lunes, mayo 30, 2011

"If you're so smart ¿why aren't you rich?"


José Ingenieros lo dijo, "no hay hombres iguales". Para él hay hombres inferiores, hombres mediocres y hombres superiores. Comienzo a creer que el difuntito tiene razón. 

Con un liberador interés manifiesto que esta noche me interesa el mediocre. Este subhumano es aquel impedido de usar su imaginación en función de ideales que le permiten plantear un futuro por el cual luchar. Patéticamente "sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades", propenso a "volverse parte de un rebaño o colectividad", que además critica con saña. El mediocre en cuestión, niega su afiliación al rebaño de los uniformados. 

Es una realización para él quejarse de su mediocre realidad. Se queja de su trabajo, de la vida, de la familia que le tocó, del tráfico, de la ciudad, del clima, de sus amigos, de sus fallidos prospectos románticos (en los que insiste), de la comida, de la fortuna, nunca de sus elecciones. Para él estas no existen. Su mediocre existencia es sólo el producto de lo que los demás eligen para él ¿y en todas estas dónde queda su voluntad?

¿Y qué hace para cambiarlo? sólo hace lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes. Se queja de su trabajo. Renuncia a él: deja de vender televisores para vender videojuegos y cuando se aburre de nuevo decide "cambiar" y pasa a vender televisores de nuevo.  Además de su queja constante, se jacta de ser "agudamente crítico con la vida" e inteligente. O sea, sigue siendo mediocre porque se lo cree. Es el menudo hombre de la queja eterna y la solución asfixiada en sus fantasías de grandeza. La procrastinación es su forma de autoerotismo predilecta y la formulación de excusas aún más patéticas que él, su filosofía de vida. Su mediocridad, entre otras cosas, resulta tan severa que le impide ser emo. 

Cuestiona y aún así sigue ciegamente. Dócil, maleable, ignorante, vegetativo. Hombre lapa, carente de personalidad, contrario a esa perfección con la que fantasea, cómplice de las causas que lo convierten en el cordero más deplorable del rebaño social al que tanto ataca, vive según la comodidad de sus conveniencias, no logra aprender de sus errores, no sabe qué es la responsabilidad y tampoco aprende a amar. 

A veces se nombra como un extraterrestre proveniente de un plano de existencia superior. Me pregunto si alguien le habrá hablado de los insectos. Digo, podría identificarse más fácilmente con estos respetados seres.
En su entorno natural, un reducido espacio cerrado, oscuro y húmedo, cuyos muebles mueve con la misma frecuencia que se jacta de ser astuto, se convierte en una suerte de criatura con exoesqueleto. Un insecto vil, acorazado y escéptico. Cobarde. Se ve al espejo como un escarabajo Goliath cuando en realidad es, y vive, como algo menos que una cucaracha. Aclaro. la Periplaneta Americana hasta podría llegar a ser considerada como una importante antagonista del mediocre. Es osada. Sabe guardar sus tripas en su cuerpo después de ser aplastada contra el suelo. Es astuta. Sabe hacerse la muerta y no se queda muerta en vida. Le preocupa comer bien, hurgar, descubrir, trasladarse, relacionarse con otras cucarachas y reproducirse. Por lo menos se es fiel a su naturaleza como plaga. Siempre se levanta. Le importa movilizarse y sobrevivir a costa de lo que sea. Quizás una de las diferencias más marcadas entre el mediocre y la Periplaneta es que la segunda sabe de autoestima. Parece que goza de un juicio objetivo de sí. Por lo menos reconoce y evita los lugares donde sabe, podría resultar pisada.  

Hace poco, el mediocre, manifestó que era un talento aún no reconocido. Un titán del sarcasmo, una inteligencia prodigio. José Ingenieros refuta: "Los mediocres NO SON GENIOS, NI HÉROES NI SANTOS". Batman, ante una expresión similar del acertijo le cuestionó: "¿si eres tan inteligente, por qué no eres rico?"

