lunes, julio 21, 2014

"Dark was the night"

Salir por una hora a buscar el hambre. Al medio día, en otro lugar, las tripas me encontraron. 
Caminar sin presión en la sangre. Una oruga cruzaba la vía, junto a mi, camino al puente. Me detuve. Le quise dar paso y ella ni lo notó. Avanzó. Pude saltar. Pude llorar. Pude ahogarme. 

Cuando quise volver a mi casa en el campo no lo logré. Olvidé la ruta. Fue como aquella vez, cuando salí a esperar el bus del colegio y sin darme cuenta travesé el espejo. Quedé del otro lado y para ubicarme tuve que aprender a pensar a revés, a ver lo derecho en lo izquierdo y lo izquierdo en lo derecho. Pregunté a las personas que me encontré por mi casa. Sin saber mucho, di pobres indicaciones. Entre pasillos y pasajes, escaleras, colinas y senderos hechos por las hormigas arrieras.

Las hormigas.
Haciendo caso a mi amiga Irene, que la semana pasada se sentó junto al río y le cantó a un sapo mientras comía lechugas, entendí lo que me dijo sobre los animales que están aquí para guiarnos entre los nubarrones. 

Recordé aquella noche, en la semana pasada cuando Jack se echó sobre un hormiguero y en segundos se vio abordado por soldados. 
-Se echó sobre un hormiguero- dijo Ella.
Le dije que no veía nada. Ella señaló senderos en la hierba y me dijo que mirara bien, que sólo las hormigas lograban esos caminos y por último señaló un punto donde varios de estos se unían, debajo de Jack.
El perro saltó y  fui hasta él para quitarle las hormigas. La buena noticia es que finalmente comprendí el significado de la relación de las hormigas con mi conexión con lo superior. La conexión se abre paso entre lo que sea, y rodea aquello que se convierte en mi objetivo. Todo será dado si dejo que esas hormigas actúen. 
Seguí entonces a las hormigas y llegué a casa de nuevo. Desde las escaleras, llegando al segundo piso me di la vuelta y miré el recibidor. Se me ocurrió hacerle un segundo piso a la sala para hacer un estudio privado y volví a escuchar Sweet Child o Mine en la versión de Taken by Trees. Otra vez. Llevo escuchándola casi todas las noches y las tardes, cuando me duermo, cuando sueño con la casa o cualquier otra cosa que me devora desde adentro. 

En la noche mamá me habla y me dice que me pensó en la iglesia, que el pastor habló de cuando uno le abre las puertas a los problemas. Me dijo que aparte de mi baja de presión, ella sabía que algo más me sucedía. Le sonreí y mientras pensé en mi respuesta sentí que por primera vez iba a ser el hijo que ella siempre quiso tener: le dije que no. Que yo no tengo problemas. 

Luego volví a la cama. La presión sigue baja y todo lo demás también. Miré mi lista de películas pendientes y vi que seguía una de terror que se parecía al primer sueño que tuve con la casa. Sweet Child o Mine. La mujer se vengó de sus abusadores. Los abusadores no ven la sutil diferencia entre un capricho infantil y un crimen. Siempre he dicho que si se va a hacer una clase de daño, lo mejor es asegurarse de que la persona que es dañada no se levante, porque de lo contrario la repercusión sería terrible. A la naturaleza le gustan las repercusiones. Hay repercusiones con la lluvia, con lo terremotos, con los derrumbes, con las corrientes de aire, con lo que nace, con lo que camina, con lo que se muere y con lo que se daña. 

De todo esto concluyo que gracias a lo sucedido descubrí cuan falso y mentiroso he sido. Estar sin piel, con el alma expuesta, me ha permitido ver mi propia vulnerabilidad. Me veo, no he aprendido lo que dije que aprendería. Me veo lejos de ser el proyecto que una vez me fijé. Me veo sin presión en la sangre, perdido y encontrándome en cada cruce de camino con una oruga que me pregunta: ¿Quién eres tú?
-"Apenas sé, señora, lo que soy en este momento... Sí sé quién era al levantarme esta mañana, pero creo que he cambiado varias veces desde entonces."- responde Alicia. Yo no digo nada. Sólo le huyo al animal. 

Estoy cansado de llegar a llorar a casa, o cuando me quedo solo encerrado en el puto carro, o cuando me acuesto a dormir y me despierto inconsolable. 
Desde aquí no veo al conejo blanco, ni siquiera un fuego fatuo que seguir. Mientras tanto me quedo junto a mi perro, junto a las hormigas, esquivando orugas preguntonas y espejos donde pueda reflejarme y romperme. 

