viernes, enero 02, 2015

"Lo extraño que sigo siendo"

"Yo nunca fui a New York
no sé lo que es París
vivo bajo la tierra
vivo dentro de mi.

Yo no tengo un espejo
no tengo un souvenir
la lágrima me habla
y está dentro de mi."
Charly García

Soy pudoroso, no soporto que me quieran, pero todos los que me quieren, me quieren de todas maneras (y a pesar de mi extrañeza).  Me demoro en aceptarlo. Aceptar es la palabra, no asimilar. Me cuesta y me hace sentir extraño. Casi siempre no lo acepto, pero sé que el cariño está ahí. Es como un regalo que recibo, me gusta y nunca destapo. Se lo dije a mi Maestro Julián y me dijo que tengo problemas, que debería de ir a un psicólogo, que conoce uno muy bueno de apellido Chicué, y me dio risa.

Desde siempre tuve esa sensación. Era el niño extraño que miraba a los demás (sin entender una sola palabra) mientras hablaban  de política, religión y fútbol.
Crecí y sigo sin entender de política, religión y fútbol. Hace pocas noches salí con viejos amigos y mi extrañeza los tocó por primera y rotunda vez, como si se tratara de una alergia. Los sentí ajenos, diferentes. Los miraba mientras hablaban de fotos, personajes y hechos de los cuales no entendí una sola palabra.
El mismo contenido esnob que ya conocía, me fue ajeno. Ya no era mío. Nada lo era ahí.

Después del final "del amor más largo que tuve" inicié un camino, y en la noche en cuestión los resultados de este trayecto me llamaron la atención, me reclamaron ¿qué hacía ahí? Ya no me veía hablando de otras personas, ni de fotos, ni de reclamos infantiles sin forma ni pensamiento. Estaba entre palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, hubo muchas, ninguna me tocó. Me sofocaron. Recordé ese sofoco de antes y de muchos años. Huí de ellas.Yo ya agradecí y dejé ir, ya me fui a caminar, a conectarme, a alimentarme, rezar y amar.
Está bien en regresar de vez en cuando con estas personas maravillosas y mi familia, pero no para quedarme por mucho. Ahora respiro más y suelo sofocarme con facilidad. Mi cuerpo está sin piel y estoy expuesto, y eso me gusta porque en esta vida no necesito piel ni ropa.

Yo ya agradecí y dejé ir, ya me fui a caminar, a conectarme, a alimentarme, rezar y amar. Y aunque me perdí, aunque terminé mal, me encontraron. Me encontraron y con ello me encontré. Estaba desnudo, desarmado, con la mente en blanco. Tabula Rasa. Ahora mi piel y lo que hay sobre ella no es problema y por eso me arranqué todo. Vivo con este amor solo, desnudo, con mi perro y mis libros, en una casa llena de silencio, pensamientos bonitos, pensamientos míos, pensamientos nuestros y llenos de color, de mis colores, de nuestros colores que son compatibles.

Vivo libre y protegiendo mi fuego. Vivo con alguien a quien cuido con hechos y palabras, por eso no hablo de esa persona, ni de lo que construimos. En casa no está permitida la contaminación de ninguna clase, así, quien diga algo desde lo que no sabe estará contaminando y no tendrá acceso, sólo salida.

Amo el orden que vivo y siento. Por primera vez me encuentro, me sintonizo. Agradezco cada uno de esos momentos que he juzgado como buenos y malos, y que me permitieron llegar hasta aquí.
Agradezco a quien me quitó "lo que tenía arriba, al frente, debajo, detrás y por dentro", porque me obligó a buscar lo que me hace trascender, avanzar, enraizar, transformar y conectar.
Agradezco a quienes criticaron mi cuerpo, mi ropa y mis ideas porque un buen día sus palabras me rompieron y me hicieron mirar más adentro, más profundo, donde ni la piel importa y donde finalmente me quedé.
Agradezco a quienes estuvieron y a quienes no, a quienes me Guardaron, a quienes me quisieron, a quienes quise y a quienes dejé, porque me permitieron ver qué sí y qué no va con mi esencia.
Agradezco a quien buscaba mi sangre y la encontró, porque es esa persona quien de verdad merece correr por mis venas.

Ando feliz y con paz en mi mundo. Logré cosas importantes y ahora busco el balance con quienes me rodean y me importan. El aire a mi alrededor vibra con luz, poesía y melodías que no conocía. Procuro rodearme de pocos abrazos y muchas plantas, silencio y aire puro. Ahora mis pulmones requieren más aire, y me duelen menos los huesos. Soy feliz y extraño. Un extraño feliz.


1 de Enero del 2015


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