martes, julio 08, 2014

"La apuesta"

Hay una noche en la que la Muerte Bonita y Xibalbá hacen una apuesta con los amantes de la tierra.
Apuestan cual de los dos tiene más poder sobre sus participantes y echan las cartas a la mesa. Entre mundos, los que se aman son retados para ver cuan fuerte es su amor.
La Muerte Bonita y Xibalbá hacen gala de sus mejores trucos y al final, con el apoyo de Papá Tiempo y la bella representante del amor, los amantes más aptos ganan.
Es entonces cuando los vencedores regresan del inframundo, del cielo, de los ríos encantados, de los bosques con árboles espinosos, de los barrancos, de las tinibeblas, de la casa de los Jaguares, de la casa de los murciélagos, de la casa de los cuchillos, de la casa de los vientos fríos, de la casa en llamas, de los ríos de sangre, de los cuatro caminos de colores cruzados y de la montaña desierta donde crece la retama. Los amantes regresan victoriosos sobre la muerte misma y lo hacen con el elixir en su poder.
Es ahí cuando la Muerte Bonita y Xibalbá se dan la mano una vez más para dar por concluida su apuesta y presentan sus respetos a los amantes vencedores, a quienes además bendicen con la muerte de lo que fue, declaran un nuevo inicio para su relación de pareja y marcan su destino con hermosos dones que trascienden de la vida y de la muerte...

A vos y a mi.
A nuestros abrazos.
A nuestro calor.
A nuestra historia.
A nuestras canciones.
A nuestros caminos.
A nuestro Tiempo.
A nuestra creatividad.
A nuestras palabras.
A nuestra Palabra.
A nuestras señales.
A nuestras familias.
A nuestras heridas.
A nuestros pasos.
A nuestra esperanza.
A nuestros lugares.
A nuestra Luna.
A nuestras reuniones.
A nuestra paz.
A nuestro hogar.
A nuestro puente.
A nuestras causas y efectos.
A nuestros sueños.
A nuestros cuerpos.
A nuestras promesas.
A nuestra buena estrella (que destella, que nos guía, brilla y nos maravilla).
A nuestro baile, nuestro salón.
A nuestro cariño.
A nuestra ternura.
A la muerte de mis penas, de mi rutina, en tus brazos.
A la buena  fortuna de haberte conocido.
A la lluvia.
A la otra mitad del corazón.
A nuestros símbolos que nos conectan.
A las flores verdes.
A los corazones verdes.
A nuestros caminos.
A lo que está escrito.
A los cambios.
A lo que tenemos que morir.
A nuestro destino.
A todo lo que unidos, nos hace más fuertes.
Y a Dios, que no comete errores.








No hay comentarios.: