jueves, mayo 02, 2013

"La llamada"

(Previamente en mi vida...
Hasta hace poco trabajé en un proyecto en alianza con varios organismos de protección, y del Departamento para la Prosperidad Social (DPS) de la presidencia. En este proyecto se busca dar atención integral a algunas familias, y una casa nueva. Yo entro junto a otros psicólogos especialistas para dar atención a las familias mas vulnerables del programa...)




Amo mi vida. 

Después de la clase de hoy estuve pensando en que uno muchas veces no está donde quiere, sino donde lo necesitan. 

Amanecí esperando un correo o una llamada de un personaje a quién llamaré de ahora en adelante como "625" en honor al experimento del mismo número de Lilo & Stitch. Vengo en una saga Ameliesca que me tiene diciendo: "Estoy loco". Ni el correo ni la llamada. Tampoco tenía por qué esperar noticias tan pronto, ¿O sí?
También tuve una negativa en mi proyecto académico que no me esperaba. Llegué a casa, me metí a la ducha y esperé remover la pena de esta noticia con agua tibia y con jabón.  

Sonó mi celu una vez. Sonó una segunda vez. Salí de la ducha y devolví la llamada. Era Don Juan, el padre de una familia que atendí en Palmira con un caso complicado que me implicó varios domingos de viaje...

Don Juan me agradeció por el apoyo en el proceso, por los logros que veía en su familia y finalmente me participó de una gran noticia: el gobierno finalmente les otorgó la casa. 

Hace rato no era tan inmensamente feliz. Felicité a Don Juan, le envié abrazos a él y a su familia, agradecí al cielo y a todos por lo sucedido y colgué la llamada. Fui hasta la mesa donde estaba mi mamá, le compartí la noticia y no paré de llorar hasta casi una hora después.  
Son casi las cinco y media de la tarde y sigo sin creerlo, sigo sin parar de agradecer y sigue también esa inmensa sonrisa en mis labios y en mi corazón. 

Almorcé hace menos de veinte minutos, hasta el hambre se me quitó, y eso ya es mucho decir. Miro todo en perspectiva, miro a mamá, a mi perro, les agradezco por permitir que sacrificara los domingos que no pasé con ellos y sigo sonriendo. 

Había una vez, y así empezó la historia de una familia grande y rota a la que alguna vez llegué. Había una vez, y así empezó la historia de un joven profesional que a la vida despertó y fue adoptado los domingos por una familia que recuperaba su orden. 

Estas cosas pasan cuando un sueño es compartido. Amo mi vida. Ninguna pena alcanza ni siquiera la mitad de las alegrías que recibo. Por eso sigo imaginando y creyendo, porque estoy seguro de que todo es posible si se cuenta bien y se parte de un sincero y profundo "Había una vez..."

B!






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