jueves, noviembre 15, 2012

"Suerte"


Algunas personas se enteraron, otras no. Camino al almuerzo en honor a mi cumpleaños, mi abuela, dos tías y una prima (hermana del alma y de crianza) fueron estrelladas por un "médico" que se pasó un pare. 

Los Chicué tomamos frente en la clínica y las acompañamos... yo me encargué se estar pendiente del trabajo del guarda, del croquis, de las pruebas, de recoger las pertenencias de mi familia y de que el "médico" no se volara. 
De pronto me vi frente a la pérdida de esos referentes de mi infancia "estrellados", heridos, en una suerte de siniestro simbólico. Vi a mis Guardianas, mis hadas madrinas, a mi niña, las vi a todas lastimadas. Nunca lo pensé. Mi elección fue apenas una: ser valiente y pararme con coraje cuando ellas mas me necesitaban. Después de recibir la nefasta llamada, esa tarde olvidé que tenía hambre, olvidé el motivo de la reunión y me fui por ellas, con mis padres y hermano. 

Fue.
Entregar papeles, dar información sobre ellas, hablar de estas amadas mujeres como personas que no podían hacerlo en ese momento, acompañarlas por turnos en sus respectivas camillas, ayudar a alguna a subirse a la máquina de rayos x. Fui. Perdí la noción del día, de lo que era mi vida por fuera de esa sala de emergencias. 

Ese día cumplí treinta años. 
Ese día entendí que era crecer, 
que hay cosas más allá de la rabia, 
que no hay mejor regalo que la familia 
y que tengo la infinita suerte de estar bien. 

1 comentario:

Jorge Eduardo Valderrama Jaramillo dijo...

Vaya! que tragedia tan grande! No lo sabia! Espero que tu familia esté mejor! Pero enfrentar este tipo de asuntos tan tristes y que uno no desea, deja una huella imborrable en la mente que nos hace refeccionar sobre la familia, nuestra vida con ellos y solos. Un abrazo Andres!