lunes, junio 20, 2011

"Tio Batichico"


Amo ser quien soy, estoy feliz con mi amorcito, con mi familia, con mi vida, con mis amig@s, con mis proyectos, con todo lo que compone mi vida. Desde hace rato me considero una persona feliz. 
Sin embargo hubo dos eventos que me dijeron que estaba equivocado. Fue el nacimiento de mis sobrinas... esto me hizo saber que se podía ser aún más feliz. Sin duda no había vivido algo así.
Ahora me permito comprender a mis tías. Entiendo por qué esa compulsión por comprarnos TODO lo que queríamos. Papá siempre las criticó, decía que no habíamos terminado de pronunciar qué queríamos cuando ellas ya lo traían a nosotros. 
Mis tías, grandes consentidoras. Amas y señoras en el arte de la complicidad, expertas en la ciencia de la malcrianza. Ahora me veo como ellas. Siento en mis brazos la fuerza con que ellas me abrazaban. En sus palabras, en sus miradas, ese derretimiento por mis sobrinas. En su voz el temblor que se apodera de mi garganta después de escuchar esa vocesita diciéndome "hola tío". Tiemblo nada más al recordar esto.

Me siento inmensamente vulnerable cuando me veo en el suelo junto a ellas. Las veo en sus cosas. Una dibujandoME una carta y la otra organizando ropa en una caja y diciéndome que prepara una cama para su bebé. Me derretí.  
Amo ver la cara de mamá sonriendo con su mirada perdida en sus nietas. La veo con su atención en dos seres puros e inmensamente hermosos. Coincidimos en que nos parece mentira tanto amor por personitas que apenas conocemos. 


Las abrazo en un ejercicio de contención y autocontrol: Ni tan fuerte como para partirlas ni tan suave como para no sentirlas. Quisiera que fueran de caucho. 
Me evocan una energía que desconozco. Puedo jugar con ellas por horas sin cansarme. Leer cuentos sin cansancio alguno, presentar el mundo que apenas se abre ante ellas, responder a todos y cada uno de sus ¿por qués? con el amor de la primera respuesta. Puedo imitar animales. Correr. Explicar las diferencias entre los sapos y las águilas, entre las vacas y las cebras, las vacas y las llamas, las vacas y los venados, las vacas y las gacelas, las vacas y cualquier otro animal. Tragarme el pánico por los gusanos y las mariposas y enseñar la belleza de manera objetiva, de estos objetos de mi fobia. 
Puedo jugar a la tortuga, olvidarme de cualquier dolor y cargar con mis sobrinas en la espalda. 

Luego cae la noche. Ellas se van a dormir y yo para mi casa. Sólo al llegar me desplomo en la cama y siento que mi cuerpo me cobra los excesos. La espalda. La cabeza. La piel quemada por el sol. Mi garganta que olvidó hidratarse entre tanta lectura, mi pie plano que me reclama por correr en esos zapatos con puente, mis ojos por leer a media luz. No me importa. Sonrío al recordar que todo valió la pena. Que ellas y yo compartimos, que fui feliz, que ellas son de los milagros más lindos que me dio la vida. LAS AMO !!!!!!!!






-Este post en realidad es para el padre (en su día) que me bendijo haciéndome Tío-
-Para todos los padres y tíos que se pasan por aquí-









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