viernes, enero 09, 2015

"Sobre el horror"

Un ex compañero de estudio, Francés, me preguntó que cómo hacíamos los colombianos para vivir, para salir a la calle, y "ser" cuando el terrorismo ha llegado a la ciudad y la habita como un vecino ruidoso y hostil. 
Mi respuesta fue larga, dolorosa, retrospectiva... y reafirmé que sigo sin entender la violencia y el terrorismo. Pienso que lo peor que podemos hacer (y hemos hecho) es naturalizarlos como algo nuestro, y hacernos los indiferentes. 
Me cuesta creer en la escena donde una persona desayuna/almuerza/cena, hace ejercicio, trabaja, habla, o hace lo que sea frente a un televisor donde se cuentan muertos en cifras y barbaries entre notas de farándula y deportivas, sin reacción alguna. Me cuesta creer en la escena donde ya nos es indiferente la muerte, el dolor y las crisis desencadenadas por la violencia y el terrorismo. 
El peor horror, para mi, está en la indiferencia.
Ya lo decía Michael Ende en mi multicitada Historia Interminable: 
"Sin embargo, una cosa rara es que el horror pierde su espanto cuando se repite mucho. Y, como los lugares de aniquilación no disminuían sino que eran cada vez más numerosos, Fújur y Atreyu se habían acostumbrado poco a poco a ellos... o, más bien, les había entrado una especie de indiferencia. Apenas les prestaban ya atención."

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