jueves, julio 28, 2011

Día 10 del reto 2 - Una canción que te gustaría dedicar alguna vez.



Lady Metal Moon, mimejorbiografa.com ya está autorizada para decir, cuando sea necesario, que el amor de mi vida es mi Blondie. 



martes, julio 26, 2011

"Tanta mona me envenena, tanta mona es mi condena #1"



Le dije "monita cásese conmigo. Yo le doy comida, le presto los juguetes y la dejo dormir todo el día" Vamos mejorando. Hoy por lo menos no me mordió. Sólo volteó su cabeza y siguió tomando el sol. 





lunes, julio 25, 2011

"Rehab"

Cuando me llega, aplazo su atención. El Hematólogo no está hoy en la clínica... si voy a esta hora no consigo el factor VIII... etc... vale, estas excusas son válidas. He tenido ingresos a las 3pm y la aplicación del factor a las 6am del día siguiente. 

Volvió a suceder esta semana. Este lunes hice maleta: libros, pijama, cepillo de dientes, crema, Nintendo DSI y mp3. Lo fundamental para sobrevivir al encierro. Un sangrado en un dedo del pie me obligó a ir a la sala de urgencias y mientras subía al consultorio de mi especialista, en el ascensor, en mi cabeza comencé a escuchar aquella voz...

La conocí en el 2008 cuando Carolina pasó a recogerme para ir al cóctel de despedida, un par de noches antes de la ceremonia de grado. Escuché la canción que enmarca este post, esa voz, ese ritmo y me enamoré. 
-Es Amy Winehouse, como vino y casa en una misma palabra- me respondió mi amiga después de preguntarle por la dueña de tan poderosa voz. Esta canción fue la banda sonora de mi grado como Psicólogo.

Desde aquel evento esta canción se convirtió en mi himno para cada visita de urgencia a la clínica. Lo sé, en cada entrada me dejarán "encerrado" con las venas abiertas y en un lugar MUY tedioso. 

En casa me obligan a ir a la clínica pero yo digo que no, no y no. A veces me ausento de mi vida por este motivo, y no me da lo mismo estar encerrado en casa que en una clínica. En ambos casos hay muchas personas "cercanas" que ni se enteran de mi ausencia.

Digo que no tengo tiempo de ir. Los episodios de sangrado me obligan a permanecer encerrado entre tres días y dos semanas en una clínica. En casa me persuaden, me obligan, me repiten que vaya. Y yo digo que no voy, no voy y no voy. Prefiero estar en casa con mi gente, mis cosas y mi comida. No me sobra ni un día ni dos semanas. He hecho censos. Soy el único entre mis hermanos al que internan por una crisis que puedo tratar en casa. 

Lo mio es una franca resistencia. Esa idea loca de que "esto pasará pronto" me ayuda a permanecer sin tratamiento por un breve periodo de tiempo. Y ya en el encierro veces miento para que me dejen salir rápido, niego el dolor y disimulo mejoría. Me prometo cuidarme en casa para evitar recaídas (son terribles) y lo cumplo, con tal de no regresar al encierro. 

Lo sé, debo recurrir a mi factor para recuperarme. No estoy de acuerdo es con el manejo. Entre tanto encuentro que hay algo peor que las crisis de Hemofilia: mi servicio de salud. Dejando de lado los horribles componentes burocráticos haré referencia a lo más petardo:  médicos recién ¿graduados? me suelen preguntar: ¿Cómo contrajo la Hemofilia? ¿Le duele? ¿Desde cuando es Hemofilico?

Esta vez salió barato. El petardo de turno me recetó analgésicos y luego me preguntó si necesitaba incapacidad. Le respondí que no, que necesitaba factor VIII y la valoración de mi especialista. El mismo que me ve desde... toda la vida.
Él negó en un principio mi sugerencia argumentando que el sangrado era "pequeño" y que no valía la pena.  
-Que el especialista diga si el tamaño importa, y si vale la pena o no- respondí y le repetí que lo llamara y siguiera sus indicaciones, que yo estaba de paciente y no como profesor de trastornos hematológicos. 

Cada vez que tengo una crisis los míos insisten en que vaya a urgencias y digo no, no, no... 
Triste y casualmente esta semana la canté de nuevo. La escuché en la sala de espera, en los corredores, en la sala de observación, los consultorios en los que estuve y la sala de toma de rayos X. 

Rehab....

-A Lady Metal, a Javier y a quienes (con conocimiento de lo que me significa) me relacionaban con esta canción-
-Con mucha pena, a la memoria de Amy Winehouse-




la imagen la tomé de aquí.

sábado, julio 16, 2011

"Dios disfrute a la REINA"

No sé bien que día es hoy, sólo sé que te vi partir y en cinco minutos perdí las letras para hablarte amor...

