miércoles, abril 27, 2011

day 14 - a song that no one would expect you to love

Viernes. Y después del impacto la rabia me consumió. Saltó sobre mi, me abrazó, me mordió el cuello y con su aliento febril me contaminó.
Era un sólo ser, como hulk. Sólo rabia. Odio como nunca antes lo sentí. Odio con quien no me cuidó, conmigo mismo por haber amado quizás de más y obvio, con quien se metió. 

Estaba solo en un turno que iba hasta las 10 de la noche. Estaba solo en la oficina con cientos de demonios que se agruparon a mi alrededor para gritarme cualquier cantidad de afirmaciones. De pronto me paré. Creo que le hice caso a alguno y elegí saltar al vacío de la noche. Nadie escuchó mi grito.

Caí sobre una silla con otra ropa, con otro aire, otro semblante. Miré mi celular. Era lunes a las 4 de la tarde. Estaba en la sala de espera de mi hematólogo. Cuando yo lo callo, mi hemofilia lo grita. Algo me dolió. Un pequeño sangrado interno. Pensé que era en el corazón pero lo descarté pronto, el corazón no queda en el brazo.

El celular sonó entre mis dedos. Contesté. Me pidió que nos viéramos en la noche. Colgué. Sin emoción entré al consultorio. Salí. Fui a casa. Dije, no voy a volver, no voy a sentir, no voy a pensar

Un par de horas después llegué al parque de las reconciliaciones. Ya con vos. Te vi y todo cambio, no pude negarme a tu mirada. No entendí. Se me derrumbó la armadura que había construido sobre mi. La rabia, la indignación, los demonios se fueron. Me encontré con esos ojos color miel y me perdí. Será de Dios que sea tuyo hasta el final. Será que al fin ¿tu corazón se despertó?

La noche era oscura. No supe en qué momento nos quedamos solos. Te vi y todo cambió. En silencio y entre negociaciones te pedí que si era la última vez que nos sentábamos en esa banca, no dejaras de mirarme. Mírame así, que en ese brillo puedo ver toda la fuerza de tu amor. 

Ahora sí estaba confundido. Quedé en cero. Mente en blanco y corazón a merced del ser al que amo. No sé si deba perdonar. No sé si deba regresar para perderte una vez más ¿Sera que al fin me ames de verdad? Me arriesgué. Confié de nuevo en esa sonrisa, en la historia que encerraba ese cuerpo con pelo rubio y dije que sí. 

Nuestra historia continuó. Evolucionamos de la mano y sentados en la banca de ese solitario parque. Perdonar es divino. Amar a alguien con mil defectos y que lo amen a uno con tres mil defectos lo es aún más. 

Nadie se esperaría a que ame esta canción por la simple razón de que muchas personas no la conocen. Bueno, al menos en este lado del mundo donde me muevo. La elegí para este día por un sólo motivo: liberación. La tenía pendiente en el tintero, atascada entre la piel del pecho y la de la espalda, en algún lugar entre mis huesos, la sangre y los triceratops. Amo esta canción por la historia que compromete, por el momento en que mi corazón volvió a su lugar. Desde que salí de casa rumbo al parque no paró de sonar en mi cabeza. Resonó en mis tripas. Me ayudó a elegir con la sabiduría del instinto y gané . Vivo agradecido con ella. 

Yo creo que fue del gran Amor. Será mejor... ya no te alejes no digas adiós. No te conviene alejarte. Tampoco estoy hecho para apartarme de tu lado ni para decirte adiós. El Batichico.

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