"El mediocre no inventa nada, no crea, no empuja, no rompe, no engendra; pero, en cambio, custodia celosamente la armazón de automatismos y prejuicios y dogmas acumulados durante siglos, defendiendo ese capital común contra la asechanza de los inadaptables" (José I). Tampoco hay que creerle cuando dice que una película, o la cantante cliché del momento es buena. Su criterio es tan ruin como su percepción de sí mismo. No acepta ideas diferentes a las ya atragantadas en su rumiante y escasa apertura al conocimiento. Este es un punto a favor en medio de su limitado horizonte: su pasividad receptora y su necesidad de imponer su punto de vista (mediocre) le permitiría ser un  excelente calendario mundial de antaño repleto de hechos pasados, refutados, abolidos y que a nadie le interesan.

Enemigo acérrimo del idealismo por envidia. Su escasa vocación lo obliga a atacar, con desespero, toda acción espontánea porque tiene claro que su razón de ser depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no resalte sobre él. Que no haga evidente su involucionada forma de vida. "En todos los tiempos y lugares el que expresa su verdad en voz alta, como la cree, lealmente, causa inquietud entre los que viven a la sombra de intereses creados" José I. 

Dentro del retorcido espejo de su narcisismo, el M trata de aminorar el sufrimiento que le produce su mediocre vida a través de sus acostumbradas excusas. Estas las usa para ocultar sus errores, sus faltas, para liberarse de culpas, tender una cortina de humo alrededor de su actitud irresponsable, para justificar su mediocridad. Querido mediocre, las excusas no te salvan, te inundan cada vez más en fracasos y mentiras, y en ese tipo de charcos de agua pútrida sólo terminan viviendo las alimañas. 

La culpa es de la ruta equivocada que tomó en su camino. La culpa es de la enfermedad. La culpa es del turno en el trabajo. La culpa es de su falta de opciones. La culpa es del que no lo llamó cuando él podía contestar. La culpa es del destino. La culpa es de su familia. La culpa es del clima. La culpa es de los demás mortales que no comparten su forma de pensar. La culpa es de quien lo dejó sin cojones. La culpa es de su falta de estudio. La culpa es de su falta de dinero. La culpa es de quien no le pagó una carrera. La culpa es de su falta de éxito. La culpa es de quienes lo rodean. La culpa es de... La culpa siempre es de otro, menos de él ¡El pobre es la víctima! y cuando no, ¡es un mártir! no ha dado NADA y se le debe TODO.

La solución esperada siempre viene de afuera. Es de los que promulga: ¡Vénganos el asistencialismo, bendito sea el fruto de las buenas intenciones de los ingenuos y de mi falta de interés! Y cuando la ayuda no es la que esperaba, asume que no hay solución y vuelve a su lugar de subdesarrollo.

No todos somos ingenuos. Hay quienes no creemos en ciertos cuentos. Si le pagaran por excusa sería multimillonario. Los mitos, las leyendas, las fábulas bien contadas aportan. Son literatura. Las suyas sólo evidencian su pobreza mental. La impunidad de sus crímenes contra su autoestima va en aumento. No sabe de respeto a su sobrevalorado pensamiento. Sólo le importa asumir que su fracaso es sólo el producto del mundo hostil que lo rodea, de la falta de apoyo y de un culpable de primera mano. 

ASUMO que peco. Cometo un grave error que me hace querer que otras personas mediocres y no mediocres piensen como yo. Sin culpar a nadie lo reconozco como mi propio demonio. Aprendí a ver a la mediocridad como una enfermedad, un chancro que carcome al sujeto (de su mediocridad), se propaga por todas las áreas de su vida y lo sume en un letargo similar a la zombificación. Muerto en vida que cumple con horarios, vaga por las calles con uniforme y audífonos en sus oídos que lo anulan aún más de la realidad, una máscara, un asco que apenas disimula en la repetición de un lánguido "¿qué?" tras cada frase inteligente que se le dice y unas eternas ganas de vomitar con las que aprendió a convivir. Dice José I: "Lo que ayer fue ideal contra la rutina, será mañana rutina, a su vez, contra otro ideal", "La rutina es el habito de renunciar a pensar".