No diré que fue una tarde negra. Ojalá lo hubiera sido. 
Llegué a la clínica en medio de uno de mis tantos tratamientos. Al notar que las enfermeras y algunos pacientes estaban reunidos frente a un televisor me acerqué y en la parte baja de la pantalla lo leí, Celia se fue. 
No contaré cómo murió. En últimas, contaré cómo la recuerdo: con una sonrisa en su boca, moviendo su cuerpo al ritmo de la salsa, feliz junto a su cabecita de algodón y gritando "¡Azúcar!"

Celia es un idioma, es universal como la risa y su energía aún me contagia. Siempre me alegró la vida... sin embargo desde hace algunos años no puedo escuchar sus canciones sin que una lágrima se asome por mi ojo y le recuerde a mi corazón, por un breve instante, que ya no está.  
Ocho años después celebro que aún queda de su azúcar para endulzarnos la vida por un buen rato.



"Porque hay que vivir, LA VIDA ES UN CARNAVAL: para los que creen que la felicidad no es una leyenda y que la salsa revive los corazones...Porque bailando se vibra con el ritmo del alma. Sólo así habrá Celia para rato y mucha ¡AZÚCAR!"




La Habana 21 de Octubre de 1924 - Nueva Jersey 16 de Julio de 2003




sábado, julio 09, 2011

"Cuando sueñas con algo que va a suceder"



Cuando sueñas con algo que va a suceder.
Como una noche, tuve un sueño donde este cuervo vino y dijo:
"Tu tía va a morir".
Estaba tan asustado, desperté a mis padres, pero me dijeron que era sólo un sueño y que regresara a la cama. Pero a la mañana siguiente, mi tía había muerto. Eso es terrible. Terrible para ella, pero imagínate yo, un niño pequeño con esa clase de poder.
No pasaron ni tres semanas que el cuervo regresó a mi sueño y dijo, "tu papi va a morir".
No sabía qué hacer. Finalmente se lo dije a mi padre pero él dijo, "no te preocupes". 
Pero pude ver que temblaba.
A la mañana siguiente, no era el mismo. Miraba alrededor, esperando que algo cayera sobre su cabeza. Porque el cuervo no dijo cómo iba a ocurrir, sólo esas palabras: "Tu papi va a morir".
Bueno, salió de casa temprano y se fue mucho tiempo. Cuando finalmente regresó, se veía terrible... como si hubiera estado esperando el caer del hacha todo el día.
Le dijo a mi madre: "He tenido el peor día de mi vida".
"¿Crees que tuviste un mal día?", le dijo ella, "Esta mañana, el lechero cayó muerto en el porche".*







*Tomado de "Big Fish" (2003) de Tim Burton. 


lunes, julio 04, 2011

"La muñeca"


*
Deambulando por la feria del libro, cerca de la hora de cierre, me encontré de frente con una enorme mujer cuya sonrisa me atrajo como la luz a una polilla. Me detuve frente a la mesa que nos separaba y ella, y como si supiera que lo necesitara, me declamó una poesía. Dios, era la segunda vez que me sucedía: voy por ahí perdido y aparece como la loba de los cuentos, me susurra un relato y me atrapa para siempre. 

Me habló sobre una niña que quería una muñeca negra. Me enseñó el libro que estaba lanzando en la feria. Leí algunos apartes, los suficientes para caer rendido en el encanto de su lírica que estaba presentada con el ritmo de las olas de su Pacífico, que sabía a pipas de coco con leche condensada, frutos del mar y olía a brisa marina. Compré el libro pensando en mi hermano y pedí un autógrafo a la encantadora mujer. La autora lo firmó, rodeó la mesa y me fundió en un abrazo. Luego me enteré que sin querer queriendo en ese encuentro tuve el inmenso honor de conocer a Mary Grueso, la mejor poetisa Afrocolombiana. 

Esa noche, al regresar a casa me devoré el libro al menos unas cuatro veces hasta caer dormido y soñar con una niña que deseaba una muñeca negra como nada en el mundo...

**
-Tío, mañana voy a Cali

Cinco palabras que me detuvieron en el tiempo y me hicieron inmensamente feliz esa noche. Ya estaba de regreso en casa y a varias semanas de mi encuentro con la autora.

***
Mis sobrinas llegaron a la ciudad por pocos días. Hablé con mi cuñada y acordamos con ella ir al Zoológico.
Al llegar con mamá, desde la taquilla del parque exclamó: -¡Ahí van mis muchachas!
Solté el dinero, las boletas, todo lo que en el mundo dejó de importar y me aparté para mirar hacia dónde mamá señalaba. Las vi perderse por un un corredor. Mi cuñada y de cada mano una de mis niñas adoradas. 

Cuando regresé a la taquilla, apurado por correr a abrazarlas, tenía las mejillas enjugadas en lágrimas de emoción, de esas que sólo esas niñas y mi corazón me saben sacar con gran facilidad. 

Las atajamos saliendo del baño. Los abrazos no pararon. La emoción tampoco. 

****
Esa noche, hablando con mi cuñada me enteré que mi sobrina mayor le reclamó por qué su mamita y su tío no se fueron con ellas en el mismo taxi para su casa. Me dolió en el alma-espíritu-sangre-lagrimales-piel-tuétano-pelo-mejillas-TODO el incumplimiento de ese pacto no manifiesto. 

*****
Al otro día fuimos hasta su casa para dejar algunos regalos. Las niñas habían salido con su mamá y al llegar esperaban vernos a mi mamá y a mi en su casa. Como ellas llegaron primero, hubo pataleta al no encontrarnos ahí. 
Llegamos poco después a consentir como sólo una abuela y un tío primerizo lo saben hacer con el corazón. Las lágrimas y la pena quedaron atrás. Convertimos la mesa en pista de carreras, en sitio para comer, en mesa de dibujo y campo de juego. 
Salimos al suelo del balcón donde seguimos el encuentro lúdico-mágico. Los dibujos con dedicatoria continuaron y el derretimiento del tío también. 
Luego la mayor de mis sobrinas se entró a la casa y regresó con una caja y algo de ropa en sus manos. Dobló las prendas y las acomodó en la caja con gran meticulosidad. Dobló sobre ellas la funda de una almohada y me presentó esa caja transformada como una cuna para su bebé.  

-¿Cuál bebé?- pregunté y mi cuñada se adelantó para responder: 
-Un bebé de juguete, Sophie quiere una muñeca para jugar.

Pasando por encima de su conducto regular, una lágrima saltó de mi ojo y rodó cara abajo hasta caer en mi pantalón. Estaba viviendo la historia del libro La Muñeca Negra donde una niña deseaba sobre todas las cosas una muñeca que sea de su color, "que tenga los ojos de chocolate y la piel como un carbón". Lo viví con los ojos de un Tío que podría intervenir en la resolución del cuento. 

Me prometí y le prometí a mi niña, en silencio, que conseguiría esa muñeca para ella y su hermana. Este propósito ya era algo personal.

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Hablando de almas que se tocan.
Le escribí a la autora contándole los sucedido en un intento por encontrar una confidente en mi sentir. Ella me respondió. Reconoció su alegría al leer mi mensaje, reconoció que le toqué el alma al ratificar que La Muñeca Negra era un libro que no sólo tocaba el corazón de los pequeños  sino que también lo hacía con el de los grandes. 
Y entre un abrazo lleno de brisas y salitre de mar, Mary me dejó con esta frase: "siempre habrá niñas que sueñen con una muñeca, así no sea negra". Amén. 


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Lo de conseguir la muñeca ya era algo oficial. 
Amo mi vida porque me pone en el camino hadas de todas las formas, estilos, artes, disciplinas, estaturas, contextos y colores en la piel. Si una era alta y elegante como un Oráculo, me presentó mundos dentro de mi y a través de espejos; otra, llena de magia vestía de verde sabana, hablaba de duendes, Caminantes, lunas, cometas, sirenas, brujas, gallinas, caballitos de mar y amigos; Mary me habló de los secretos del pacífico y la sabiduría de la oralidad de su magia oculta en la piel de su gente. En su respuesta me afirmó que era mi confidente, que me acompañaba en mi sentir. Reconoció el valor de mi promesa, acto que me enorgullece. 

Días después Mary me escribió de nuevo. No de la nada, sino del corazón. Esta vez me pidió que POR FAVOR no olvidara comprarle la muñeca a mi sobrina, "Para ella es muy importante". Le respondí con el amor de un tío y la memoria de un niño que lo sabía. Para mi también es sagrado. 

Había un ahora un tío que tenía muy claro en su memoria algunos recuerdos de cuando era niño. En ellos, la palabra de los adultos tenía gran peso, era seria y veraz. Como niño tenía plena confianza de que esas promesas se cumplían.

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Las promesas que se hacen a los niños son sagradas y así no lo haya verbalizado en aquel momento, a mis nenas les prometí un bebé para esa cuna.  

Había un ahora un tío que aún no reúne lo suficiente para comprar una muñeca, pero que sí aparece en todos los relatos de sus sobrinas como el tío Chicué que "se metió en una tortuga" (cuando fuimos al Zoológico). Eso ya me hace héroe, ¿no?

El Batichico