martes, agosto 30, 2011

"Dios disfrute al Niño"



Este era el espacio en el que nos encontrábamos cada año en la feria del libro. En el 2011 la mesa con sus libros y su silla estuvieron ahí para él, y para nosotros. 



Para  el 10 de Junio del 2011 fui hasta la librería Panamericana a comprar un regalo de cumpleaños muy especial para mi Corazón del Brasil. Fui con nostalgia, fui por uno de mis favoritos "La alegría de Querer"

El día estaba impregnado de nostalgia. Volé desde Cali sólo para el cumpleaños de mi Corazón Carioca. El día me olió a celebración y a despedida. Por un breve instante en la mañana, mientras me cepillaba los dientes pensé: "este podría ser el último cumpleaños que ella pase en Colombia", por eso elegí hacer de esa celebración una muy especial.

Pregunté por los libros de Jairo Anibal Niño y la vendedora me condujo por un estrecho corredor en el ala infantil hasta detenerse frente a un lugar con libros y cintas moradas que ignoré en un primer momento. Me señaló el área del autor y cuando me agaché noté que las cintas eran de luto, y cada uno de los libros de Jairo Anibal tenía una de estas. Saqué del apretado estante el libro que fui a buscar y lo encontré con la cinta de luto. En ese instante no sentí el golpe. Me llevé una mano al pecho, la otra a la boca y ahogué un lamento mientras el alma se me reventaba. Había olvidado que ya no estaba. 

-¿Señor, está bien? ¿le traigo  agua? ¿se quiere sentar?- me preguntó la vendedora. 
Me paré, me incliné hacia ella, la abracé y le moquié en el hombro. Ella me dio un par de tímidas palmadas en la espalda y luego me abrazó. 
-Tranquilo... también lo extrañamos. 

Recuperé el libro del suelo, lo limpié con mi chaqueta y fui hasta la caja. Hice que me empacaran el libro en papel regalo, no sin que antes le quitaran la cinta del luto. Esa no sé dónde quedó. A mi Corazón del Brasil le regalé el autor vivo. 
No paré de llorar hasta que hablé con mi Cabecita Dorada y le compartí mi pena de la tarde. Después de esta contención continué con mi camino. Una fiesta de cumpleaños me esperaba. 

Hoy es 30 de Agosto del 2011. Pasó un año desde aquella mañana cuando me enteré en las noticias: Niño, una parte de mi niño, mi autor favorito murió. Lo escribí aquí
Y aunque lo recuerdo en sus letras, donde lo encuentro inmortal, no dejo de sentir su ausencia. Soñé con presentárselo a mis sobrinas en persona, pero no se dio. A mis amores les tocó su legado, a través del inmenso cariño que le tengo a mi autor y a su obra.

En palabras de Oscar M. Aragón: "que sus versos rebosen en nuestros corazones, del niño que nos recordó que no hay necesidad de cohetes para viajar a las estrellas". Sería injusto decir que dejó un espacio vacío. Para los que cabalgamos en las noches de luna llena sobre Caballitos de Mar, y los que limitamos al norte, al sur, al noroeste y al oriente con nuestro ser amado aún está con vida. Nos invita a soñar, a sonreír y a creer en la magia de ese NIÑO que aún nos habita. 
Me alegra por los ángeles y todos los que están allá y ahora lo disfrutan. Hace un año se fue Jairo Anibal, hace unos pocos meses el Joe, hace unos años Mercedes, Michael, mi Celia y Mónica. Con toda humildad reconozco que quien maneja la lista de ingresos al cielo tiene un gusto excelente por la buena compañía ¡Que Dios disfrute al Niño! ¡Disfrutemos al Niño!

El Batichico.

-A quienes nos prohibimos dejar de soñar, sonreír y de creer en ese NIÑO que nos habita-


"Soy quien soy por nuestra historia, soy quien soy por tu memoria" 
E.W






*La foto fue tomada de aquí.




jueves, agosto 18, 2011

"Películas de culto y amigos con buenas ideas"



B: -...Cuando muera quiero que me cremen y le echen las cenizas (con buena puntería) en la boca al Ornitorrinco mientras habla...