Doy lo que quiera a cambio de una sola vez en que reconozca su responsabilidad. Es de verdad. Si alguna vez quiere saber que es tener un poco de poder, qué es sentir peso en los cojones, que asuma un mínimo de responsabilidad en sus acciones. Reconozco que escribo esto con una rabia hemofílica. También que este tema, que este personaje me enfurece porque me importa, porque creo en él, porque espero de él, quizás un poco más de lo que él podría esperar de sí. 
Mr. Obi Wan Mediocre, desmovilícese... su familia y la sociedad lo esperan. Nadie quiere ser un petardo humano. Bueno, sólo un mediocre empedernido aspiraría a serlo. Hasta ahora no conozco un ex-mediocre, tal vez no esté tan mal ser patético... tampoco me gustaría probarlo. Lamento que no haya cirugía estética que ponga solución a su complejo. 

-Al Sr. M-



* La imagen es de Ramiro Argañaraz

lunes, mayo 23, 2011

"Pasión-es"



"Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay" (La Historia Interminable - Michael Ende)

*Gracias Ricardo.

day 23 - a song that you want to play at your wedding

Lo siento por los ortodoxos, los recatados, los insulsos, los conservadores, las momias y los inflexibles. Mi boda será poco común... Comenzando por los novios. 

Con quien me case aquí y ahora no lo sé. Lo único que tengo claro es que será con alguien fuera de lo común. Antes de sentarme a escribir estas líneas fue mucho lo que fantaseé alrededor de esta canción, pero ahora que me encuentro con la página en blanco me detengo un poco en mis cavilaciones. Esta es una fantasía de uno solo y como en un carro, no puede seguir con sólo las llantas de un lado. Creo que es la primera vez que me enfrento a esta realidad: hasta ahora no tengo con quien casarme.

Bueno. Escribo para hablar de mi boda, no de cobardes. Por un instante me sentí como aquella patética novia que está obligando a su subyugado a casarse por esto de "todas mis amigas se están casando y a mi me está dejando el tren". Curioso. Patético. Si sus amigas planearan un suicidio colectivo, ¿ella también lo haría con gran empeño? ¡Por supuesto que sí!, diría que la está dejando la parca y se tiraría de jeta al primer carro que pase frente a su casa. Aprovecho para anunciar que si me llegan a invitar a ese matrimonio, enviaré una corona fúnebre a mi amigo... un adorno floral dedicado a él, a su neurona, su voluntad, a sus cojones, al oxígeno que le están quitando y a su amor propio que morirán tras un obligado y desganado "Sí, acepto a la Boa como esposa". Lo siento, me desvié de nuevo. Estoy aquí para hablar de mi boda, no de sometidos ni de Boas constrictoras.  

No quiero obligar a nadie, ni estoy desesperado por casarme. El patetismo del caso anterior me obligó a reflexionar sobre mi posición y a ponerle freno a mi estupidez infantil que me hace  introyectar los finales de Disney como un proyecto de vida. Mi neurona merece respeto y se lo daré. Juro solemnemente que no insistiré más con el tema mientras la Boa me haga reflejo de mi miserable egoísmo y me recuerde cuan ruin puedo llegar a ser con el tema. 
Lo que digo es que creo en el matrimonio y me gustaría casarme algún día... que podría ser el otro año o en cuarenta, como sea. Entre otras cosas y para ser sincero, a veces me veo con mi amorcito de viejitos haciéndonos trampa en el Uno, cuidándonos, recordándonos a diario aquellos hábitos que sólo con amor se vale repetir con las mismas palabras, quitándonos de la boca lo que el médico nos prohibió, armando planes, viajes, un hogar, envejeciendo juntos... como mi Celia y su "cabecita de algodón". 

No podía dejar por fuera de este conteo a mi amada madrina, la misma que enamoró al mundo con su música y su carisma, y ahora endulza el cielo con su ¡Azúcar! Siempre invitada de honor a mis celebraciones, y a mi matri. De Doña Celia, esta canción. 

