrinas que el coco ya murió.
El Batichico


PD. No olvides un machetazo certero de mi parte. 





30 Dias / 30 fotos que mostrar

Después de mi reciente experiencia con el meme de 30 días/ 30 cosas, llego con otro que desde ya veo, me permitirá reflexiones interesantes... 

30 Dias / 30 fotos que mostrar


1. Tu foto de Perfil en Facebook

2. Una foto tuya de hace un año
3. Una foto que te hace feliz
4. Una foto de donde fuiste en vacaciones
5. Una foto tuya
6. Una foto que te haga reir
7. Una foto de alguien a quien ames
8. Una foto de tu musico/banda favorita
9. Una foto de tu familia
10. Una foto tuya de bebe
11. Una foto de tu pelicula favorita
12. Una foto tuya
13. Una foto de tu(s) mejor(es) amigo(s)
14. Una foto de uno de tus familiares favorito
15. Una foto de ti y de alguien que amas
16. Una foto tuya en la ultima fiesta que estuviste
17. Una foto tuya donde estes borracho
18. Una foto de una de tus clases
19. Una foto tuya en un paseo de colegio
20. Una foto de algo que disfrutes hacer
21. Una foto tuya donde estes de pie
22. Una foto de tu ciudad
23. Una foto de un(a) amigo(a) de bebe
24. Una foto donde tu pelo se vea bien
25. Una foto de una noche que amaste
26. Una foto de tu fin de semana favorito
27. Una foto del ultimo verano
28. Una foto de lo que comiste hoy
29. Una foto de alguien que encuentres atractivo
30. Una foto tuya donde estuviste feliz.



Lanzamiento, lunes 9 de Agosto
Meme tomado del Blog FitoSaidWath...