LF: - ...y las cenizas lo asfixian jajaja venganza desde la tumba,  podes hacer una peli de eso, que se llame "C de Ceniza".



...Cosas de las que hablo con mis amigos...





sábado, agosto 13, 2011

"2000"

A propósito del día de hoy...
Hace 2000 días, más o menos a esta hora estaba bajo sus brazos, de espalda contra el suelo y de cara a esos labios que me tentaban. Ahí lo pactamos... y desde entonces soy feliz. 

¿Quién lo iba a pensar? Terminé saliendo con alguien que cuenta los días, desde entonces pasaron 2000 días y mi felicidad es más grande. 
En el 2000 te regalo esta canción que es tan alegre, espontánea y movida como vos.
¿Vamos por otros 2000? ¡yo me apunto!





jueves, agosto 11, 2011

"Té para Andrés"


Aceptó las condiciones y eligió continuar con el juego. No es lo mismo llamar al demonio que verlo llegar. El demonio llegó de gris, con lentes y un extraño tic nervioso. 

El invitado a la mesa chocó su taza con las otras dos y brindó. Las reglas y el protocolo fueron nuestros, fueron de todos y de ninguno. 
Nos preguntamos si seguiría nuestro ritual y el invitado se entregó a la celebración, al menos hasta cuando la bebida se acabó. Dos de veneno para mi té, por favor. ¡Dos es mucho! hubo que dosificarlo: primero uno, luego el otro. La dosis más fuerte siempre se siente al final.


Dos cuerpos sobre las sabanas frente a la mesa, la lluvia derramada, un poco de dulce, un poco de cacao no bastó. La luz abandonó la habitación y la película comenzó.

-¿Querés chocolate?- Ofreció el anfitrión con un cuadrito de cacao asomándose de su boca. El invitado se acercó a sus labios y a través de un beso reclamó con los suyos la ofrenda. 
-Lo siento... te mordí. 
-No te preocupes. Estuvo bien- respondió el anfitrión, y pasó su lengua por su labio profanado.
La noche se hizo más intensa y los dos cayeron en una espiral que los llevó hasta el lado más profundo de las sombras de la habitación.

Las tazas sobre el mantel, tres en total. El tercero vino después cuando terminó de admirar el protocolo de bienvenida desde su persiana americana. Té para tres, labios con sabor a chocolate, algo de locura y mentiras oscuras, como ingredientes, fueron servidos con entrega. 
La ropa desapareció entre las llamas, La salamandra de fuego que sostenía la tetera se desbordó e incendió el cuarto. Lenny Kravitz en el fondo anunció la promesa del invitado: I am the chosen i´m the one, I have come to save the day and i won´t leave until i´m done

Un poco de agua para la sed y una ventana abierta para que la salamandra se dispersara. En cada casa hay un ventilador y un Andrés, incluyendo esta. Lo intentamos y lo logramos, respiramos el fuego y tuvimos un poco de diversión en un elemento poco transitado por quienes temen quemarse. ¿Más té para el invitado? con dos de veneno, por favor. La salamandra regresó, el té se calentó y se sirvió otro poco, con dos de veneno dosificado para el elegido.


El último rastro de té se derramó. El agua apagó la vida de la salamandra. El ritual no terminó. Sobre el mueble llegó la palabra, el verbo y el silencio. El momento de la verdadera desnudez; las tazas vacías y el alma expuesta. Escuchamos, vimos y reconocimos: El elegido cumplió su promesa.

Brindamos con agua, un sorbo de distracción, buscando descifrarnos. La noche acabó, el sol nos amenazó. Hora de cerrar los ojos y regresar a la tierra. Al partir olvidó su saco gris, regresó por él y prometió volver. El anfitrión quedó frente a su casa envuelta en cenizas. Ahí lo vi llorar por el que usó nuestras cabezas como un revolver. El eclipse no fue parcial y cegó nuestras miradas.

Esto lo debemos abandonar y lo debemos deshacer. Debemos reorganizarnos y convertir nuestro regreso al hogar como algo especial. No hay nada mejor que casa. Después de esa noche guardé la tercera taza, desde entonces se sirve té para dos.




