sábado, septiembre 24, 2011

"Crónicas de un vigilante de la noche: desde el encierro"



*Anoche*

Sólo trato de encontrar la mejor parte de mi y la noche y el silencio me ayudan en ello. Es en ese momento y mientras todo calla, cuando grito, cuando caigo de rodillas, me miro al espejo y declaro que me necesito. Lo sé, puede sonar absurdo, pero hasta los súper héroes tenemos derecho a sentirnos así. Es en instantes como ese en el que tengo la enorme fortuna de encontrarme con él. 

Solemos cruzarnos algunas noches mientras patrullamos en la ciudad, cuando cada uno anda en lo suyo. Lo curioso es que en nuestros breves intercambios de palabras, siempre me deja pensando en grande y se marcha (o lo hago yo).

Sucedió una vez más. En medio de la noche fría y entre cavilaciones con mis demonios apareció a mi lado.
-En esta ciudad con millones de habitantes me vine a encontrar con vos en este momento, en este lugar- Dije y después confesé mi empatía hacia él, definida como una curiosidad infantil. 

No soy de los que confía fácilmente en las personas. De hecho, tengo fama de cerrado, desconfiado, suspicaz y altamente selectivo. Fui un niño solitario. Lleno de juguetes, solía jugar solo. A través de ellos, en el patio veía a los demás niños jugando. 
-Lo que me pasa con vos es algo parecido. Me generás curiosidad, te veo, te sigo, te leo, te dejo entrar. Y aunque sueles hacer, y causar impresiones que podrían engañar a quienes te conocen, entre líneas el subtexto que me llega de vos es otro.  

Me miró y me respondió con gran modestia.

-No lo dije para ruborizarte. Tampoco me importa si te contradices. Lo que digo es que te leo más allá de tus palabras y de tus acciones. Te leo. Te siento, en esencia, de una manera muy humana y cercana a mi. 




*Esta noche*
Regresé a nuestro último punto de encuentro y ahí le dejé estas palabras: 

Creo que con voz ejerzo mi derecho a mirar al otro más allá de la máscara. Más allá de la identidad secreta, aunque no tenga ni idea de la tuya. En este sentido creo que sólo desconozco la piel de tu cara. He visto que sos más que un ave, que un avión, más que una cara, más que un cyborg, que un Martian Manhunter; más que un ser multiforme colgado entre pantalones, chaquetas, tenis viejos y palabras que dejas salir con polillas que se fugan de tu máscara.

Donde quiera que estés, con las pistas, las palabras y las canciones que dejás a tu paso sigo reconociendo que sos más que un hombre con una máscara haciendo de las suyas. Un tipo polimorfo con una sola esencia, un compañero de encierro al que le sigo encontrando cosas especiales dentro de sí. Gracias por todo y por la música. 

Aunque no te vea a la cara, yo creo en tus ojos, en tu fragilidad, en tu silencio, en la música que escuchas, creo en tu locura. 
El Batichico





2 comentarios:

Anónimo dijo...

(07:24 p.m.):
Con vos me pasa una cosa muy muy extraña con las canciones... aún no lo entiendo del todo, pero me ha pasado varias veces como ahora. Llevo todo el fin de semana escuchando "Tu locura". Por lo menos unas 10-12 veces, mientras me ducho, cuando voy en el carro, acá sentado en el pc... Y ahora veo tu blog y has publicado esa canción!! jajaja es muy charro y bacano a la vez

Anónimo dijo...

Estoy seguro que al enmascarado le han robado una sonrisa en el momento en que leyó la bitácora del Batichico.

Muchos desean quitarle la máscara, pero lo cierto es que para el es indispensable portarla por ahora, de otra manera no podría hacer su trabajo y se sentiría desnudo si tuviera que quitarsela. Los pocos que saben de su verdadera identidad lo han hecho por accidente.

Lo que quizá Batichico no sabe es que se ha topado un par de veces con la verdadera identidad del enmascarado, y fue un acercamiento gentil... Es más, si analiza bien las pistas que el enmascarado ha dejado en el camino, es posible que se entere de quien es, dado que practicamente lo ha tenido casi enfrente durante un buen tiempo y no se ha dado cuenta.

Pedazo de Texto, mi querido amigo. Te inspiras cuando se trata de acordarte de los que se acuerdan de ti.