martes, febrero 22, 2011

"¿Quéres ser mi ardilla?"

¿Quéres ser mi ardilla?
te prometo mucho calor en invierno, muchas nueces todo el año, un agujero en el árbol con vista al río que tanto te gusta, protegerte de los depredadores del bosque, mi compañía en las noches con y sin luna, carreras en la pradera, muchas risas, muchas horas para ti, leerte, respetarte, soñarte, vivirte, molestarte, amarte, acompañarte y ser tu ardillo hasta que nos convirtamos en otro animal. Entonces seguiré a tu lado con otra forma y mi promesa se repetirá, te llamaré con otro nombre... sólo cuando me mires a los ojos sabrás que soy yo.

El Batichico.


domingo, febrero 13, 2011

"Tóxico"




Hay venenos guardados en frascos que no advierten de su toxicidad. Hay formas y modos para disfrazar las cosas. Para los besos no. 
No importa la sinfonía, las palabras, los hechos o los motivos. Un beso será siempre un beso mientras su intención envuelva la pasión.

Beso sin culpa. Un golpe que no es bajo. Es liberador. Una respuesta sin motivo. Letras que se escabullen por las pupilas y roban sueños.  No existe el ridículo en la dimensión de los que se besan. Mi máscara no miente.
Volteo mi cara hacia mi hombro. Alejo mi nariz de tu perímetro, te obligo a buscar mis labios. Aquí estoy, te digo entre juegos.  Mi intención nunca fue invadirte. Sólo quise invitarte un rato y compartir la noche que tanto me embriaga. Bebe de ella. 

Entre caso y abrazo, persecución y misión me tomo mi tiempo para pasar por tu morada. Te veo sin que me veas. Y mientras lo hago, planeo mi regreso.

Desde la ventana veo el interior de tu casa. Las flores que tu mamá puso en la entrada me saludan. Dicen que me esperan y me preguntan por el momento en que decida entrar. Ya entré, les respondo. No hubo hechizo ¿o tal vez sí? ni ellas ni yo damos fe de lo uno o de lo otro. Sólo estamos ahí, vigilando y aguardando por el momento preciso. Planeo mi regreso. Tomo un Batarang, escribo mi nombre en uno de sus lados y lo arrojo a la alfombra de tu recibidor donde sé, lo encontrarás. Así te marco el camino para que regreses a mi callejón
y te quedes por un rato. Aunque siempre te espero, no siempre estoy para recibirte.
Espera la señal.

Me oculto entre las sombras de la noche y echo un vistazo a tu casa. Encuentro voces que no me pertenecen y delitos que no me acusan. Son tuyos, quizás por eso me seducen y me invitan a quedarme ahí. Tienes mi perdón, acepto tus excusas, te doy mi voz. Sólo quiero estar cerca aun cuando no me ves o me hayas olvidado. 
Te sigo desde la distancia sabiendo que eres tú aun cuando ni siquiera te conozca. Adoro lo que haces. Te pregunto, te pregunto a los labios. Los que nunca mienten. Soy de los que no se resiste ante lo que se dice con un beso. Unos labios como los tuyos deberían de tener una advertencia sobre su toxicidad. No me importa. Busco tu boca, me dejo poseer y caigo embriagado de vos.

Desde la oscuridad te llamo. Lo siento. Ya hice de tu calle un paso obligado cada noche y de tus besos la cuota de peligrosidad que mi adrenalina aclama antes de marcharme con la madrugada. Aun cuando no te veo te lo imploro ¡intoxícame ahora!


Ya probé el sabor de tus besos y no quiero renunciar. Ya es demasiado tarde como para pensar en dejarte. Viajo en tus palabras mientras tus intenciones recorren mi sangre como un veneno. Es algo narcótico. Soy adicto a vos y a lo que me das "¿no sabes que eres tóxico?", en tu boca encuentro mi entrada al paraíso. 

Aunque a veces nos encontremos con dolores y nauseas, como un trago de vino dejo deslizar tus palabras por mi garganta. Veo tu malestar. Te acompaño en tu soledad, en tus sangrados y sin razones. Aunque arrases con todo y decidas sumirte en un sueño profundo, aún cuando insistas en mantener una sonrisa fúnebre, yo estaré esperando por tu beso.
Intoxicado de vos, y con tu voz, El Batichico.



"Despertador robótico"

Sábado, después de un trasnocho académico hasta las 5Am...

7:04Am, suena el celular. Número X.
-Buenos días, le habla fulana de tal del departamento no se qué de Comcel, con quien tengo el gusto?-Saluda una voz de robot capitalino- femenino.
-(Nombre del Ornitorrinco)- respondí.
-Buenos días señor (Nombre del Ornitorrinco), como se encuentra el día de hoy?
-¡Durmiendo!, ¿qué necesita?
-Ah, bueno señor, me alegra mucho, el motivo de mi llamada es para informarle que usted, debido a que "recarga con fracuencia su celular" (sí, como no, lo hice ayer después de tres meses) se ha hecho merecedor de bla bla bla bla... sólo por hoy...
-Disculpe, pero no puedo atenderla ahora.
-¿Por qué señor? 
-Por que estaba D-U-R-M-I-E-N-D-O mi trasnocho, no me interesa y no tengo conciencia para atenderla en este momento.
-Pero señor, es una promoción bla bla bla bla blaaaa... se lo envio a su domicilio y usted cancela el valor al recibirlo. Cúenteme, ¿usted se encuentra en Bogotá?
-No. Me encuentro en MI CAMA, dormía...
-Ah, perfecto, por encontrarse en la ciudad de Bogotá el envío del equipo le sale sin ningún costo y llegará hasta donde usted esté, sólo tiene que cancelar el valór de-no-se-cuál que tiene un costE de bla bla bla.
-¿Cuál equipo? no, no, no...
-Señor (apellido del Ornitorrinco), es una promoción que bla bla bla bla y que es sólo por el día de hoy ¿En qué localidad se encuentra usted?
-Esta bien- me senté en la cáma- No sé mucho de tecnología ni de díalogos con máquinas, sin embargo lo intentaré: código de activación verbal: oíga, cosita, en serio, robe a otro más despierto. No me interesa. Control-Alt-Suprimir... ¡apáguese! ¡favor déjeme dormir!- y colgué. 

Regresé a la almohada. Cerré los ojos.
7:07Am, suena el celular. Número X de nuevo... apagué el celular.

Por suerte me cogió dormido y mansito...
El Batichico.


Aclaraciones:
-Este post no es una apología a la grosería. Ser cortante con una licuadora, una estufa o una autómata no cuenta como maltrato hacia un ser vivo.
-Quienes me conocen saben que pueden derpertarme SI Y SÓLO SI:
se trata de mi amorcito, 
es urgente, 
es un familiar y/o amig@
murió Yoko ono,
el Ornitorrinco quiere hacer las paces (bueno, esto puede esperar),
es mi editora. 

miércoles, febrero 02, 2011

"Protesta virtual"



Ella es Amy Lee.

La encontré en la puerta de mi anterior lugar de trabajo en diciembre del 2006. Es invidente. Por esta razón no reaccionaba ante la proximidad de los estímulos ni advertía los peligros a su alrededor. Un reciclador se la iba a llevar para comérsela, fue entonces cuando intervine.

La llevé a varias veterinarias y a una fundación que "protege" a los animales de gran nombre en mi ciudad y en todas partes me dijeron "mejor inyectela, una paloma ciega no sirve para mucho". En ningún lugar daban un centavo por ella. Mi intención era que recuperara la vista o que al menos tuviera un lugar digno donde vivir. 
Finalmente asumí que ese lugar era conmigo. 
Han pasado algunos años. Amy Lee sigue sin ver, pero es feliz. Reacciona a mi voz, a mis pasos, a mi tos, a mi risa. Canta cada vez que me escucha sin importar la hora, o que esté picoteando su alimento. A veces baila. Y debo tener un especial cuidado para no trasnocharla. Si me escucha en la noche, mientras duerme, se despierta y canta un rato. Entonces le digo que descanse y le doy las buenas noches. 
Ella no es mi mascota, es mi compañera de viaje por unos años en este planeta, y yo el suyo. Para mi los animales no son mascotas, ni payasos, ni parte de un show, ni accesorios de moda, ni mártires de alguna intención "humana" y perversa. Son mis hermanos. 

Rechazo rotundamente el maltrato y asesinato de cualquier clase de animal a manos de "Traidores" de la especie.

El Batichico.


*La imagen tiene un efecto cortesía de Inés Valencia.