El Batichico.


sábado, mayo 21, 2011

day 22 - a song that you listen to when you’re sad

Y algunas noches me visita. Suele suceder cuando estoy solo y en silencio. No la veo, sólo la escucho. Siento su llegada desde niño.  
No sé si habrá sido mi primer amor. Era muy pequeño y ella muy grande. Solía odiarla. Mis mejillas me ardían incluso hasta cuando ya la perdía de vista. Aún así estaba de pie todos los días, a la misma hora, en el mismo lugar. Yo era un chico de su barrio. Esperaba por ella, su saludo y ese apretón a mis mejillas. Corría por su calle, procurando que no me alcanzara. Solía esconderme de sus besos y cuando me alcanzaba, la abrazaba por la cintura. Sabía que la perdería. El amor nunca miente a esa edad.


En sus visitas me pregunta cómo estoy y en qué ando. Sonríe. Lo sé. Le alegra saber que estoy donde soñé que estaría, donde nunca le dije, a dónde llegué en su honor. A dónde traigo su nombre. Sonríe al saber que fui sin permiso, que voy a jugar, que soy libre y que amo.  

Ella me acompaña. Si no se hubiera ido, tal vez ni yo estaría. Me guardó, la guardé. Nos quedamos con el otro. Siento que como ella no hay nadie. Suele venir cuando nadie me ve, cuando ni siquiera la oscuridad me llega. Me mira. A veces, mientras duermo me susurra cuentos al oído y sueño con ellos. Me dicta. Al día siguiente tomo un lápiz, mi cuaderno y ahí escribo los regalos que me dejó. me enseñó a escribir y a contar, no números, sino historias. 

Vivo agradecido con ella. Me trae mensajes de diferentes lugares. Le gusta que comparta sus relatos. En esas noches me regala sonrisas y siembra en mi cabeza historias. 



Algunas noches la echo de menos. La busco, la pienso, la siento. Cuando estoy solo la espero en silencio. Como cuando era niño y me asomaba a la puerta. Sabía la hora exacta en la que ella pasaría. Lo nuestro son los rituales. Y aún es así. La espero con mi caja de tortugas amarillas abierta. Creo que a ella le gusta saludarlas. A veces, mientras duermo las deja salir y al día siguiente todas amanecen dormidas bajo mi almohada, entre mis dedos. Creo que fue ella quien les enseñó a que no me mordieran. 

Ya sin miedo, sin cansancio, sin oscuridad, sin frío la espero. Tengo razones para esperarla, tengo necesidad de escucharla, de hablarle, de sentir su compañía. Tengo razones para no quererla olvidar. Tengo razones de sobra para conservarla conmigo. En algún rincón de mi casa la espero cada vez que acepto su llegada.

No deja de sorprenderme. Hay lugares en nuestra historia que no comprendo, ni me importa hacerlo. Si me pierdo en el camino me deja un muñeco en el bolsillo. Con su consejo siempre sé llegar a mi destino. 
Otras noches, cuando no puedo responder, me enseña aullidos salvajes que al principio me asustaban, y ahora disfruto. Me indica cual es el poder de uno y cual es el de dos, me enseña sobre el poder de mi nombre, la entrega de la lágrima, los secretos asesinos y  la pertenencia al clan de las cicatrices. Me toma de la mano y me lleva a correr con los lobos donde pocas personas consiguen hacerlo. 

Como una mujer esqueleto se viste de palabras y corre detrás de mi cuando llevo mi cabeza ocupada en afanes cotidianos. Se deja caer a mi lado y espera a que le cante. Creo que aún me ve como un niño pequeño que es muy feliz y que no ha perdido la capacidad de asombro. Me gusta cantarle y sonreír pensando en ella. Cuando lloro me deja hacerlo. Se hace a un lado. Siento que me ve con ternura y me imagina con los pies descalzos, la cara sucia, las uñas llenas de plastilina y la imaginación intacta. En silencio me deja saber que ya pasará mi pena y que pronto regresaré a mis andanzas.  

