jueves, mayo 24, 2012

«¿Quis custodiet ipsos custodes?»


Aliados.
Me saludan. Me dicen hola y antes de que responda al saludo se desplayan en un monólogo que sé reconocer. Me dicen luego que me extrañan y yo entiendo, extrañan mis sentidos, y me siento como Momo pero cansado, muy cansado.
Me gusta escuchar. Lo hago con gusto. Sin embargo ahora estoy cansado. Me conecto. Los llamo. Los busco. Me saludan. Me dicen hola y antes de que responda al saludo se desplayan en sus monólogos. 
Me retiro. Como un vigilante nocturno me alejo, tomo distancia, tomo aire, busco el silencio, busco la compañía de la oscuridad donde nadie me ve y donde puedo ser. Respiro. 

Villanos.
La noche acaba, el sol me golpea, cierro los ojos y regreso a la tierra. Los brazos de mis prisioneros en Arkham regresan hasta mi. Los sorteo. Los enfrento. Me libero. Lucho duelos salvajes donde siempre terminamos heridos. Ninguno gana. Todos perdemos. 

Aliados.
Suelen apoyarme. Están conmigo cuando es necesario hacerle frente a una situación mayor. Cuando cae la noche me retiro a mis propias batallas. Cuando ellos se ven solos, cuando se ven solas me buscan. Me saludan. Me dicen hola y antes de que responda al saludo se desplayan en sus monólogos. 

Villanos.
La mayoría tiene un carácter hostil. A esos los pateo y al final terminan pagando sus fechorías. Los mas peligrosos me seducen. A estos no sé si besarlos o encerrarlos en Arkham. Éstos me acercan a un mundo extraño donde siento mi fragilidad. 
Como en una pesadilla, ellos crecen cuando pienso que estoy a punto de vencerlos. Ruego que todo sea una mentira, un sueño, algo tonto, pero la enormidad ahoga mis gritos. Me veo solo, entonces busco a mis...

Aliados.
...Y ellos me saludan. Me dicen hola y antes de que responda al saludo se desplayan en sus monólogos. 


Villanos.
Los más peligrosos, los que encantan, pegan donde mas duele y cada vez pegan mas. Ya no me oculto de ellos, hasta los he llegado a tropezar. No sé contra quien voy. Sus caras sonríen, sus miradas atrapan. No son feos. No son humanos. No son demonios. No son. No son. No son.

Aliados.

Tiene conocimiento de los villanos a los que me enfrento. Conocen la forma de sus siluetas como fantasmas. Mis aliados suelen ayudarme. Estallan sus risas y disipan la dudas que traigo colgadas de mi capa cuando vengo de Arkham. 

Villanos.
Vienen de todos lados. Los he visto, son tres en total, ¿O es uno solo con tres rostros diferentes?. Intento razonar con ellos. Paso sin miedo y con la prevención de quien cruza un campo minado. Mido mis palabras. Sudo frío. Cualquier intención, cualquier manifestación, cualquier seña será leída en mi contra. Sin beneficio de la duda doy pasos firmes y siempre tropiezo. Tropiezo y me veo caer. Caigo. Caigo. Caigo. Caigo de espalda al suelo que parece no estar, de cara al cielo que pierdo. 

Aliados.
Otra vez es de noche. Llego a mi lugar de vigilancia. Llego cansado, roto. Ajusto los visores a mis ojos y observo. Una silueta se desliza a mi lado. Es un aliado. Me saluda. Me dicen hola y antes de que responda al saludo se desplayan en sus monólogos. 

Villanos.
Gata. Hiedra. Intelecto.
Una felina que me enreda en su látigo y me arroja al vacío. Una pelirroja que se aplica veneno en los labios y me besa. Un genio que pone trampas en las que suelo caer. 

Gata. Hija. Máscara.
Al ritmo de una gata pasa frente a mi, la sigo y en el callejón mas oscuro me acorrala. La hija Al Ghul me compromete ante su padre y a cambio me regala la Sociedad de las Sombras sin que yo se lo pida. El gran luchador me rompe la columna en su rodilla y me arroja desde lo alto de mi edificio, de mi imperio. 

Gata. Sombrero. Sonrisa.
La veo pasar frente a mi, sonríe, se voltea y sonríe a la joyería que planea asaltar cuando nadie la ve. El hombre elegante con sombrero de copa y traje formal me invita con amabilidad a sentarme en su mesa, sirve un poco de te, un par de galletas, sonríe y espera a que consuma algo, a que el veneno tenga su efecto en mi. Once cuerpos han sido encontrados en una cama, todos con una sonrisa en su rostro y un solo motivo de deceso: se cruzaron en el camino con el hombre que ríe y los hizo felices hasta la muerte.

Muñeco. Barro. Señor.
El títere que alguna vez fue abandonado a mis pies ahora se arroja a los pies de otros y espera que alguien introduzca su mano por su trasero, lo domine y le confirme cuan vacío se encuentra. El hombre de barro toma muchas formas, se transforma, actúa, representa y al final termina desmoronado. El Sr. Al Ghul, amo y señor de las sombras y el conocimiento me invita a ser parte de su sociedad organizada.


Disparo. Hiedra. Cara o sello.
Lo vi como un buen aliado pero él colgó el traje y eligió irse; como mercenario se vende al mejor postor. Ella es pequeña, quebradiza, inquieta, angelical, sensual, espinosa, hermosa, sus besos son letales, ella es explosiva y asfixiante. Ahora si, mas tarde no, después si, luego no, lo que antes era ya no será y lo que puede ser tal vez lo deje de ser, ya no sé a que atenerme con él. 


Aliados y Villanos.
No los juzgo. También soy aliado y villano, uno muy bueno en lo que hago. 
En todo caso te sigo amando.

Yo.
Esta noche cuelgo la capa, no doy mas con esta ciudad, con los villanos, con los aliados, con la noche. No doy ni conmigo mismo. Me necesito. Me hallo sin un Alfred que me soporte, que me diga "te lo dije" mientras curo mis heridas. La soledad es el precio que pago por querer encontrarme tal y como soy. 
Por esta noche mis palabras se acaban. Mi espacio se llena de silencio y de libros con letras que se desvanecen. No puedo llorar. Ahogo mis gritos en el agua que corre por el lavamanos y se lleva mi sangre. 

«¿Quis custodiet ipsos custodes?»
«¿Quién vigila a los vigilantes?»



El B.



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