-A propósito del cumpleaños de Gustavo Cerati-


"Más Scooby Doo, menos pastillas azules"


Si leo la letra menuda de estos días, cualquiera esperaría encontrarme deprimido. Una lectura extraña en mi mundo, un mundo extraño para los demás. 
Le tuve miedo a la ciudad, tuve que aprender a levantarme, caminar sin compañía y sobrevivir. Me hice amigo de mi mismo y aprendí a disfrutar de mi compañía, desde entonces no me aburro. El frío, la indiferencia, la prepotencia, los moldes, la hipocresía, los dogmas y la academia no me detuvieron.

En algún lugar de mi apartamento tengo un paquete con pastillas azules. Me las recetó el especialista "por si algún día las llegara a necesitar". Hubo una vez en la que lo destapé y dejé caer una pastilla en mi mano. La miré y pensé en mi. Me eché de menos. Fantaseé con la idea de tomármela y ver mi vida diferente, un poco sin mi. El médico tiene razón: soy respondón, obsesivo, altanero, llorón, mi mente no se queda quieta, puedo trabajar en tres documentos al mismo tiempo, siempre estoy maquinando proyectos, estoy solo en una ciudad desconocida y ante los ojos de alguien que no me conoce tengo razones de sobra para estar deprimido. 

Miré la pastilla en mi mano y extrañé mi rebeldía. Temí a la castración de mi fuerza, a la pérdida de mi impulso, al ocaso de mi sentido del humor, al verme en el espejo y preguntarme por la persona que me encontrara de frente. Di vuelta a mi mano y dejé caer la pastilla al lavamanos. Abrí la llave y dejé que el agua se llevara mi pase a una vida "ajustada". 

Esta noche, entre listas y listas de canciones regresé a mi primer CD. "El Dorado" de Aterciopelados me transportó a aquellos años en los que llegó este álbum a mi vida, a los días cuando compartía mi música, mi tiempo, el comienzo de mi adolescencia y mi soledad con Camilo. Hay recuerdos que pegan más duro cuando es de noche, hace frío y se está lejos de casa. 

Manifesté este pesar en Twitter y en menos de dos minutos ya tenía un mensaje en mi bandeja. Era él. Era el mismo enmascarado que me acogió con mi dolor desde la primera vez que dije "extraño a Camilo". En su mensaje me dejó un saludo y una canción. Lo sentí aquí conmigo, en esta fría habitación.  Lo sentí y la temperatura dejó de importar, su abrazo me llegó y lo traduje en una sonrisa. Me levanté y le escribí. Me levanté y escribí estas palabras. Atrás quedó la pena. 

Y como el enmascarado tengo más. Gracias a estos personajes no me siento solo, aunque físicamente lo esté. Me considero afortunado-bendecido-exitoso o como quieran llamarlo, hago parte de un pequeño grupo con el que puedo hablar y compartir. Siento que las personas confían en mí y por eso me llaman "amigo". 

Como un equipo nos acompañamos en lugares escabrosos, nos enfrentamos a nuestros propios monstruos y al final, sólo con todo nuestro empeño logramos desenmascarar a estos espantos. 
Lo reafirmo, no tomaré nada. Ya tengo los mejores antidepresivos. Los llamo Amigos, llegan solos y están conmigo. 

Porque no importa si están en Ecuador, Cali, Bogotá, Europa, Venezuela, Brasil, Canadá, Antioquia, la costa pacífica de Nariño, Argentina, en casa o entre mis costillas. Tengo ángeles a mi alrededor, una familia que elegí y me eligió, personajes cuyas historias tienen un valor único en mi novela personal, más en este tiempo cargado de veneno. 

-A mis ángeles, mi Scooby Pandilla-


*El vídeo fue cortesía del Enmascarado 

miércoles, agosto 10, 2011

El idioma de la lágrimas... de Niño

Para aprender el idioma de las lágrimas es indispensable seguir el camino profundo que conduce a la casa del corazón. Allí se llama a la puerta verdadera y se acepta la invitación del niño o de la niña que la habitan. Entonces -no importa nuestra edad- debemos escuchar. 

Tomado de PARA APRENDER EL IDIOMA DE LOS PÁJAROS, de Jairo Anibal Niño.