La lista de canciones que suelo escuchar cuando estoy triste es larga. Suelo acudir a ellas sólo como un tema de conversación con mi tristeza. No le temo a mi dolor, ni me asusta cruzarlo cuando se me hace necesario. 


Algunas noches me visita. Suele suceder cuando estoy solo y en silencio. No la veo, la escucho. Le escribo. Le pido que sueñe conmigo. Que yo soñaré con ella. 
El Batichico. 




viernes, mayo 20, 2011

Taxista hace milagros en Cali...


HAY MILAGROS HECHOS POR DIOS Y MILAGROS HECHOS POR MORTALES. 
PARA LOS QUE NUNCA HAN VISTO UN MILAGRO TERRENAL,  PUEDEN VERLO  A CONTINUACIÓN......






UN BENDITO AUTOMOVIL  "LE DEVOLVIÓ" LA CAPACIDAD DE PODER  CAMINAR A ESTE POBRE HOMBRE QUE PEDIA LIMOSNA EN LAS CALLES.  YA NO TENDRA QUE VOLVER A HACERLO.
¿ NO ES REALMENTE ESTO UN MILAGRO TERRENAL?



*Gracias Mareña por compartir esta maravilla

lunes, mayo 16, 2011

day 21 - a song that you listen to when you’re happy


Es cierto, el mundo está lleno de malas noticias. A diario vemos como todo se desmorona cada vez más y cuando parece que pasó lo más horrible resulta que vino después algo peor. 
A veces perdemos el brillo. Otros días olvidamos quienes somos o lo que nos une. 

Muchas veces estamos en el lugar que menos queremos, o nos encontramos rodeados de imbéciles enmascarados. Sin embargo hay un momento en el día, un instante en la semana en que los monstruos nos reunimos y todo queda atrás. 
No puedo evitar una sonrisa cuando escucho esta canción. Me recuerda aquellos encuentros que comienzan con un mensaje de texto entre las seis y las ocho de la noche y terminan cuando sale el sol en la mañana siguiente. En estos encuentros comemos, jugamos, cantamos, soñamos, confesamos, tomamos algo, bailamos, reímos... somos. 
Lo curioso es que una vez nos encontramos, junto a la puerta, entre bolsos, celulares, obligaciones, penas y sacos dejamos nuestra edad. Los cuerpos cansados quedan en la entrada. Los que terminamos reunidos en la sala o en el fondo de la casa donde instalamos un país de Nunca Jamás no sobrepasamos los doce años de edad.
L@s extraño, l@s amo!!!
El Batichico.


-A mis monstuos de antes, de ahora, de siempre, de aquí y de allá, en quienes creo, y a nuestra humilde capacidad para reconocer cuan diferentes, raros y monstruos somos-


domingo, mayo 15, 2011

day 20 - a song that you listen to when you’re angry

No recuerdo si lo conocí desde antes del incidente. Sólo tengo claro que estuvo conmigo desde niño. A veces se me mete (o se me sale) el diablo. 

Era una parte de mi que poco o quizás en nada conocía. Cuando sentía su llegada me invadía un sabor a cobre en la boca y la sangre me hervía. Era raro tenerlo por dentro y estudiar en un colegio donde todo el tiempo hablaban mal de él. Vivir bajo esa presión me marcó. Me fue imposible negarlo. Era tan real como mi sangre de aquellos días, como mis dientes de leche que se resistían a caer.
Aprendí a reconocerlo. Era parte de mi. Crecí soportándolo y años después, con la Dama del Oráculo logré sentarlo en el diván. Por primera vez lo escuché y supe que lo tenía tan furioso.

Sospecho que la historia de su llegada se remonta al mes de abril de 1990. Un niño muy desagradable me mató en medio de la cancha de fútbol y ante la mirada de aterrados niños que ni siquiera sabían que eso que salía de mi cabeza era sangre. 

