domingo, junio 26, 2011

"2 Años después"

En medio del desayuno abrí el periódico y lo ojeé por encima. Las malas noticias de la semana en resumen para los lectores dominicales. Hojas llenas de publicidad. Notas sosas, estudios insulsos presentados por periodistas mediocres, programas de la caja maldita, productos inútiles  basura, basura, basura, más del gobierno.
De pronto encontré con una página entera con la foto de Michael Jackson sobre unas letras que tardé en reconocer:

‎"No puede olvidarse quien es inmortal"


Hace dos años estaba en Jardín Plaza (un centro comercial del sur de Cali) con mi mamá y Javier. Al doblar por un corredor llegamos a una plaza donde hay varios kioscos que funcionan como bares de bebidas. Los encontré repletos de personas que se reunían frente a los televisores de los kioscos.
Reconocí entre esas personas a varios vendedores que dejaron sus lugares por atender lo que sucedía.

Algo malo, sin duda. Pensé. Me acerqué con extrañeza y en mi marcha pregunté a mi compañía: -¿Qué pasó? A lo que Javier respondió: - Michael Jackson se murió. 

Aceleré el paso y lo comprobé. Los televisores estaban en canales de noticias. Vi los rostros. Encontré edades contemporáneas a la mia, unos menores, otros un tanto mayores. Atendían impresionados la noticia. Rostros con facciones desdibujadas entre la increduilidad. Algunos ojos llorosos. Me enfrenté a la pantalla que había evitado como su fuera la mirada de Medusa y dudé. Michael no se murió

Las noticias avanzaron. La prensa se movilizaba. Imágenes del Rey del Pop. Extras informativos con nuevos detalles. Mi negación comenzaba a ceder. Tal vez se trate de un truco,  una de sus excentricidades.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo al caer en cuenta de algo. El miedo que me impedía aceptar la muerte de Michael era real. Se trataba de un miedo primitivo y conocido. Fue ahí cuando lo acepté: Un pedazo de mi infancia murió el 25 de Junio del 2009. 





Volví a la mesa, frente a mi desayuno, con la mano sosteniendo la página con la foto de Michael. Ya pasaron dos años y aún lo siento. Los del periódico tenían razón: 

‎"No puede olvidarse quien es inmortal"


Emisoras locales lo homenajearon. Sonreí. Reconocí que no estaba solo en esta pena. Ya entre mis amigos me veía como minoría por este sentir. Con esos homenajes me sentí como parte del mundo que extraña al artista. 



*La imagen la tomé de  orangemania.


No hay comentarios.: