viernes, junio 10, 2011

PRE day 30...


Después del Big Bang estaba sentado en la cama. Mi tía se sentó a mi lado y me contó una historia que dice más o menos así: 
Hubo un tiempo en el que los niños jugaban con soldados de plástico y las niñas con muñecas rubias y delgadas. Y de tanto jugar con estas figuras, un mal día los juguetes se convirtieron en modelos. Los niños entonces quisieron ser soldados rudos, fuertes, de pelo en pecho, gran estatura, barbilla partida. Las niñas quisieron ser rubias, esbeltas, elegantes y bien casadas con un soldado de aquellos. 

Sin embargo hubo un gran pero en esta historia: no todos los niños eran altos, fuertes o rudos, y tampoco todas las niñas eran rubias, delgadas ni terminaban bien casadas. 
Apareció entonces un genio que se inventó una comunidad donde todos los no-soldados y las no-muñecas podrían vivir y ser felices. La pobló de seres diferentes. Monstruos, animales, personas de diversas etnias y culturas. 

A estos personajes les dio voz y los puso a decir cosas con mucho sentido. Los dotó de características, temperamentos, caracteres e intereses. Ninguno empuñó jamás un fusil, ninguna le dijo a las niñas como debían esperar al marido. Quizás alguno de mis lectores sepa de qué les hablo porque habrán escuchado la historia. A este lugar lo llamó Plaza Sésamo. 

Niños y niñas de todos los colores, tamaños y formas. Con y sin nariz. Un conde vampiro que ama los números, un pájaro gigante que desde hace cuarenta años tiene cuatro años de edad, y redescubre su mundo a diario, un monstruo que se cree super héroe, otro con dos cabezas (cada una piensa diferente), un monstruo gruñón que vive en un tarro de basura, otro que ama las galletas, un amigo imaginario Snuffleupagus de dos metros de altura (mi favorito), un mago, una niña vih +, un niño en silla de ruedas, todos caben en Plaza Sésamo, incluso vos y yo.

Desde hace más cuarenta años estos personajes, que ni siquiera son bonitos, han educado a generaciones enteras que se vieron representadas en sus vivencias. Me incluyo. No nací para ser soldado de barbilla partida.  Yo quería ser un monstruo feliz y creo que lo conseguí. 

Después de contarme la historia, mi tía me dijo que no me preocupara porque a mi sangre le faltaba una proteína. Que aún así era perfecto. 
Veintiún años después volví a escuchar palabras similares en una artista que no me caía bien. No era de mis afectos, de hecho, me asustaba su "rareza". Cuando caí en cuenta de esto reí ¿quién soy para juzgar/criticar/despreciar/señalar la rareza ajena?




-Lecciones-

*Desde que me metí en esta reflexión no paro de lamentar que nuestra educación no nos enseña a estar con nosotros mismos y nuestras particularidades. Desde pequeños en las instituciones nos dicen como comportarnos, como ser y como estar con los demás. Cómo responder a los adultos, como reaccionar ante determinados casos... nunca cómo ser y cómo estar con uno mismo. Vale. En este sentido lo lamento por quienes no soportan estar a solas, consigo. 
Corrí con la enorme fortuna de tener una familia que además de enseñarme, me permitió estar conmigo en mi soledad. Ahí me hice rico. 

*"There´s nothin´wrong with who you are" she said, "cause He made you perfect, babe", yo nací así. Mis genes vinieron incompletos y fue gracias a la Hemofilia que fijé mi atención en los libros, en los comics, en los super héroes, en los cuentos y las historias. Fue gracias al dolor que nacieron mis mundos. Ha sido gracias a él que aún permanecen intactos esos universos y los puedo compartir.

*Fui educado así. Cuando era niño mamá me dijo que no me haría los dibujos para las tareas, que tenía que aprender a hacerlos por mi cuenta. Me obligué a dibujar y desde ese entonces lo disfruto mucho. Mamá siempre me dijo que hiciera lo que me permitiera sentir bien, que mis tripas, que todo lo que tengo adentro me diría cuál sería el camino correcto a seguir. Me hizo ver que no estoy incompleto, que soy un creador. Me compró libros, fomentó mi fantasía a pesar de que ella nunca creyó ese lado del mundo. Me enseñó a confiar y me permitió seguir mi propia intuición. Ahora puedo decir que estoy en el camino que es, al menos para mi.

*No existe otro. Yo nací así y elegí esta ruta. Hoy soy un hombre que busca su lugar y un poco de prudencia. Amo a mis amigos. Amo mi realidad donde quiera que esté. Me respeto. Soy yo mismo a donde quiera que vaya, autentico a ultranza como diría mi amigo Jerónimo el Invicto. 

*Mi oído, mi sangre y quién sabe qué otras cosas no funcionan bien, sin embargo me gusta mi sonrisa y mi manera de pensar. Soy fan de aquello que tengo entre mis orejas. Tampoco me importa la edad para seguir jugando. I´m beautiful in my way cause God makes no mistakes. Me quedo con la idea de que SIEMPRE se puede hacer algo para cambiar las cosas, tal y como me  permitieron creerlo. 

*Peleo con los clichés, los moldes, los "tengo" y "debería ser" (sabrán disculparme si se me chispotea alguna de estas abominaciones). Según los médicos "expertos" de mi infancia y los genetistas estaba condenado a ser un incapacitado. Yo elegí ser lo contrario y asumí el riesgo. Hoy veo que valió la pena. Soy como el sapo que ganó la carrera de vuelo porque era sordo: no escuchó a los demás que le decían que  los sapos no podían volar, que no podía hacerlo, que no lo lograría. 


*Mamá me enseñó que la tortuga es el único animal que no puede retroceder. Si se ve atrapada da vueltas, trata de trepar, incluso llega a voltearse a pesar de que corre el riesgo de morir. Su fisionomía le impide echar macha atrás. Acepto que tengo problemas para elegir qué almuerzo, que película ver en el cine o qué ropa ponerme. Sin embargo no titubeo  a la hora de elegir cual será el paso a seguir en mi proyecto de vida. Fui enseñado a seguir siempre adelante como la Casiopea de Momo. 

*Sé que me voy a morir y los que me rodean también. Es en el elogio a la pérdida que valoro cada instante, a cada persona que se cruza por mi vida. Es en esa valoración a lo que está sujeto de desaparecer que condeno la mediocridad. 
Cuando conocí el dolor, conocí la capacidad que tengo para transformarlo en letras, en palabras,  en símbolos, en historias y en mundos que al estallar, revelan sonrisas. Soy resiliente y fue gracias al dolor, al apoyo de los míos y los cojones que me dieron que lo descubrí. Soy un héroe de mis propios cuentos y fue a través del miedo que lo asumí. Gracias a él elegí entre paralizarme o salir a pelear. Lo dije en algún post anterior: crecí entre adolescentes que me llevaban ventajas en cuanto a edad, conocimiento, experiencia y tamaño, y que cuando me molestaban hasta llorar, mis padres me enseñaron a no dejarme de ellos ni de nadie por más grande, más débil, hábil o fuerte que fuera. Con esta lección desde niño fui sentenciado a ser imparable, tal vez invencible.

*Si levanto la cabeza no es por altanería, es por mi propio  esfuerzo. Aún era muy joven cuando mi profe Cristina me descubrió escondido y llorando por las palabras que un profesor me dijo. Después de escucharme me miró y me aconsejó que le "pusiera el pecho a todo" y desde entonces lo hago. Esto me ha llevado lejos. No importan mis gustos o qué trabajo tenga. Nací para ser sobrevivir. 

*No han dejado de vendernos modelos a seguir y lamento por quienes los consumen. Muchos se han burlado de mi, me han señalado, me han marginado por no parecerme a... o se como tal. He sido el diferente desde pequeño y gracias a esto he dado con otros como yo. Sólo así he encontrado a otros monstruos, ex-patitos feos que ahora admiro y han llegado lejos. Me regocijo al verlos porque tienen el valor para reconocer que nacieron así. Porque me recuerdan que también nací de una manera y que me hice a imagen y semejanza de lo que quise (y quiero) ser. Me quedo con el lado resiliente de la moneda. 

Nunca tuve los amigos que quise. Sólo tuve los que necesarios. Si los juntara en una foto haríamos lo más parecido a un poster de Benetton. Cada uno a su manera y con su rayón, como notas diferentes que componen una sinfonía en mi vida. Somos un Plaza Sésamo, cada uno con lo suyo y entre todos. No como un juego de soldaditos de plastico: todos iguales y propensos a derretirse ante una acción real. 



No hay nada de malo en amarme como soy. Él me hizo perfecto.


Ya se viene mi canción de cierre para el día 30... 









1 comentario:

Arkanthos dijo...

Si somos plaza sésamo vos sos el come galletas y yo sería Abelardo!..jajaja