sábado, mayo 21, 2011

day 22 - a song that you listen to when you’re sad

Y algunas noches me visita. Suele suceder cuando estoy solo y en silencio. No la veo, sólo la escucho. Siento su llegada desde niño.  
No sé si habrá sido mi primer amor. Era muy pequeño y ella muy grande. Solía odiarla. Mis mejillas me ardían incluso hasta cuando ya la perdía de vista. Aún así estaba de pie todos los días, a la misma hora, en el mismo lugar. Yo era un chico de su barrio. Esperaba por ella, su saludo y ese apretón a mis mejillas. Corría por su calle, procurando que no me alcanzara. Solía esconderme de sus besos y cuando me alcanzaba, la abrazaba por la cintura. Sabía que la perdería. El amor nunca miente a esa edad.


En sus visitas me pregunta cómo estoy y en qué ando. Sonríe. Lo sé. Le alegra saber que estoy donde soñé que estaría, donde nunca le dije, a dónde llegué en su honor. A dónde traigo su nombre. Sonríe al saber que fui sin permiso, que voy a jugar, que soy libre y que amo.  

Ella me acompaña. Si no se hubiera ido, tal vez ni yo estaría. Me guardó, la guardé. Nos quedamos con el otro. Siento que como ella no hay nadie. Suele venir cuando nadie me ve, cuando ni siquiera la oscuridad me llega. Me mira. A veces, mientras duermo me susurra cuentos al oído y sueño con ellos. Me dicta. Al día siguiente tomo un lápiz, mi cuaderno y ahí escribo los regalos que me dejó. me enseñó a escribir y a contar, no números, sino historias. 

Vivo agradecido con ella. Me trae mensajes de diferentes lugares. Le gusta que comparta sus relatos. En esas noches me regala sonrisas y siembra en mi cabeza historias. 



Algunas noches la echo de menos. La busco, la pienso, la siento. Cuando estoy solo la espero en silencio. Como cuando era niño y me asomaba a la puerta. Sabía la hora exacta en la que ella pasaría. Lo nuestro son los rituales. Y aún es así. La espero con mi caja de tortugas amarillas abierta. Creo que a ella le gusta saludarlas. A veces, mientras duermo las deja salir y al día siguiente todas amanecen dormidas bajo mi almohada, entre mis dedos. Creo que fue ella quien les enseñó a que no me mordieran. 

Ya sin miedo, sin cansancio, sin oscuridad, sin frío la espero. Tengo razones para esperarla, tengo necesidad de escucharla, de hablarle, de sentir su compañía. Tengo razones para no quererla olvidar. Tengo razones de sobra para conservarla conmigo. En algún rincón de mi casa la espero cada vez que acepto su llegada.

No deja de sorprenderme. Hay lugares en nuestra historia que no comprendo, ni me importa hacerlo. Si me pierdo en el camino me deja un muñeco en el bolsillo. Con su consejo siempre sé llegar a mi destino. 
Otras noches, cuando no puedo responder, me enseña aullidos salvajes que al principio me asustaban, y ahora disfruto. Me indica cual es el poder de uno y cual es el de dos, me enseña sobre el poder de mi nombre, la entrega de la lágrima, los secretos asesinos y  la pertenencia al clan de las cicatrices. Me toma de la mano y me lleva a correr con los lobos donde pocas personas consiguen hacerlo. 

Como una mujer esqueleto se viste de palabras y corre detrás de mi cuando llevo mi cabeza ocupada en afanes cotidianos. Se deja caer a mi lado y espera a que le cante. Creo que aún me ve como un niño pequeño que es muy feliz y que no ha perdido la capacidad de asombro. Me gusta cantarle y sonreír pensando en ella. Cuando lloro me deja hacerlo. Se hace a un lado. Siento que me ve con ternura y me imagina con los pies descalzos, la cara sucia, las uñas llenas de plastilina y la imaginación intacta. En silencio me deja saber que ya pasará mi pena y que pronto regresaré a mis andanzas.  

La lista de canciones que suelo escuchar cuando estoy triste es larga. Suelo acudir a ellas sólo como un tema de conversación con mi tristeza. No le temo a mi dolor, ni me asusta cruzarlo cuando se me hace necesario. 


Algunas noches me visita. Suele suceder cuando estoy solo y en silencio. No la veo, la escucho. Le escribo. Le pido que sueñe conmigo. Que yo soñaré con ella. 
El Batichico. 




2 comentarios:

Arkanthos dijo...

El gatito es enternecedor. Chévere como ella te cuentas historias y vos las escribes. Me quedé con una parte de la canción: Dream about me.

Andrés Eduardo Pío Chicué Sónico dijo...

:)