lunes, mayo 23, 2011

day 23 - a song that you want to play at your wedding

Lo siento por los ortodoxos, los recatados, los insulsos, los conservadores, las momias y los inflexibles. Mi boda será poco común... Comenzando por los novios. 

Con quien me case aquí y ahora no lo sé. Lo único que tengo claro es que será con alguien fuera de lo común. Antes de sentarme a escribir estas líneas fue mucho lo que fantaseé alrededor de esta canción, pero ahora que me encuentro con la página en blanco me detengo un poco en mis cavilaciones. Esta es una fantasía de uno solo y como en un carro, no puede seguir con sólo las llantas de un lado. Creo que es la primera vez que me enfrento a esta realidad: hasta ahora no tengo con quien casarme.

Bueno. Escribo para hablar de mi boda, no de cobardes. Por un instante me sentí como aquella patética novia que está obligando a su subyugado a casarse por esto de "todas mis amigas se están casando y a mi me está dejando el tren". Curioso. Patético. Si sus amigas planearan un suicidio colectivo, ¿ella también lo haría con gran empeño? ¡Por supuesto que sí!, diría que la está dejando la parca y se tiraría de jeta al primer carro que pase frente a su casa. Aprovecho para anunciar que si me llegan a invitar a ese matrimonio, enviaré una corona fúnebre a mi amigo... un adorno floral dedicado a él, a su neurona, su voluntad, a sus cojones, al oxígeno que le están quitando y a su amor propio que morirán tras un obligado y desganado "Sí, acepto a la Boa como esposa". Lo siento, me desvié de nuevo. Estoy aquí para hablar de mi boda, no de sometidos ni de Boas constrictoras.  

No quiero obligar a nadie, ni estoy desesperado por casarme. El patetismo del caso anterior me obligó a reflexionar sobre mi posición y a ponerle freno a mi estupidez infantil que me hace  introyectar los finales de Disney como un proyecto de vida. Mi neurona merece respeto y se lo daré. Juro solemnemente que no insistiré más con el tema mientras la Boa me haga reflejo de mi miserable egoísmo y me recuerde cuan ruin puedo llegar a ser con el tema. 
Lo que digo es que creo en el matrimonio y me gustaría casarme algún día... que podría ser el otro año o en cuarenta, como sea. Entre otras cosas y para ser sincero, a veces me veo con mi amorcito de viejitos haciéndonos trampa en el Uno, cuidándonos, recordándonos a diario aquellos hábitos que sólo con amor se vale repetir con las mismas palabras, quitándonos de la boca lo que el médico nos prohibió, armando planes, viajes, un hogar, envejeciendo juntos... como mi Celia y su "cabecita de algodón". 

No podía dejar por fuera de este conteo a mi amada madrina, la misma que enamoró al mundo con su música y su carisma, y ahora endulza el cielo con su ¡Azúcar! Siempre invitada de honor a mis celebraciones, y a mi matri. De Doña Celia, esta canción. 

El Batichico.


2 comentarios:

Arkanthos dijo...

uich!!..boa constrictora?...fuerte, fuerte. Por lo demás bien. Chévere lo del cabecita de algodón

Andrés Eduardo Pío Chicué Sónico dijo...

Boa constrictora,"interesada,falaz, desorientada, insaciable, ambiciosa, insoportable,una ilusa que vive engañada, posesiva, absurda, y asfixiante", reptil, sangre fría,envolvente... no te acordas que hasta nos envolvió en una de sus lucubraciones macabras? que ella haga de su vida una mierda me tiene sin cuidado, pero que nos meta en su enfermedad mental ya es otro nivel.

Cabecita de algodón... hmmm :D