Cuando abrí los ojos estaba en una sala que nunca antes había visto. Me asomé por la ventana y desde ahí reconocí la granja del colegio. -Morí y fui a parar al infierno- pensé -es igual al colegio. Me equivoqué. Era tan sólo el limbo (uno que me duró 13 años).
Terminé después en un lugar mucho peor que ese antro: un hospital público, el único lugar donde me podían devolver un poco la vida. 

Ahí los conocí. Me hice amigo de los monstruos. Otros que habían sido niños y terminaron como yo. Unos con cuernos, otros con alas, una sin ojos, otros con ponzoñas en la cabeza, todos perdidos, incompletos,  particulares, incomprendidos, con veneno en las sangre. No me di cuenta pero la oscuridad se alojó en algún órgano que no volvió a funcionar bien. 

Cuando salí de ahí ya no era el mismo. Volví sin mi. Regresé a buscarme entre partes, entre los escombros del holocausto que fue mi final. Ni siquiera esa sangre era la mía. Tuve que negociar con el dolor y hacer un pacto con el mundo del silencio para recuperar un poco de fuerza y poder así comenzar de nuevo. 

Volví al limbo en una mañana de muertos vivientes. Sin miedo al infierno, encontré al criminal gozando de su impunidad. Su único castigo fue encontrarse con mis ojos. Descubrí que la rectora, la coordinadora y las profesoras, salvo una, acordaron que nada había pasado. Mi muerte y lo que vivió mi familia jamás sucedió. No entendían por qué falté tanto si nada me sucedió. La única que no aceptó formar parte de la siniestra alianza fue quien informó a mamá de lo sucedido. 

Mi huésped se hizo grande y fuerte. Algunas noches lo escuchaba gritar. Pensaba que sus aullidos venían del mundo que habitaba debajo de mi cama, pero luego supe que venían de algún lugar de mi garganta. Chillaba como un animal herido y me despertaba. Las pesadillas eran largas, se prolongaban por toda la mañana y terminaban cuando regresaba a casa por las tardes. 

Tampoco me senté a ver cómo las partes mutiladas de mi vida anterior pasaban flotando por el río. Lo dejé salir eventualmente e hicimos equipo. Diablo y yo aprendimos a defendernos, a ser más rápidos , más inteligentes, más fuertes, más sabios, más zorros, más memoriosos... 
Como la Cazadora encontré mi propia fuerza en la oscuridad. La injusticia, la indiferencia, la crueldad, el olvido, el encierro, la negación y los secretos fueron mis mejores maestros. Me enseñaron qué quería y qué no para mi vida. 

Caballero de la noche. Con un traje oscuro me vestí y dejé la otra cara como disfraz. El tiempo pasó, me conocí con la resiliencia y mi diablo tomó un nuevo lugar. Soy lo que ves ahora.  Me sé defender, soy más rápido, más inteligente, más fuerte, más sabio, más zorro, rebelde y memorioso. 
Diego, mi Joe Chill, el niño que me mató creció y se hizo creyente. Va todos los domingos a la iglesia, es un hombre de fe. Un modelo para quienes lo siguen, todo un ejemplo para quienes creen en la redención de un ser que ya era falso desde cuando era un tierno gusano. 

Cada vez que se me sale o entra "el coludo" (como lo llama mi papá) acostumbro a dar gracias a Dios por los gusanos. Porque gracias a Diego, al Ornitorrinco y a todos los demás que he conocido soy quien soy. No me veo de otra forma. No veo a Batman ni a su historia sin haberse topado con Joe Chill en aquel oscuro callejón. Por esto, a  quienes intenten hacerme daño les digo y les diré: Gracias por alimentar mi demonio. Sólo conseguirán hacernos más...  
Batichico.


viernes, mayo 13, 2011

day 19 - a song from your favorite album


Recuerdo que una vez la llamé por teléfono. Ya era de noche. Estaba acostado en el suelo de mi cuarto y le desnudé mi dolor. Mamá se había ido y le lloré su ausencia a mi confidente. Esa noche no paré de escuchar esta canción. 
Y quien lo iba a pensar, años después retornaría a esta melodía, a estas letras para despedirme de mi viajera confidente. Le dije adiós con esta canción y una charla de esas que solemos tener bajo el reflejo de la luna. 

Donde quiera que esté, espero que se encuentre. 
El Batichico.





No deja de ser un clásico. De mi álbum favorito Charly García Unplugged, Pasajera en Trance.






miércoles, mayo 11, 2011

El Derecho al Delirio

Del escritor Eduardo Galeano.

(...) En Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria; la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo; la Iglesia también dictará otro mandamieto que se le había olvidado a Dios: "Amarás a la naturaleza, de la que formas parte"; serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma; los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados; porque ellos son los que desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar; seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo; la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.


viernes, mayo 06, 2011

day 18- a song that you wish you heard on the radio


En el principio fue la palabra, luego la fragmentación y la reorganización del mundo. 
Estuve solo en el paraíso y vi que no era bueno. Palpé mis costillas, elegí una para sacarla y crear con ella una compañera, pero la hemofilia me lo impidió ¿quién detendría el sangrado?
Entonces tomé los animales del paraíso y los nombre uno por uno. Benglo, el tigre blanco. Centella la cheetah. Amy Lee la paloma. Klaus el mapache. Corvus el cuervo. Gary Kusanagui el rinoceronte, y a los demás... 
Cuando terminé con todos descubrí otras dos islas cerca a mi paraíso. En una vivían animales prehistóricos:  impresionantes dinosaurios y colosales mamíferos de grueso pelaje y largos colmillos con cuerpos adaptados a las bajas temperaturas de las montañas. Y en la otra isla encontré animales fantásticos: dragones, grifos, basiliscos, pegasos, dragones y otros que no reconozco. A todos los nombre. 

Luego de conocer a todos estos seres comencé a escribir sus historias. Los años pasaron y fui feliz. Sin embargo sentía que algo me faltaba. En sueños este sentir me era confirmado. No era suficiente con ser el encargado de un reino habitado por criaturas maravillosas. 
Fue así como en una mañana lo descubrí. Algunos animales que habían salido del paraíso regresaban con pareja y familia. Con el tiempo los hijos crecían y se marchaban, los padres quedaban juntos para hacerse compañía en el verano, ver las hojas caer en el otoño, darse calor en el invierno y ver sus hijos crecer en la primavera. Comprendí qué era lo que me faltaba.

Ninguna criatura fue echa para estar sola. El mosquito y la mosquita, el jirafo y la jirafa, el mamuth y la mamutha, Efraín y María, Noé y Rebecca, Bella y Bestia, Willow y Tara, Clark y Louis, Kurt y Blaine, Obaba y Michelle, John y Yoko, sólo faltabas vos en mi historia. 

Alguien me dijo que alguna vez estuvimos juntos. Eso fue antes del origen del amor. Después fue la palabra, luego la fragmentación y la reorganización del mundo. Entre estas tres últimas nos perdimos. 

Los años pasaron, te encontré por fuera de mi mundo y te reconocí. Platón lo dijo. Esta canción lo narra. Ese dolor que está bajo mi alma lo confirma. La última vez que te vi estábamos partidos en dos. Tú me mirabas, yo te miraba. Tú tenías algo familiar pero yo no podía reconocerte. Tenías la cara cubierta de sangre y yo tenía sangre en mis ojos. Pero podría jurar por tu expresión que el dolor que había bajo tu alma era el mismo dolor que se escondía bajo la mía. Es ese dolor, que corta en linea recta el corazón lo que nosotros llamamos amor. 

Yo puse mis brazos alrededor tuyo, y tus brazos me envolvieron, intentando volver a estar juntos... estábamos haciendo el amor.

Después de eso te di la bienvenida a mi mundo y entre mis letras escondí la llave de la puerta para que nunca puedas encontrarla y salir. Hoy me alegra ver que tampoco te importa saber dónde está. 

El Batichico.  

-Para mi otra parte-
-Y para las partes que aún se buscan-


The Origin of Love- Tomado de la película Hedwig and the angry inch (RECOMENDADÍSIMA)