domingo, junio 26, 2011

Día 09 del reto 2 - Una canción de tu primer concierto.

El sábado 13 de septiembre del 2003 muy temprano abrí la maleta y empaqué en ella mi equipaje por un día. Una muda de ropa. Sólo faltaba la chaqueta gigante, la buena para el frío. La tenía secándose en la terraza. Subí por ella, la bajé del tendedero y de ahí a la maleta.


Fui al aeropuerto. De ahí a Bogotá. Me recogió un conductor que me llevó al hotel. Me instalé en el cuarto, desempaqué, bajé a almorzar. Pollo con puré servidos en un ZAPALLO. Vale, el concierto, el evento lo disculpó. En sano juicio no permito que esa verdura se me acerque.
1pm subí al cuarto a cepillarme los dientes. En HBO anunciaron que esa noche terminaría Sex and The City. NOOOOO ¡justo esa noche! miré la boleta del concierto, quizás llegaría a tiempo para verlo. Si corría, a lo mejor alcanzaba.


2pm, hora de salir al estadio. Saqué la chaqueta, me la puse, guardé en un bolsillo la bandera de Colombia y bajé a la recepción a pedir el taxi acordado. 
Recuerdo que la recepcionista (Persona #1) me preguntó al verme de qué era el concierto.
-Es de Alanis Morissette- respondí. Me miró con extrañeza y preguntó esta vez:
-¿Es de rock?
Asentí. El taxi llegó. El conductor (Persona #2)me saludó. Después de indicar mi destino me forzó a sostener una conversación.
-¿Y quién se presenta en el estadio?  preguntó el Sr. mirándome a través del retrovisor.
-Alanis Morissette- 
-¿Y esos qué cantan?-
-Rock. Y no son ellos, es una ELLA-


Llegué al concierto. Hice la fila corta por tener pase especial. El muchacho (Persona #3) que me recibió la boleta reconoció en mi mano una manilla de la Universidad Javeriana (también era Javeriano). Hablamos un poco de la universidad y luego pasé a que me requisara un policía (Persona #4). El policía encontró la bandera en mi bolsillo, dijo que bacano y la regresó a su sitio.


Ya dentro del estadio hice fila para entrar al baño (Personas del #5 al 15), hice fila para comer (Personas del #15 al 35), dí vueltas (Personas del #55 al 345), hablé con desconocidos (Personas del #345 al 355), presté mi cámara y pedí que me tomaran fotos (Personas del #355 al 365), cantaron los teloneros, jugué con las pelotas gigantes de los cigarrillos Kool que aventaban (Personas del #365 al 415), cuando de pronto DIOSSS sonó la armónica... ¡supe de inmediato qué canción era! 


Tal y como en el álbúm Jagged Little Phill abrió con All i really want y fui uno con la multitud. 




Mentí. No era mi primer concierto, sin embargo sí era uno muy especial. Era mi cantante favorita en su primera presentación en Colombia. El viaje con estadía y la boleta de entrada fueron mi regalo de cumpleaños ese año. 
Me lo gocé. Terminé abrazado en la primerísima fila con gente de otras ciudades de Colombia y de otros países (Personas del #415 al 425) coreando las canciones, empujando con los brazos las pelotas de Kool y cubiertos con la bandera que llevé. Me estremecí con Hand in my pocket y You Learn ¡¡¡no lo podía creer!!! canté a grito herido Ironic, casi lloré con Uninvited, llamé por mi celular y dediqué You oughta know y Hands Clean a mi infame del momento, me dejé llevar por Precious IllusionsHead Over Feet y al final me fue imposible contener el llanto con Thank You y su emotiva dedicatoria al público colombiano. 

El concierto terminó. Los extranjeros no pararon de adular mi estilo ¿?
Prendieron las luces del estadio y la gente comenzó a salir. Aún embriagado por la emoción avancé tambaleando hacia la salida y al sobrepasar un poste que tenía al lado me encontré a una vieja y querida amiga (Persona #426). Hablamos de los viejos tiempos, salimos a comer  (Personas del #426 al 440). Dimos una pequeña vuelta y al cabo de un par de horas tomé un taxi (Persona #441) de regreso al hotel. Saludé al nuevo recepcionista (Persona #442), a los botones, otros turistas, etc... para ese entonces el número de gente que me encontré ese día después de salir del cuarto hacia el concierto ya no importaba... el OSO había sido consumado. 

Dejé el contenido de mis bolsillos sobre la mesa del televisor, me quité la chaqueta y al tirarla sobre la cama vi que sobre ella TODO el tiempo tuve MUCHOS ganchos que traje desde el tendedero. Estaban en cada hombro y sobre la espalda. Ojalá hubieran sido ganchos uniformes. No. Los reconocí. Eran de mi abuela. Unos de madera, unos nuevos, otros casi podridos, otros de pasta verdes, morados descoloridos, amarillos, rojos desteñidos y azules. De diferentes tamaños y calidades. Recuerdo incluso uno de los power rangers. Ese era mío.

En ese instante por mi cabeza pasó el rostro de TODAS las personas que vi desde que salí del cuarto. Fueron muchas. ESTUVE EN UN CONCIERTO rodeado por 25 mil personas (según las cifras consultadas), más las del camino y el restaurante y ni una sola mencionó el detalle de mi chaqueta.  

Dos reflexiones: 1. Colombia es un país que acepta, reconoce y la diferencia o 2. A nadie la importó un Ornitorrinco. Me voy por la segunda opción. 

Esa noche pedí carne asada con no-sé-qué-más y coca cola a la habitación y me encerré a ver lo que faltaba del final de Sex and the City. Por fortuna no sufro de vergüenza, de lo contrario hubiera saltado de ese octavo piso al parqueadero del hotel que estaba frente a mi ventana.

Al día siguiente volé de regreso a Cali con los ganchos de mi abuela (y el mio) muy bien guardados en la maleta. 
Sin duda este fue un concierto muy especial. Alanis, mi personalidad se hizo más fuerte gracias a vos y a mi oso de proporciones nacionales e internacionales. 
Es irónico, ¿no crees?
El Batichico.



-A Juanin, a quién le prometí contar esto algún día-

*La imagen es de alejandro malandro


3 comentarios:

Arkanthos dijo...

jajaja...que suoper oso tan grande. Nota: La foto del final no se puede ver

Andrés Eduardo Pío Chicué Sónico dijo...

ya arreglé la foto... me dices si la ves ;)

Anónimo dijo...

No pude menos que reirme a mandíbula batiente!! :) Gracias!