Si alguien que lee esto conoce la salida, que por favor me lo diga. Quiero despertar, quiero salir de este lado del espejo. Las pesadillas son muy largas. 

viernes, julio 18, 2014

Charles Bukowski – Los más raros

No es frecuente verlos
porque donde hay multitud
ellos
no están.
Esos tipos raros no son
muchos,
pero de ellos
provienen
los pocos
cuadros buenos
las pocas
buenas sinfonías
los pocos
buenos libros
y otras
obras.
Y de los
mejores de los
extraños
quizá
nada.
Ellos son
sus propias
pinturas
sus propios
libros
su propia
música
su propia
obra.
A veces me parece
verlos
por ejemplo
cierto viejo
sentado en cierto
banco
de una cierta
manera
o
un rostro fugaz
en un automóvil
que pasa
en dirección
contraria
o
hay un cierto movimiento
en las manos
de un chico o una chica
que empaqueta
las cosas
en el supermercado.
A veces
incluso es alguien
con quien estuviste
viviendo
algún tiempo,
te vas a dar cuenta
de una mirada rápida
y luminosa
que nunca
le habías visto
antes.
A veces
sólo notarás
su
existencia
repentinamente
en un
vívido
recuerdo.
Algunos meses
algunos años
después de que se hayan
ido.
Recuerdo
a uno:
Tenía unos
veinte años
iba borracho a
las 10 de la mañana
se miraba en un
espejo
resquebrajado
de Nueva Orleans,
un rostro soñador
contra los
muros
del mundo
¿Qué
ha sido
de mí?

-Bukowski-

martes, julio 08, 2014

"La apuesta"

Hay una noche en la que la Muerte Bonita y Xibalbá hacen una apuesta con los amantes de la tierra.
Apuestan cual de los dos tiene más poder sobre sus participantes y echan las cartas a la mesa. Entre mundos, los que se aman son retados para ver cuan fuerte es su amor.
La Muerte Bonita y Xibalbá hacen gala de sus mejores trucos y al final, con el apoyo de Papá Tiempo y la bella representante del amor, los amantes más aptos ganan.
Es entonces cuando los vencedores regresan del inframundo, del cielo, de los ríos encantados, de los bosques con árboles espinosos, de los barrancos, de las tinibeblas, de la casa de los Jaguares, de la casa de los murciélagos, de la casa de los cuchillos, de la casa de los vientos fríos, de la casa en llamas, de los ríos de sangre, de los cuatro caminos de colores cruzados y de la montaña desierta donde crece la retama. Los amantes regresan victoriosos sobre la muerte misma y lo hacen con el elixir en su poder.
Es ahí cuando la Muerte Bonita y Xibalbá se dan la mano una vez más para dar por concluida su apuesta y presentan sus respetos a los amantes vencedores, a quienes además bendicen con la muerte de lo que fue, declaran un nuevo inicio para su relación de pareja y marcan su destino con hermosos dones que trascienden de la vida y de la muerte...

A vos y a mi.
A nuestros abrazos.
A nuestro calor.
A nuestra historia.
A nuestras canciones.
A nuestros caminos.
A nuestro Tiempo.
A nuestra creatividad.
A nuestras palabras.
A nuestra Palabra.
A nuestras señales.
A nuestras familias.
A nuestras heridas.
A nuestros pasos.
A nuestra esperanza.
A nuestros lugares.
A nuestra Luna.
A nuestras reuniones.
A nuestra paz.
A nuestro hogar.
A nuestro puente.
A nuestras causas y efectos.
A nuestros sueños.
A nuestros cuerpos.
A nuestras promesas.
A nuestra buena estrella (que destella, que nos guía, brilla y nos maravilla).
A nuestro baile, nuestro salón.
A nuestro cariño.
A nuestra ternura.
A la muerte de mis penas, de mi rutina, en tus brazos.
A la buena  fortuna de haberte conocido.
A la lluvia.
A la otra mitad del corazón.
A nuestros símbolos que nos conectan.
A las flores verdes.
A los corazones verdes.
A nuestros caminos.
A lo que está escrito.
A los cambios.
A lo que tenemos que morir.
A nuestro destino.
A todo lo que unidos, nos hace más fuertes.
Y a Dios, que no comete errores.